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Archivo del Autor: Monica
Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea de Annabel Pitcher
James tiene nueve años y está a punto de cumplir diez. Tiene el pelo color zanahoria, tan naranja como el pez del estanque de su nueva casa en la zona de los lagos, y un gato, Roger, que cada día parece más asilvestrado. James no recuerda a su hermana Rose, no la echa de menos ni ha llorado desde que murió, cinco años atrás, en los atentados terroristas de Londres del 9 de septiembre. Sin embargo, el resto de su familia se muestra incapaz de superar el dolor de esa terrible pérdida: mamá se ha ido con su terapeuta y parece haberles abandonado; papá tiene la urna con las cenizas de Rose sobre la chimenea, no puede dejarla marchar, y cada día se hunde más en el alcohol y los recuerdos; Jasmine, la hermana gemela de Rose, y James, se han vuelto invisibles a los ojos de sus padres y sobreviven a base de sándwiches y apoyo mutuo en medio de tanta desolación familiar. James echa de menos a su madre y sabe que su padre no le presta atención, pero lejos de compadecerse, encuentra aliados inesperados, como Sunya, la súper heroína M, o su hermana Jasmine, quien, después de todo, resultará ser la única en demostrarle un cariño incondicional capaz de conseguir que su camiseta de spiderman por fin sea de su talla.

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea es el desolador retrato de una familia que se descompone por la pena y el dolor ante un hecho tan brutal como la pérdida de una de sus hijas en un atentado terrorista. Narrada siempre desde el punto de vista de James, se trata de una historia profundamente conmovedora sobre la toma de conciencia de un niño sobre una realidad adulta muchas veces desgarradora. La voz de James conmueve por su inocencia, pero también por su mirada inteligente y observadora, por su acertado criterio de análisis y las dosis de ternura, amor y amistad que encuentra en Jasmine o en Sunya. La relación fraternal con Jas es uno de los mejores puntales de la historia, ese salvador sentimiento de hermano menor que ve a su hermana como alguien fuerte y perfecto, alguien infalible que siempre está ahí para recordar su cumpleaños, comprarle desodorante, asistir a sus partidos de futbol o ver su película preferida en navidades. Son Jas y Jamie quienes protagonizan los diálogos y las escenas más emocionalmente contundentes de la trama.
Annabel Pitcher escribe con soltura y sencillez, siempre consciente de que cuando el narrador es un niño de diez años su discurso tiene que ser coherente con esa circunstancia. La voz de Jamie funciona por su claridad e inocencia, por su sencillez y candor, pero también porque ofrece la versión más vulnerable y conmovedora de una realidad tristísima. Todos sufren alrededor de Jamie y poco a poco él entenderá el por qué de ese dolor y el camino que ha elegido cada uno de sus seres queridos para superarlo. El resultado es una novela original y con carácter, una historia llena de trágica belleza (atención a la escena de las cenizas y Roger) y de esperanza sobre la comprensión de un niño del dolor y la pérdida.
Lector, una novela conmovedora que te hará sonreír y llorar de la mano de unos protagonistas extraordinarios. Absorbente de principio a fin por su sinceridad y su ternura.
También te gustará: La ladrona de libros; Mi familia y otras especies en extinción; El niño con el pijama de rayas
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Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea (en papel)
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Los lectores y Cuéntame una noctalia
Los que me conocéis ya sabéis que no sé venderme demasiado bien y que me cuesta hacer publicidad de mi propia novela. Pero es que hoy me he encontrado una nueva y estupenda opinión en Amazon sobre Cuéntame una noctalia y me he emocionado mucho ¡Y ya van 19 opiniones en Amazon!

