Al este del edén, de John Steinbeck

A principios de siglo, en el Valle de Salinas, California, los Trask se asientan en la mejor tierra de la zona. Sus vecinos, los Hamilton, son una familia capaz de volar sin alas, libres y singulares. Los Hamilton no son ricos, ni poseen buenas tierras, pero tienen la mayor riqueza de todas: se tienen los unos a los otros. En cambio, Adam Trask, acomodado y con suerte, parece tenerlo todo excepto quien le ame. Nacido en un hogar regido por la más absoluta austeridad emocional, Adam y su hermano Charlie acabaron enfrentados por el amor de su padre pero, sobre todo, por la contraposición de sus naturalezas opuestas.

Pero también hay hombres que se sienten en su corazón amigos de todo el mundo, y hay otros que se odian a sí mismos y que esparcen su odio en torno a ellos como la mantequilla sobre una rebanada caliente.

John Steinbeck publicó Al este del edén por vez primera en 1952 y le aseguró a su editor que era la novela que siempre había querido escribir sobre el bien y el mal, la obra definitiva sobre el mito de Caín y Abel. Quizás por eso resulta algo complicado redactar la sinopsis de este libro, porque el resumen es justamente ese: la confrontación entre el bien y mal encarnados por dos hermanos. Así que los lectores que se esperen otra crónica estadounidense tan impresionante e impactante como Las uvas de la ira, ya estais advertidos de que no van por ahí los tiros (aviso porque yo me frotaba las manitas pensando que me encontraría con un retrato de los pioneros del Valle de Salinas a principios del siglo XX y no).

He leído esta novela con la iniciativa del Club Literario Macondo, lo que me ha permitido seguir la guía de lectura de Jan Trotalibros (¡muchísimas gracias, querido alcalde de Macondo!); una guía inestimable que nos proporcionaba las cartas de Steinbeck a su editor, perfectas para no perderse ninguno de los matices de Al este del edén. Por eso recomiendo acompañar la lectura de esta  novela con Journal of a novel: The east of eden letters (1969), cartas recopiladas por el mismo autor. Recuerdo especialmente algún capítulo de la infancia de Adam Trask (el del enfrentamiento con su hermano Charlie) que no hubiese entendido del todo sin conocer las reflexiones del autor en estas cartas. Y es que esta novela es un continuo debate biblíco sobre Caín y Abel, sobre las interpretaciones humanas de esa dualidad y sobre el libre albedrío en contraposición a la moralidad establecida. Porque aunque John Steinbeck dice que Al este del edén va sobre el bien y el mal, también trata sobre la capacidad del ser humano para decidirse por uno u otro (el famoso trimshel o libre albedrío).

Cuestiones bíblicas y morales aparte, he disfrutado especialmente de la narración histórica de esta novela. La mirada sobre el valle de Salinas a principios de siglo, los cambios, la economía o la brillante exposición de la Primera Guerra Mundial y la intervención norteamericana en el conflicto que narra Steinbeck, respalda mi opinión de que el autor es uno de los grandes cronistas estadounidenses del siglo pasado (como ya demuestra en Las uvas de la ira o en The moon is down). Además, el autor nos presenta a su propia familia materna, los inolvidables Hamilton, sitúa la acción en la ciudad de Salinas de su infancia, y él y su hermana aparecen en estas páginas brevemente, cuando eran pequeños; recuerdos de infancia narrados desde la memoria.

Junto a la magnífica crónica de Salinas y California a principios del siglo XX, destacan los extraordinarios personajes de John Steinbeck: Sam Hamilton, Adam Trask, Cathy, Aron y Caleb… Todos ellos matizados y muy bien caracterizados tanto a través de la instrospección individual como a través de los diálogos. Steinbeck dota así a cada personaje de su voz particular, personalísima, y de una personalidad y comportamiento psicológico meditados y diferenciados. Por eso Al este del edén también puede considerarse una novela de pesonajes, con capítulos tan memorables como el del vuelo de Olive Hamilton, o el del reencuentro de los hermanos Tom y Dessi Hamilton, o las escenas finales entre los Trask. Y es justo hacia el final, cuando ya tenía bien definida mi lista de personajes amados u odiados, cuando me di cuenta de que Lee era el alma de esta novela.

Lector, recuerda que la película solo adapta la última parte de esta gran novela, ¿te vas a perder el resto?

También te gustará: Los Buddenbrook; Los hermanos Karamázov; Las bostonianas; La señorita McKenzie; Papá Goriot; Lejos del mundanal ruido; Qué verde era mi valle

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Al este del edén

Compartir este contenido:Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email
Esta entrada fue publicada en Blog y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

22 respuestas a Al este del edén, de John Steinbeck

  1. Manuela dijo:

    ¡Ay, Mónica! Nos traes hoy una de mis lecturas no ya fetiche, sino la que antes viene a mi cabeza si alguna vez me preguntan por mis libros favoritos y yo, antes del soltar el consabido “son tantos…”, ya he deletreado en mi cabeza Al este del Edén… Me impactó su lectura, a lo que sin duda contribuyó mi juventud de entonces y por eso muchas veces me he preguntado cómo sería una relectura, pero no me he atrevido, he querido dejar intacto el recuerdo y ahora me tientas muchísimo a embarcarme de nuevo en esta novela siguiendo tu recomendación de hacerlo apoyada en las cartas que mencionas. Voy a tener que planteármelo.
    Besos.

    • Monica dijo:

      Caramba, Manuela, eso son palabras mayores, uno de tus títulos favoritos… Pues me has hecho pensar con lo que me dices de releerlo, no sabría qué decirte. Te entiendo, a menudo tenemos el mejor recuerdo de un libro precisamente por las circunstancia de esa primera lectura (edad, momento emocional, etc.) y cuando lo volvemos a leer, años después, se nos cae un mito. Quizás porque ya no somos la misma persona o quizás porque estamos de otro humor. De todas formas, no me extraña que sea de tus preferidos es inmenso. Besos.

  2. Rosa Berros dijo:

    La novela que más he releído en mi vida: cuatro veces y creo que aún caerá alguna más. No hablas de Lee, el chino que les cuida a todos y que aprende a hablar hebreo para traducir las palabras exactas de la maldición de Caín. Y aquel Timshel que resume la libertad humana. Creo que es una novela grandiosa.
    Un beso.

    • Monica dijo:

      ¿En serio? ¡Cuatro veces! Aunque no me extraña nada, porque tal como dices tú y como le comentaba a Manuela, es una novela inmensa; seguramente porque trata de la condición humana, del bien y el mal y libre albedrío, pero también por su personajes y por la prosa de Steinbeck. El personaje de Lee es el alma de los Trask, sin duda. Besos.

  3. Rosa Berros dijo:

    Me han interrumpido y de me ha olvidado medio comentario. Me encanta lo que dices de que los Hamilton son la propia familia del autor y que sale él y su hermana. No lo sabía, pero solo por ello merece la pena una quinta relectura.
    Me ha encantado tu reseña y que me hayas traído este libro a la memoria de nuevo.
    Un beso.

    • Monica dijo:

      Sí, John y su hermana son hijos de Olive Hamilton, nietos de Samuel. Qué escena tan genial la de Olive volando en el aeroplano, ¿te acuerdas? Jajajajaja

  4. Margari dijo:

    De mis eternos pendientes esta novela! Tengo que leerla, tengo que leerla. Y más tras leer tu reseña.
    Besotes!!!

    • Monica dijo:

      Es uno de esos clásicos que sabemos que tarde o temprano pasarán por nuestras manos, ¿verdad? Yo me esperaba una crónica norteamericana de principios de siglo, como la que bordó el autor en “Las uvas de la ira”, pero es otra cosa. Según las cartas a su editor, quería escribir una novela sobre el la bondad y la maldad humanas, de ahí que sea todo un clásico. Besos.

  5. Aylavella dijo:

    Yo también lo he pasado muy bien con la lectura conjunta de esta novela en el Club Literario Macondo y la guía de Jan. Ha sido mi primera novela del autor, así que no descarto leer Las uvas de la ira.
    Besos

    • Monica dijo:

      Nos hemos estrenado por todo lo alto con Macondo, ¿verdad? Hubo un capítulo, uno de la primera parte en donde Adam y Charlie se peleaban, que si no hubiese sido por la traducción de Jan de las cartas de Steinbeck no hubiese pillado la mitad. Una vez entiendes el macrocontexto del señor Steinbeck, con su trimshel, ya todo te parece evidente, jajajajaja. Me ha encantado leerlo todos juntos porque te anima a llevar los capítulos al día, comentar siempre es un placer, y encima te ríes con el sentido del humor de Jan, que es un sol. Es cierto que a mí me gustó más “Las uvas de la ira”, pero creo que voy a guardar mejor recuerdo de “Al este del edén” por la buena compañía. Besos.

