Un par de manos, de Monica Dickens

Monica acaba de volver de Nueva York y, ahora, Londres le parece soso y aburrido. Presa del hastío, piensa que la vida debe ser algo más que ir a fiestas con gente que ni siquiera le cae bien y decide que ha llegado el momento de buscar trabajo. La joven pertenece a una familia de clase alta, su educación ha transcurrido en los mejores colegios, pero no ha sido precisamente práctica. Descartadas las artes escénicas, para las que no tiene talento, y las casas de moda en donde pasan el tiempo algunas de sus conocidas, decide que lo suyo es la cocina y se presenta a los anuncios de empleo para servir como cocinera y/o doncella. Sus aventuras como sirvienta no van a aumentar su cuenta corriente demasiado, pero sí que resultarán una experiencia inolvidable.

«Seguro que la vida es algo más que ir a fiestas en las que no me divierto con gente que ni siquiera me cae bien. Qué existencia tan absurda esta de dejarse llevar con la esperanza de que ocurra algo que alivie la monotonía. Tengo que hacer algo que me saque de este hoyo. Y de pronto se me ocurrió: ¡Voy a buscar trabajo! Lo dije en voz alta y me sonó estupendamente, aunque mi perro no dio muestras de emocionarse demasiado.«

Monica Dickens (1915 – 1992), bisnieta de Charles Dickens, estudió arte dramático, trabajó como cocinera y doncella, como enfermera, en una fábrica de municiones y como reportera en un diario londinense, mientras escribía y publicaba novelas casi autobiográficas —y otras que no lo eran tanto—, que tenían el don de señalar, con humor e ironía, los sinsentidos de la sociedad inglesa de su época. Algunos críticos literarios dicen que si Un par de manos (1939) (una mirada cómica a la ridiculez de entender por separado los mundos domésticos de «abajo» y «arriba» en la Inglaterra de entreguerras)  y Un par de pies (1942) (su experiencia como enfermera y trabajadora civil durante la Segunda Guerra Mundial) hubiesen sido firmados por un hombre, habrían sido reconocidos con mucha más justicia como los testimonios de una inconformista capaz de poner el dedo en la llaga cuando miraba alrededor y señalaba la ridiculez y la hipocresía estamental de su época.

Precisamente, eso es lo que más destaca de Un par de manos, la genialidad de la autora para dejar entre líneas una crítica de conciencia de clase, inteligente y aguda, con un excelente sentido del humor. Aunque se nota que es una primera novela, sobre todo en la pobreza de estilo y algunas frases vacilantes, la voz de Monica Dickens es clara y su retrato de las relaciones entre el servicio y los señores a finales de los años 30 del siglo pasado en Inglaterra es certero y contundente. El puesto de doncella y cocinera es, quizás, de los más esclavistas entre los anuncios de empleo doméstico pues conlleva el supuesto de que se va a servir en una casa de pocos posibles (no hay presupuesto para más servicio y solo una mujer debe cocinar y servir): sueldo bajo y exceso de trabajo. Tras su experiencia desafortunada en un puesto similar, la protagonista prefiere emplearse solo como cocinera o solo como doncella, tanto en casas de campo como en la ciudad, de todos los tamaños, para empleos temporales o de larga duración. Con agilidad y socarronería, narra las relaciones con sus empleadores y compañeros de servicio, evidenciando a menudo que la fina línea que los separa no es más que una convención social y que ella, con su educación y perspectiva de clase, es un claro ejemplo del divertidísimo sinsentido en el que a veces derivan las relaciones entre empleados y empleadores en el ámbito doméstico.

Lectora, una crítica al convencionalismo social con un genial sentido del humor.

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4 respuestas a Un par de manos, de Monica Dickens

  1. Rosa Berros dijo:

    Tengo de esta autora Mariana en mi lista de pendientes. Anoto ahora también ésta que nos recomiendas. Esas historias entre la parte de «abajo» y la de «arriba» de las casas de familias ricas en Reino Unido siempre me han gustado. Se suele hacer hincapié en las diferencias entre unos y otros, y el hecho de que aquí (por lo que entiendo) se diluyan dichas diferencias me parece de lo más interesante.
    Un beso.

  2. Margari dijo:

    Pues creo que podría disfrutarla así que tomo buena nota.
    Besotes!!!

  3. Nitocris dijo:

    Hola guapísima, acabo de publicar la reseña de Mariana y aunque me ha gustado me resultó más entrañable Adiós, señor Chips. Vi esta en oferta en kindle flash y empecé a leer los primeros capítulos, pero no sé, no llegó a llamarme la atención. Igual le doy una oportunidad más adelante.
    Un besazo

  4. Norah Bennett dijo:

    Hola. Creo que me gustaría el tono con el que está escrita. Me gustan estas novelas que sacan trapos sucios y los colores a la sociedad. Tampoco es que ahora las clases.sociales se mezclen tanto, no seamos más inocentes de la cuenta, ¿verdad?
    No sé si me anime con este libro, creo que tengo demasiada plancha ahora mismo.
    Besos

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