Tiempos difíciles, de Charles Dickens

El señor Thomas Grandgrind ha educado a sus hijos según los férreos principios de los hechos que sigue la escuela local: nada de imaginación, ni suposiciones, ni corazonadas, ni buenas intenciones, solamente hechos y nada más que hechos. Después de la escuela, Louise y Thomas, sus dos vástagos mayores, pasan el tiempo de ocio entre experimentos científicos y estudios diversos, pero siempre siguiendo los preceptos paternos. Hasta que Louisa cumple la mayoría de edad y Josiah Bounderby, un empresario de Coketown que presume de haberse criado descalzo en las calles, le propone matrimonio. Parece que su destino será una ciudad industrial, contaminada y sucia, presidida por las fábricas y poblada por obreros insatisfechos por los salarios bajos y los horarios interminables; pero también el tedio de una vida sin pasiones, únicamente siendo observadora de las bravuconadas de Bounderby, las estupideces de su ama de llaves, las borracheras de su hermano Tom o las injusticias que soporta el pobre Stephen Blackpool.

«Tal es la llave del misterio y del arte mecánico para educar la razón sin rebajarse a cultivar los sentimientos y los afectos. No usar nunca la imaginación. De algún modo, mediante sumas, restas, multiplicaciones y divisiones es posible resolverlo todo sin imaginar nunca. Traedme, dice M’Choakumchild, un niño que solo sepa andar y me comprometo a que no use nunca la imaginación.«

Charles Dickens publicó por primera vez Tiempos difíciles en 1854, después de Casa desolada y antes de La pequeña Dorrit, y lo hizo por entregas semanales en la revista Household House, de la cual era propietario. Dickens sabía que estaba escribiendo para la clase trabajadora y Tiempos difíciles, desde el principio hasta el fin, es una narración cómplice de sus lectores. Desde la sátira sobre el sistema educativo de la época hasta su dura crítica de inutilidad contra el Parlamento inglés (lo llama el estercolero nacional) y la aristocracia, el autor desarrolla su historia alrededor de las peores consecuencias humanas de la Revolución Industrial con su crítica habitual, nunca exenta de cierto sentido del humor.

Dickens sitúa su novela en la ficticia ciudad de Coketown, una recreación de las ciudades industriales norteñas victorianas como podían ser Liverpool o Birmingham. Un aire insalubre, una constante neblina de carbón, el ruido de las máquinas en turnos de día y noche, y las callejuelas y estrechas viviendas en las que se hacinaban los obreros; unos obreros aquejados de horarios y salarios esclavistas, a menudo tocados por el problema del alcoholismo y el absentismo de la Iglesia, aunque Coketown tiene hasta dieciocho grupos religiosos distintos. El empresario de Dickens es un idiota redomado, a juego con su ama de llaves, que repite a quien tenga la desgracia de escucharlo que los obreros solo quieren comer sopa de tortuga con cuchara de oro. En contraposición, un obrero íntegro y honrado, Stephen Blackpool, atrapado por sus circunstancias, y una muchacha condenada por la educación de su padre. Dickens arremete también contra los sindicalistas y pone de relieve la suciedad, los lodazales y pozos que son las carreteras y estaciones de ferrocarril inglesas de su época, un progreso acelerado que se olvidó de la belleza, el bienestar y la salud en aras de la economía.

Tiempos difíciles es una novela que se disfruta por todo este análisis socioeconómico, por la tensión emocional de los protagonistas, por la excelente construcción de los personajes, por las tramas entrelazadas que van encajando con precisión y originalidad y por el encanto de secundarios como Cecily Jupe, la niña número veinte, que tiene más inteligencia emocional y sentido común que cualquier otro personaje de más elevada cuna o educación. Pero, sobre todo, me ha gustado el inesperado final, en el que el monstruo educativo de Thomas Grandgrind se vuelve contra él, y la rotunda invitación de Charles Dickens a dar rienda suelta a la imaginación por mucho que nos abrumen nuestras responsabilidades cotidianas.

Lector, es imposible reseñar a Dickens sin repetir lo que se ha dicho de él y sus obras como unas mil veces antes, así que solo te dejo mi opinión y la recomendación de que leas Tiempos difíciles.

También te gustará: Qué verde era mi valle; Lejos del mundanal ruido; Trilogía de Candleford

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18 respuestas a Tiempos difíciles, de Charles Dickens

  1. Norah Bennett dijo:

    Hola otra vez, jeje.
    A mí es que este me parece muy serio. De Dickens soy muy fan de sus cuentos de Navidad pero de novela solo intenté (varias veces) leer Grandes esperanzas y nunca salí de las marismas esas donde aparecen los fugitivos. Es que esta literatura es muy seria y ahora mismo no me da la cabeza. A Liverpool no me lo toques, eh? Igual algún día cuando sea mayor y madure un poco.
    Besos

    • Monica dijo:

      A mí Dickens me gusta mucho, pero reconozco que necesito una buena traducción de este siglo para disfrutarlo plenamente. Y eso es lo que sucede con este libro en concreto, que se lee fácil y sencillo y no da nada de miedo para quienes no se atreven con los clásicos victorianos. Esta es una novela muy social y con crítica sobre el sistema de educación y las condiciones de los obreros industriales, directa y al grano. Te lo comento por si te animas ;-) Besotes.