  6. Hola Mónica. Lo cierto es que no es una lectura que en principio me hubiese atraído, hasta que he leído tu reseña. Me has dejado intrigada con ese transcurso por la historia y la forma en que va a ir mezclando las historias. Me lo anoto para leerlo, por supuesto que sí, y ya después, veré la película, que aunque parezca increíble aun no la he visto.

    Besos 😀

    • Monica dijo:

      Yo tampoco he visto la película, pero me han explicado los compañeros que solo adapta la cuarta parte, el final del libro, la historia de Aaron y Caleb. Es una pena porque la visión de conjunto de toda la novela es grandiosa y en esa parte final apenas se sabe nada de los Hamilton. Espero que te guste. Besos.

  7. Carla dijo:

    Es un autor al que después de leer Las uvas de la ira lo quiero leer todo de él, este está en el punto de mira, para más adelante
    Besos

    • Monica dijo:

      A mí me gustó más “Las uvas de la ira”, pero supongo que porque lo leí como una crónica histórica sobre la depresión norteamericana, el contexto y los historiadores, ya sabes cómo somos :-))) “Al este del edén” no es una novela de testimonio histórico sino una reflexión exahustiva sobre el bien y el mal en la condición humana, y el libre albedrío. No sé si te gustará tanto como “La uvas de la ira”, ya me contarás 😉 Besos.

  8. Norah Bennett dijo:

    Con lo que me gusta la peli y voy a ser capaz de como dices perderme el resto. Por un lado me atraen los personajes, que ya sabes que siempre son mi debilidad pero por otro la parte narrativa se me hace cuesta arriba y más ahora que tengo el ánimo y las neuronas de vacaciones.
    Besos

    • Monica dijo:

      Uy, entonces déjalo para otro momento porque son más de 600 páginas y aunque Steinbeck sabe envolvernos muy bien necesitan del intelecto del lector. No siempre tenemos la cabeza para aprovechar y disfrutar de estas lecturas, apurarlas hasta el fondo, y se lo merecen porque reflexiona sobre temas tan universales, tan humanos, que es imposible que no nos veamos reflejadas y que nos suscite preguntas… o respuestas. Así que, mejor en otra ocasión 😉 Besos.

  9. Adol dijo:

    El año pasado leí La perla y ya entonces me llamó la atención el estilo de Steinbeck pero con Al este del Edén me declaro fan y tengo muchas ganas de leer más. Lo mejor es haberlo leído con todos vosotros.

    • Monica dijo:

      Ostras, a mí me queda pendiente “La perla”, y ese otro que enseñó Jan sobre la Primera Guerra Mundial, que me interesa mucho por la visión norteamericana del conflicto, ya viste lo bien que se le daba sintetizar la política de la época 😉
      Tienes razón, lo mejor ha sido leerlo todos juntos con el alcalde de Macondo, lo hemos pasado en grande y se nos quita el susto de hincarle el diente a clásicos de más de 500 páginas, ¿a que sí? Besos.

  10. Ana Bolox dijo:

    He leído bastantae a Steinbeck pero, aunque sorprenda, “Al este del Edén” no está entre los títulos que ya han caído. Sé que tarde o temprano lo hará y tu reseña me lo ha puesto delante como una especie de llamada de atención: “Eh, que aún falto yo” 😉 Igual me animo dentro de poco y lo cuelo en la lista de pendientes.

    • Monica dijo:

      Por eso me gusta tanto Macondo y mi minigrupo de lecturas conjuntas, porque nos quitamos el miedo mutuamente ante los tochos clásicos y nos lo pasamos en grande compartiendo lecturas (como más “chicha” tengan, mejor, así más tenemos que comentar). Creo que si no hubiese sido en compañía no me hubiese apetecido tanto “Al este del edén” y te confieso que sigo quedándome con “Las uvas de la ira” 😉 Besos.

  11. Lesincele dijo:

    La perla me encantó y este lo tengo pendiente en casa hace mil años, a ver si me pongo que me has dejado con ganas
    Un beso!

    • Monica dijo:

      Cuando tengas tiempo porque ya sabes que es tochete 😉 Pero si te gustó “La perla”, seguro que esta otra novela te apasiona, es Steinbeck en estado puro. Ya nos contarás si te animas. Besos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.