Cranford, de Elizabeth Gaskell

De vez en cuando, la joven Mary Smith vuelve al pequeño pueblo de Cranford, en la plácida campiña inglesa, para visitar a la señorita Matty Jenkyns. Pocas cosas han cambiado en la querida villa, donde apenas vive algún caballero y las señoras jamás hablan de su pobreza y todavía observan un rígido protocolo de lo más esnob a la hora de invitarse a merendar. El recuerdo de Deborah Jenkyns y su desacuerdo sobre Dickens con el capitán Brown el dolor por la ausencia de Peter, un viejo amor que nunca termina de olvidarse, las aburridísimas invitaciones de la señora Jamieson y su repelente Carlo, el maldito mayordormo Mulliner acaparador del diario o la novedosa aparición de Lady Glenmire, entre otras muchas anécdotas, componen el minúsculo universo encantador, amable y solidario de las damas de Cranford.

«En primer lugar, Cranford pertenece a las amazonas; todos los residentes de casas por encima de cierta renta son mujeres. Si un matrimonio llega al pueblo para instalarse, el caballero desaparece por alguna razón; bien porque le aterra el hecho de ser el único hombre en las veladas de Cranford, bien porque su regimiento o barco lo reclaman, o porque se pasa toda la semana dedicado al trabajo en la vecina localidad de Drumble, a tan solo veinte millas en ferrocarril. Es decir, por una razón u otra, en Cranford no hay caballeros. ¿Qué harían allí si los hubiera? El doctor tiene una ronda de treinta millas y duerme en Cranford; pero no todos los hombres pueden ser médicos.«

Esta ha sido mi segunda lectura de Cranford, de Elizabeth Gaskell, posiblemente la obra breve más famosa de la autora y, hasta la fecha, mi preferida. Aunque se editó por primera vez en un solo volumen, en 1853, con anterioridad a Norte y sur (1855), Gaskell la escribió y publicó por entregas entre los años 1851 y 1852 en la revista Household Words, dirigida por su colega Charles Dickens. Mi relectura ha sido un poco accidentada, por circunstancias personales, pero el buen recuerdo que tenía de esta encantadora e ingeniosa historia ha crecido, excepto por el detalle de que prefiero la traducción de María Faidella (Alba Editorial, 2012).

Además de disfrutar con este compendio de anécdotas, cuyo hilo conductor es la pequeña comunidad de Cranford, y apreciar el sentido del humor, la ironía de Elizabeth Gaskell y el encanto de sus personajes tan bien perfilados, esta vez me ha llamado la atención la habilidad de la autora para dejar entrever cuestiones de la realidad histórica de mediados del siglo XIX pese al tono idílico de su comunidad. En este sentido, por ejemplo, encontramos algunas consecuencias de las guerras napoleónicas de las primeras décadas del XIX, se cuelan de refilón los primeros síntomas de la Revolución Industrial pese a hallarnos en la campiña —cuestión que Gaskell trataría con más profundidad en Norte y sur— y entrevemos una quiebra bancaria y el gran problema de las damas europeas de la época: ¿cómo podían ganarse la vida si no tenían acceso a la educación y la sociedad y la moral religiosa censuraban con tanto ahínco que se ganaran el pan con el sudor de su frente? Como sucede en las mejores novelas, tras su aparente encanto y sencillez, Cranford es un sutil reflejo de su tiempo además de una obra literaria que sigue robándonos el corazón.

Lector, vuelve a Cranford siempre que lo necesites, te espera, inmutable.

También te gustará: La hija de Robert Post; Villa Vitoria; Trilogía de Candleford; Heatherley

Compartir este contenido:Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on email
Email
Esta entrada ha sido publicada en Blog y etiquetada como , , , , . Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a Cranford, de Elizabeth Gaskell

  1. Hola, Mónica:
    Leí esta novela hace poco y me pareció maravillosa. Una delicia. Me enamoró y seguro que volveré a Cranford :-)
    Un beso.

  2. Margari dijo:

    Uys, pues llevo ya unos años que no me acerco a esta autora. Y ahora me has dejado con ganas. A ver si encuentro esta novela en la biblioteca, que me has tentado.
    Besotes!!!

  3. Hola, Mónica.
    Me encanta Cranford. Lo releí hará un añito y lo volví a disfrutarlo también. Como dices, refleja muchas cosas de la época sin apenas darte cuenta… Con una trama que parece que no cuenta mucho, pero sí sí. Es un libro especial, quizás de esos libros refugio. Lo releeré más veces, seguro, me encanta las sensaciones que me deja.
    Un abrazo.

    • Monica dijo:

      Totalmente de acuerdo, parece que solo cuenta anécdotas pero nos da una visión de la sociedad de la época y, si eres una lectora atenta, enmarca muy bien históricamente además de darle más margen de actuación a unas señoras que seguramente estarían más limitadas en Londres, por ejemplo. De todas formas, me gustó más la traducción de Alba editorial, te aviso por si acaso. Besos.

  4. Nitocris dijo:

    Hola Mónica, yo leí Canford en una edición digital de Alba y me gustó mucho, no me importaría relerla.
    Un besazo

    • Monica dijo:

      Pues mira, justo es el título que he escogido para tu reto de Libros rescatados, para la premisa de libro que recuerdas que te gustó mucho. Pero es que me ha gustado incluso más que la primera vez que lo leí. Besos.

  5. MJ RU1Z dijo:

    Tiene buenísima pinta este libro. La verdad es que aún no he leído nada de esta autora… Cuántos autores por descubrir…
    Celebro que hayas descubierto nuevas cosas en él.
    A ver qué tal se me da a mí este año.
    Un beso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *