El prestigioso pintor londinense Basil Hallward acaba de retratar a su joven y hermoso amigo, Dorian Gray. Pero cuando Lord Henry Wotton le pregunta por qué no quiere exponer la magnífica pintura, Basil confiesa que ha puesto en ella demasiado de sí mismo, que tiene miedo de que quienes la contemplen descubran la adoración secreta que siente por el modelo. Dorian Gray contempla su retrato con una mezcla de admiración, por su inmensa belleza, y envidia porque, a diferencia de lo que los años harán con él, la pintura jamás envejecerá, lucirá una juventud hermosa y perfecta para siempre. Lord Henry, cautivado por la inexperiencia del joven Dorian, le ofrece su cínica amistad, iniciándole en la búsqueda del placer y la belleza, y distanciándolo de la influencia benévola de Basil Hallward. Seducido por el discurso y los regalos de Lord Henry, el bello Adonis escoge un extraño y cada vez más aterrador camino al margen de la moralidad, la compasión o cualquier otra mesura que ponga límites a la búsqueda de su propio placer.
«A Dorian lo habían envenenado con un libro. Había momentos en que a sus ojos el mal era simplemente un medio que le permitía hacer realidad su concepción de la belleza.«

Traducción y edición de Mauro Armiño
320 páginas
Fecha de publicación: octubre de 2026
ISBN: 978-8477029861
Ilustración de la cubierta: Egon Schiele, Autorretrato con chaleco de pavo real de pie (1911)
Desde que El retrato de Dorian Gray se publicó por primera vez en la revista estadounidense Lippincott’s Monthly Magazine, en 1890, hasta la edición editorial británica, en 1891, la única novela de Oscar Wilde sufrió innumerables modificaciones, tanto por parte de sus distintos editores como del propio autor. De los 13 capítulos de la primera versión a los 20 de la última, el manuscrito fue censurado y autocensurado para ajustarse a la rígida moralidad victoriana de su época, pero también para avanzarse a las críticas de la prensa especializada y de los lectores. Por ejemplo, los editores no dudaron en suavizar las referencias explícitas a la homosexualidad, y Wilde decidió incluir un prefacio a la edición británica en forma de manifiesto esteticista -la belleza y el arte por encima de cualquier moralidad- para justificar la retorcida filosofía sobre el bien y el mal que recreaba en su novela. No sirvió de mucho, ni siquiera para empañar la genialidad de un autor que, apenas con el añadido de unas pocas escenas, fue capaz de distraer su polémica obra entre capítulos de sátira costumbrista. Pese a todo, El retrato de Dorian Gray constituyó un escándalo en la sociedad victoriana y cuando Oscar Wilde fue acusado por conducta impropia, homosexualidad y corrupción moral, la acusación leyó citas de su novela durante el juicio.
El texto original de El retrato de Dorian Gray, anterior a las modificaciones de editores y de su autor, tardó casi un siglo en ser recuperado y publicado: la edición de Michael Patrick Gillespie (Norton Critical Edition, 1998) y la edición de Nicholas Frankel, The Uncensored Picture of Dorian Gray (Harvard University Press, 2011). En la presente edición de Valdemar, el traductor, periodista, crítico literario y escritor, Mauro Armiño trabaja sobre estos textos para traernos, por primera vez en español, la novela original de Oscar Wilde. La traducción, el prefacio y las notas a pie de página de Mauro Armiño son magníficos. Y dejar entre corchetes los fragmentos de texto original recuperados resulta todo un acierto, pues no solo facilita la comprensión de la intencionalidad primera de Wilde sino que, para quienes hemos leído las versiones victorianas, resulta de lo más sorprendente comprobar cómo cambia el texto.
El retrato de Dorian Gray, la única novela de Oscar Wilde, presenta una estructura interna perfecta y un relato de sátira moral y terror gótico. En la belleza luciferina de Dorian Gray y su primer amor, Wilde bordea el post-romanticismo inglés, aunque muy marcado por el fatalismo (por ejemplo, una belleza destinada marchitarse, o la determinación del personaje de James Vane, entre otras cuestiones). A lo largo de toda la historia, no solo el manifiesto esteticista de Oscar Wilde, sino también una crítica demoledora a la sociedad aristocrática de su época, un vislumbre del Londres más miserable y reflexiones morales atípicas para su época.
«Tenemos derecho a juzgar a un hombre por el efecto que producido en sus amigos. Los tuyos parecen perder todo sentido del honor, de la bondad, de la pureza.«
Si has leído con anterioridad alguna de las ediciones victorianas de El retrato de Dorian Gray, te recomiendo que las compares con esta nueva edición de Valdemar y Mauro Armiño; vas a volver a entusiasmarte con este oscuro y retorcido clásico de la literatura. Y si nunca lo has leído, esta nueva, cuidada y bien documentada traducción es una oportunidad inmejorable para asomarte a la leyenda.
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