  2. Buenas tardes, Mónica:
    Tiempos difíciles es una de mis novelas favoritas de Dickens, siempre detrás de Historia de dos ciudades. Debo decir que el argumento y temática puede espantar de primeras al lector, pero la narrativa de Dickens es tan cercana y amable que cuando se cierra el libro te queda un regusto dulce pese a todo.
    Estupenda reseña, querida Mónica, enhorabuena!!

    • Monica dijo:

      Totalmente de acuerdo, querida Undine, me parecido justo como dices: directa, sencilla y amable. Dickens entra a matar contra el proletariado sin escrúpulos y la estupidez de los esnobs, pero también contra un sistema educativo estúpido y asfixiante. Sabía bien para quién escribía y conectaba perfectamente con sus lectores. Muchas gracias por pasarte a comentar. Besos.

  3. Margari dijo:

    Lo leí hace mucho y me gustaría volverlo a leer, que estoy segura que ahora lo disfrutaría más.
    Besotes!!!

    • Monica dijo:

      A mí me quedan bastantes pendientes de Dickens porque creo que apenas he leído los más conocidos de su bibliografía. Y me pasa como a ti, que algunos hace tantos años que los leí que sé que ahora los disfrutaría mucho más. ¿Pero tenemos tiempo para las relecturas? Besos.

  4. Rosa dijo:

    Leí varios libros de Dickens hace muchos años, pero concretamente «Tiempos difíciles» no está entre ellos, así como «Grandes esperanzas» y se puede decir que son dos de mis eternos pendientes. Cualquier día me pongo.
    Un beso.

    • Monica dijo:

      Tenemos suerte porque la bibliografía de Dickens es lo bastante extensa como para que siempre nos quede pendiente de leer alguno de sus títulos y todos son estupendos a su manera. Este te lo recomiendo en cualquier momento, es muy accesible. Besos.

  5. Nitocris dijo:

    Hola Mónica, después de leer mi primer y, hasta ahora, único Dickens, David Copperfield, sé que leeré algo de él, pero me da miedo elegir alguno, jeje… Oliver Twist no quiero leerlo por ahora, porque me da que va a ser super triste… Estoy entre Hitoria de dos ciudades y Grandes esperanzas… no sé si incluir este… lo pensaré.
    Un besazo

    • Monica dijo:

      Este no es de «los gordos» ni de los más famosos, así que te lo recomiendo si andas cansada y necesitas desconectar un poco entre tochos más sesudos. Ya me contarás. Besos.

  6. Carla dijo:

    Tengo esperando en casa David Copperfield, le tengo ganas, aunque su extensión me hace mirarlo de reojo… Ya te contaré porque leeré ese antes que este que nos traes hoy
    Besos

    • Monica dijo:

      Ya, es que Charles Dickens tenía cada tocho… con eso de que publicaba por volúmenes y a menudo por entregas en las revistas el hombre se iba alargando que no veas. Si te apetece uno más corto que se lee con rapidez, no te olvides de «Tiempos difíciles» porque te gutsará. Besos.

  7. Ro dijo:

    Qué bonita tradición. Es de mis pendientes de Dickens. Caerá, claro. Un besote!

    • Monica dijo:

      Me lo propuso Marisa y me pareció genial. Es que Dickens siempre será nuestro autor navideño por excelencia, ¿verdad? Creo que este título te gustará y además no es especialmente denso ni largo, así que lo puedes colar entre lecturas ;-) Besos.

  8. Justo acabo de leer otra reseña del mismo libro :-)
    Del autor solo he leído algunos cuentos, y aunque quiero leer algo más de él… no creo que sea «Tiempos difíciles». Quizás «David Copperfield»…
    Un beso.

    • Monica dijo:

      Bueno, si te da miedo lanzarte a por los «tochos», este viene bien para empezar. No es tan famoso como David o Oliver u otros títulos del autor, pero para empezar viene de perlas. Besos.

  9. LectoraEmpedernida dijo:

    Pues sabes qué? Acabo de unirme a un reto en el que se van a leer las obras de Dickens y las de Tolstoi (un mes, o dos dependiendo de la longitud del título, a un autor y al siguiente, el otro) durante cuatro añazos jaja Lo voy a intentar, al menos. A mí me viene genial porque de Tolstoi no había leído nada (sí he visto adaptaciones de sus obras clásicas, pero nunca las he leído) y con Dickens me pasa lo mismo, solo he leído algunos cuentos navideños y su famosa Canción de Navidad, pero nada más. Tiempos dificiles creo recordar que no está dentro del calendario de este año, pero llegará su momento, y bueno, espero disfrutarla. Este mes y marzo estaré con Los papeles póstumos del Club Pickwick (qué menudo tochaco es, jeje). Me gusta lo que cuentas sobre Tiempos díficiles, a ver qué me parece cuando la lea. Un abrazo.

    • Monica dijo:

      En mi opinión, Dickens es más sencillo que Tolstoi, seguramente porque nos resulta más cercano culturalmente hablando que la lejana Rusia de la época victoriana, pero creo que vas a disfrutar mucho de los dos autores. Mi favorita de Tolstoi es «Guerra y paz», que no te asuste la extensión! Y fíjate qué serendipia tan genial: yo también leeré «Los papeles del Club Pickwick» en marzo :-))) Así comparamos impresiones. Besos.

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