El arte de la domesticación de los frutales, de Bernd Brunner

Es imposible acercarse a la domesticación de los frutales y a la evolución de los huertos desde una perspectiva aislada, pues la forma que adoptan estos cultivos refleja las condiciones de la época en la que fueron creados y trabajados. La historia de frutales y humanos corre de la mano desde la prehistoria y, quizás, desde los primeros homínidos, pues se sabe que los frutales influyeron en la evolución: los primates que comen frutos poseen, al menos, un 25% más de capacidad cerebral que los que solo comen hojas pues deben buscar, observar el punto de maduración, abrir, extraer (herramientas), etc. Bernd Brunner nos traza un camino, agradable y aromático, bajo la sombra de palmeras y manzanos, a través de la historia de los árboles frutales y su domesticación; desde los sistemas de riego de Mesopotamia y Egipto, pasando por la investigación y primeros injertos de griegos y romanos, hasta los jardines de Versalles o las manzanas de Thomas Jefferson en Monticello, hasta el presente, en el que la innovación tecnológica más avanzada recurre a los métodos tradicionales (ovejas contra las malas hierbas, arañas como control de plagas, etc.) para cultivos más sostenibles y apetitosos. Un ensayo bellísimo sobre la historia, el arte, la naturaleza, la biología y la fruta.

«¿Quién no querría pasar una cálida tarde de verano a la sombra de unos viejos frutales, con un libro, por ejemplo?, (¿incluso con este, tal vez?). Para mucha gente, el huerto evoca recuerdos de los días sin preocupaciones de la infancia. Se ven jugando a la sombra de un manzano, apenas capaces de esperar a que el fruto madure. Siempre había alguien que caía en la tentación y mordía una manzana todavía verde y ácida. A medida que el verano se acercaba a su fin, el aroma a fruta madura iba invadiendo el ambiente.«

Editorial Libros del Jata
Fecha de publicación: abril de 2023
286 páginas
ISBN: 9788416443192

Bernd Brunner (Berlín, 1964) es un investigador, articulista y ensayista, autor del genial Cuando los inviernos eran inviernos, Ornitomanía o El llibre de la magrana, entre otros títulos y artículos de reconocido prestigio por el público y la crítica. La magia de los libros de Brunner reside en que aborda la cuestión de su interés desde puntos de vista históricos, antropológicos, geográficos, científicos, culturales, artísticos e incluso literarios, ofreciendo a los lectores un caleidoscopio maravilloso alrededor de un tema concreto. En El arte de la domesticación de los frutales. Una historia cultural de los huertos vuelve a deslumbrarnos con su enfoque multidisciplinar ofreciéndonos un viaje a través de la historia de los frutales, pero también tocado por la magia de Renoir, de Arcimboldo, del origen del Ashmolean, de las jaquecas de Nietzsche, de Goethe y sus limoneros, del Versalles de La Quintinie o del palacio de Kensington de William Forsyth.

«Para impresionistas como Camille Pissarro o Joaquín Sorolla, los huertos y las plantaciones estaban inundadas de luz estival y la fragancia de las flores ofrecía un agradable contraste con las exigencias de la modernidad: eran refugios, lugares para la reflexión y ensoñaciones llenas de impresiones sensoriales.«

El arte de la domesticación de los frutales es un ensayo que se lee con placer y curiosidad, por la cantidad de anécdotas y datos extraordinarios alrededor de los árboles frutales y su cultivo a lo largo de la historia, pero también por la agradable prosa y la gracia narrativa de su autor, así como por su precisa y diversa documentación. He disfrutado en especial del descubrimiento de una ley del siglo XVI que obligaba a las parejas a plantar seis árboles frutales y cuidar de ellos como paso previo a obtener la licencia de matrimonio (fruta para combatir las hambrunas); del repaso a algunas de las festividades ancestrales, como Yule, Beltane o Sakura y su relación con los frutales; o el estudio alrededor de los oasis y de otros lugares en donde el cultivo de frutales podría parecer dificultoso. También son interesantes las reflexiones finales del autor sobre las modas que obligan a los productores actuales a ajustarse a la tiranía del mercado (de las 17.000 variedades de manzanas que se conocían, en la actualidad han desaparecido 13.000, y de las variedades restantes solo 15 copan el 90% del consumo, siendo la Red delicious la más vendida) y a la preocupación sobre el futuro de los cultivos.

Sin embargo, El arte de la domesticación de los frutales tiene un final esperanzador. Si, como observaba Bernd Brunner al principio de su libro, «la forma que adopta un cultivo de frutales refleja las condiciones de la época en la que se creó», entonces es que hemos aprendido algo sobre nuestra relación con la naturaleza, pues, cada vez más, se prescinde de la química contaminante (pesticidas, abonos) y se busca una manera más sostenible y respetuosa con el medio ambiente para cultivar un alimento tan importante para nuestra dieta como es la fruta. Tampoco quiero dejarme en el tintero el breve apunte del huerto de la infancia de Bernd Brunner: evocador, bello y perfecto para entender el encanto con el que el autor habla de los árboles frutales.

Lector, perfecto para disfrutar en vacaciones, bajo la sombra de una fragante higuera.

Nota: Atención a la cuidada edición de Libros del Jata, con ilustraciones a color, la excelente traducción de Ana González Hortelano y una corrección paciente y esmerada que no solo demuestra pasión y cariño por el trabajo editorial sino también un gran respeto por los lectores.

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2 respuestas a El arte de la domesticación de los frutales, de Bernd Brunner

  1. Margari dijo:

    Interesante y buenas reflexiones, pero no creo que me anime, que no es lo que suelo leer.
    Besotes!!!

    • Monica dijo:

      Es un ensayo peculiar, pero precioso. Lo recomiendo a todo el mundo, no solo a los botánicos y jardineros, creo que es una lectura bella, que da mucha paz y de intereses muy amplios (Historia, Literatura, Cultura, etc.). Al próximo te convenzo ;-))) Besotes.

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