La chica salvaje, de Delia Owens

Kya vive sola en las marismas de Barkley Cove, Carolina del Norte, desde los seis años, desde que toda su familia se marchó de la cabaña acosada por la violencia de un padre alcohólico. Ha aprendido a huir de los habitantes del pueblo, a esconderse como un animalillo acosado por las burlas y los prejuicios, y se ha acostumbrado a confiar solamente en el delicado y hermoso ecosistema de las marismas, su hogar. Enamorada de sus aves, de sus plantas, de sus conchas, Kya se convierte en una experta bióloga y paisajista. En el pueblo la llaman la Chica Salvaje y casi se han acostumbrado a su fugaz presencia hasta que, de repente, junto a la torre de vigilancia de las marismas, aparece el cadáver de Chase Andrews, uno de los más insignes jóvenes de la comunidad de Barkley Cove. Y entonces todas las miradas convergen sobre la huraña y temida Chica Salvaje.

«A veces oía en la noche sonidos que no conocía o se sobresaltaba si un rayo caía demasiado cerca, pero la tierra la recogía cada vez que tropezaba. Hasta que, por fin, en un momento indeterminado, el dolor de su corazón desapareció como el agua al filtrarse por la arena. Seguía allí, pero en lo más profundo. Kya puso la mano en la tierra húmeda y vital, y la marisma se convirtió en su madre.«


Ático de los libros
Páginas: 384
ISBN: 978-84-17743-37-6
Fecha de publicación: 9 de octubre de 2019

Os aviso: La chica salvaje es, hasta la fecha, la mejor novela que he leído en lo que va de año. Me ha conmovido profundamente por su belleza, he llorado de emoción y de angustia, y he quedado totalmente prendada de una protagonista que me ha parecido más real que la mayoría de personas que conozco. Ambientada entre los años 60 y 70 del siglo XX, me ha parecido a la altura de Matar a un ruiseñor y Las huellas de la vida. No es que se parezca a ninguna de estas dos novelas, pero me las ha recordado por varios motivos: a Matar a un ruiseñor, por la cuestión racial y la extraña línea que separaba a los habitantes negros norteamericanos de la basura blanca (los miserables que vivían en el pantano y no tenían ni zapatos que ponerse). Y a Las huellas de la vida, porque el itinerario profesional, la autodidacta natural y la marginación de Kya me han recordado a la injusticia que se cometió con Mary Anning. Anning, al igual que Kya, era mujer y pobre, pero una extraordinaria paleontóloga; sus hallazgos y trabajo fueron la base para teorías posteriores como las de Charles Darwin o las de Charles Lyell, que jamás podrían haber formulado sus avances científicos sin el trabajo previo de la paleontóloga. Y pese a ello, Mary Anning fue borrada de la historia de la ciencia y jamás llegó a entrar en la Royal Society de Londres porque en el siglo XIX no admitía a mujeres. Ambos personajes fueron marginados por su sexo y por su pobreza, y aunque Kya es un caracter ficticio, el espejo entre la bióloga de las marismas y la paleontóloga de Lyme es palpable, casi un homenaje.

«Los cuervos guardan mal los secretos.«

Delia Owens (Georgia, Estados Unidos, 1949) es zoóloga y etóloga. Ha vivido y trabajado más de veinte años en África y en la actualidad reside en un rancho en Idaho, donde escribió y publicó La chica salvaje. Se le nota su vocación científica y enamorada de la naturaleza porque es cuando narra sobre la marisma y su ecosistema cuando su prosa se vuelve más hermosa. Kya, su personaje, adopta a la naturaleza como madre y estudia el comportamiento animal y vegetal con una eterna pregunta en los labios: ¿por qué una madre abandonaría a sus hijos? A medida que crece y estudia biología, comprende que la naturaleza no entiende sobre el bien o el mal, simplemente busca su camino para perpetuarse y florecer.

«Y en ese momento, el viento arreció y miles y miles de hojas amarillas de sicomoro se separaron de su soporte vital y surcaron el cielo. Las hojas otoñales no se caen, vuelan. Se toman su tiempo y se alejan de ese modo, en su única ocasión de elevarse. Giran y navegan y se agitan con viento mientras reflejan la luz del sol.«

La novela alterna la narración en dos hilos argumentales que acaban coincidiendo en 1970; el primero se inicia en 1952, cuando la protagonista es abandonada por su madre, y el segundo en 1969, cuando se descubre el cadáver de Chase Andrews, habitante de Barkley Cove. Este planteamiento narrativo es perfecto para mantener el suspense de la investigación, pero también para darle tiempo al lector de enamorarse de Kya y entender sus circunstancias. Todo encaja a la perfección a su debido tiempo en una historia que ya habría sido extraordinaria solo por su protagonista y el entorno natural que la arropa y la protege, aunque es cierto que la trama policial le aporta una tensión, un enigma, que se integra perfectamente y aporta complejidad a la magnífica trama.

El resultado es una novela bellísima y conmovedora, tanto por su oda a la naturaleza como por la reflexión sentimental y emocional alrededor de vivir en libertad y amar sin dependencias. Una protagonista excepcional, inolvidable, en una época en la que ser pobre y mujer dejaba muy poco margen de maniobra en Carolina del Norte.

Lector, no te la pierdas.

También te gustará: Las huellas de la vida; Matar a un ruiseñor; La evolución de Calpurnia Tate

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22 respuestas a La chica salvaje, de Delia Owens

  1. Aylavella dijo:

    Al principio no me llama mucho la atención, pero ha sido leerte y ya quiero leer esta novela. Así que nada, otro más a mi larga lista de libros que quiero leer.
    Besos

    • Monica dijo:

      Es que por el título tampoco me decía nada, pero leí la sinopsis y me entró curiosidad. De verdad que me ha enamorado la historia y cómo está contada. Ya me contarás 😉 Besos.

  2. Me gustaba ya el argumento, pero con esa primera frase con la que arrancas la reseña, me lo tengo que llevar.
    Hala, ya me has liado, maja.
    Besos.

    • Monica dijo:

      Creo que te va a gustar, es una historia extraordinaria y Delia Owens narra con tanta belleza y delicadeza… Se le nota su amor por la naturaleza porque los pasajes de Kya en las marismas son los más preciosos. Ya verás. Besos.

  3. Nitocris dijo:

    Hola guapa, ha sido leer esta reseña e irme corriendo a leer la de Las huellas de la vida, que no había leído por cierto. Has conseguido convencerme y la tendré en cuenta. Me gusta lo que cuentas, y cómo lo cuentas.
    Un besazo

    • Monica dijo:

      Pues ambas novelas me parecen magníficas, palabritas. Ambas tratan sobre la vida de dos científicas portentosas marginadas por ser mujeres y por ser pobres. Mary Anning es del siglo XIX, y Kya, la protagonista de «La chica salvaje», de mediados del XX. Tanto Tracy Chevalier como Delia Owens escriben de maravilla. Besos.

  4. Margari dijo:

    Pues no la conocía. Y me has tentado y mucho.
    Besotes!!!

    • Monica dijo:

      Ha salido esta semana a librerías y hoy viernes leía en Twitter que ya está entre las más vendidas, y no me extraña nada porque de verdad que es una buenísima novela. Déjate tentar 😉 Besos.

  5. Hola, Mónica:
    Dudaba con esta novela, sobre todo porque el argumento me hacía intuir un thriller y no soy mucho de ese tipo de novelas (aunque yo picoteo de todos los géneros). Pero por lo que cuentas creo que es muy diferente de lo que había pensado y me interesa por varios motivos, así que me la llevo.
    Un beso.

    • Monica dijo:

      Es cierto que está la trama de la muerte de Chase Andrews, pero esta novela no es un thriller ni tampoco negra. La protagonista absoluta es Kya, su soledad, su familia, su educación sentimental y bióloga. Te la recomiendo mucho. Besos.

  6. Manuela dijo:

    Uff, Mónica. A ver… que yo no termino de verme con esta novela, no sé, me da la impresión que no cuadra mucho en mis gustos, pero si me la «vendes» así me dejas hecha un mar de dudas.
    Besos.

    • Monica dijo:

      ¡Jajajajaja! Si te gustó «Matar a un ruiseñor» o «Las huellas de la vida», te encantará. Es la historia de Kya, una niña abandonada por su familia a muy temprana edad en las marismas, y cómo aprendió y estudió y se convirtió en una experta bióloga. Tienes todo el rechazo del pueblo, que la considera basura blanca (estamos en los años 60) y que la persigue porque es distinta. Una reflexión sobre el odio a lo que es diferente, a lo que no entendemos, pero también sobre el amor y la educación. Espero haberte aclarado un poquito más 😉 Besos.

  7. Marisa MUNOZ dijo:

    La chica salvaje es, hasta la fecha, la mejor novela que he leído en lo que va de año.
    Con esta frase dan ganas de ponerse a leerla ya!
    Bs
    MM

    • Monica dijo:

      ¡Jajajaja! Sí, de verdad lo pienso. Es cierto que este año he leído muy buena literatura, pero «La chica salvaje» me parece estupenda como novela, como narración de una historia, y la prosa de Owens es tan bonita… Besos.

  8. Marian dijo:

    ¡Hola Mónica!! Vaya libro tan interesante que nos traes hoy!! Me has dejado con unas ganas tremendas de leerlo
    Un beso

  9. MH dijo:

    Pues con semejante reseña, semejantes comparaciones conceptuales y la recomendación personal, no queda otra que apuntarla. La mejor del año… el año pasado no lo tuve claro hasta que llegué a «Qué verde era mi valle», que ni la mala traducción consiguió estropearme. Este año las mejores de momento ha sido «Ritos funerarios» y «Villette», que no he reseñado en el blog. Ya veremos si en lo que queda de 2019 alguna otra la desbanca o no.

    ¡Besote!

    • Monica dijo:

      Pues estaré atenta a tu reseña de «Villette», a ver si me convences porque con la de «Ritos funerarios» sí que me convenciste y la tengo bien apuntadita. Como le comentaba a Marisa, este año he tenido muy buena suerte en lecturas y he disfrutado de muy buena literatura, pero no sé que tiene esta chica salvaje que me ha enamorado. Además, como sé que compartimos admiración por Mary Anning, estoy segura de que te encantará 😉 Besotes.

  10. Carla dijo:

    Que sea lo mejor que has leído en lo que va de año, son palabras mayores… Apuntado me lo llevo, ya me habías convencido en instagram, pero tu reseña deja poco lugar a las dudas
    Besos

    • Monica dijo:

      Me salió sin pensar, así de golpe, «esto es lo mejor que he leído este año», y luego me dio un poco de miedo haberlo dicho porque es cierto que he tenido la suerte de disfrutar de prosas exquisitas, pero es que esta novela lo tiene todo: belleza y una historia que te absorbe y conmueve. Palabrita. Besos.

  11. Hola.
    Me encantan este tipo de novelas, además adoro cuando se nos presenta dos líneas argumentales en diferentes tiempos, sin duda veo todo lo que te ha hecho sentir, no lo puedo dejar pasar.
    Muchos besos.

    • Monica dijo:

      ¿Verdad? Pero hay que tener una especial habilidad para entretejerlas tan bien y que ambas te resulten tan especiales, y Delia Owens lo consigue, sin duda. Ojalá te guste tanto como a mí, me ha parecido una pequeña maravilla. Besos.

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