Sólo quería daros las gracias por haberos atrevido a leer a una escritora novata y por haberos pasado (tanto por Amazon como por el blog, o en privado) para trasmitirme vuestras impresiones. Con lectores como vosotros vale la pena animarse a publicar.
Os dejo algunos fragmentos de los comentarios que he ido recogiendo de Amazon y os invito a que paséis por Mi novela para disfrutar de las casi 40 reseñas que me habéis dedicado en vuestros blogs.
Gracias.
Una historia sencilla, pero simplemente maravillosa, repleta de
personajes de los que te gustaría seguir leyendo más. Muy recomendable;
el único «pero»: ¡que se hace muy corta! SPalacios
personajes de los que te gustaría seguir leyendo más. Muy recomendable;
el único «pero»: ¡que se hace muy corta! SPalacios
Esta novela me ha conquistado, la forma de escribir de Mónica es
impresionante, con mimo, con cariño… nos cuenta la historia de Grace,
que vuelve al pueblo donde se crió en Mic-Napoca (Transilvania) después
de catorce años fuera, donde se reencuentra con su familia. Raquel Antúnez
impresionante, con mimo, con cariño… nos cuenta la historia de Grace,
que vuelve al pueblo donde se crió en Mic-Napoca (Transilvania) después
de catorce años fuera, donde se reencuentra con su familia. Raquel Antúnez
Perfecto para leer una tarde de invierno con una manta y un chocolate caliente. Narayani
Dotada de imaginación y copos de cierta magia la historia que se nos
ofrece recoge la profundidad de las cosas sencillas, el calor de un
hogar en medio de cualquier helada, la sonrisa de niño en los momentos
de incertidumbre, en definitiva es una historia narrada al calor de una
noctalia, palabra que se define en su páginas y refleja parte de su
esencia. Marilú
ofrece recoge la profundidad de las cosas sencillas, el calor de un
hogar en medio de cualquier helada, la sonrisa de niño en los momentos
de incertidumbre, en definitiva es una historia narrada al calor de una
noctalia, palabra que se define en su páginas y refleja parte de su
esencia. Marilú
Está escrita con una exquisitez y un buen gusto que te transporta inmediatamente a la época y al lugar narrados. Illopga
Con este libro me ha pasado, mientras lo leía, que se me ha olvidado que
estaba leyendo… y eso es lo mejor que me puede pasar porque me mete
tanto en la historia que todo lo demás desaparece. Lady Boheme
estaba leyendo… y eso es lo mejor que me puede pasar porque me mete
tanto en la historia que todo lo demás desaparece. Lady Boheme
Si buscáis una lectura, de esas que acarician el alma, este es vuestro libro. FNR
La novela está llena de romanticismo, un romanticismo que se refleja en
unas preciosas descripciones, un guión intimista, un cariño familiar que
envuelve la historia, unos olores y sabores que te trasladan a una
infancia vivida en un pequeño pueblo (…). Mary
unas preciosas descripciones, un guión intimista, un cariño familiar que
envuelve la historia, unos olores y sabores que te trasladan a una
infancia vivida en un pequeño pueblo (…). Mary
Un primer libro sorprendentemente bien escrito, que mezcla con acierto
ternura, humor y una historia de amor, sin que nunca se le pase la mano
con el azúcar, y que deja una sonrisa en el lector. Loquemeahorro
ternura, humor y una historia de amor, sin que nunca se le pase la mano
con el azúcar, y que deja una sonrisa en el lector. Loquemeahorro
Es un libro que se lee en un suspiro, cargado de alegría, de anécdotas y de chocolates calientes. Isi
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El constructor de árboles de Chris Howard
Después de la Oscuridad que asoló el Viejo Mundo, no queda ni una generación de humanos sobre la tierra que recuerde haber visto un árbol. Nada crece sobre la tierra y aire se ha vuelto irrespirable, acortando la vida de las personas. El único alimento y combustible es el maíz genéticamente tratado por la única compañía que lo domina todo, GenTech. Banyan es un constructor de árboles: recoge chatarra y, a cambio de comida y combustible para su vehículo, recrea esculturas semejantes a los árboles para los ricos que quieren adornar sus yermos jardines. Banyan aprendió de su padre, un experto constructor de árboles que un día desapareció secuestrado por unos misteriosos hombres cerca de la ciudad de Vega. Cuando Frost contrata a Banyan para que le construya un jardín, el chico descubrirá que quizás las leyendas sobre Sión, una tierra dónde todavía crecen árboles, podrían ser ciertas. Y, más importante todavía, podría ser el lugar en dónde sigue secuestrado su padre.

El constructor de árboles es un ecothriller con un planteamiento brillante y una idea de inicio sobrecogedora: nada crece sobre la tierra y casi no queda esperanza para el ser humano. Una distopía catastrofista que destaca por su originalidad y por la belleza de las creaciones del constructor de árboles. La recreación de un mundo sin seres vivos (aparte de humanos, langostas y maíz artificial) es un punto de partida bien tramado que constituye un escenario inigualable para las trepidantes aventuras de Banyan en busca de su padre. Sin embargo, la novela tiene algunos puntos débiles que no pasarán desapercibidos al lector, como su prosa algo vacilante y poco homogénea en algunos pasajes; el comportamiento absurdamente errático en algunos momentos del protagonista; la súbita desaparición del villano en las primeras páginas sin dejar rastro ni explicaciones; o la confusa resolución de algunos de los misterios de la trama.
Chris Howard es bueno planteando situaciones y personajes, genial en las escenas de acción y desbordante de imaginación en su opera prima. Pero quizás sería conveniente que puliese un poco su prosa, además de concretar con más nitidez la narración de algunas situaciones, y limar asperezas para que las piezas del puzle argumental que tan bien plantea encajen con menos confusión para el lector. En definitiva El constructor de árboles es una novela entretenida, incluso absorbente en algunos capítulos, que gusta por su imaginativa puesta en escena y por la evocadora belleza de muchas de sus descripciones (así como por el oficio de su protagonista) pero cuya trama empalidece un poco cuando se entra en detalle en su lectura.
Lector, aquí tienes un entretenido ecothriller que juega con una posibilidad que por desgracia estamos barajando en la actualidad: la destrucción del medio ambiente.
Esta reseña ha sido publicada originalmente en el blog Momentos de Silencio Compartido como colaboración en la iniciativa de Equipo de Redactores.
Gracias a la editorial Minotauro (Planeta) por el envío del ejemplar.
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Las voces bajas de Manuel Rivas
El primer recuerdo se remonta a la casa del barrio coruñés de Monte Alto, abrazado a su hermana María, apenas dos o tres años de edad. La madre trabajaba por entonces de repartidora de leche y el padre acababa de volver de La Guaria, en América, una emigración breve en la construcción para aprender el oficio y conseguir el dinero necesario para comprar un pedazo de terreno en donde construir una casa. El terreno sería en pleno monte, allá por el Castro de Elviña, dónde aún la civilización no había llegado y donde Manuel tenía serias dudas de que lo fuese a hacer algún día. Construirían una casa única y extraordinaria en donde el frío y las goteras solían colarse cada vez que el hombre del tiempo, Mariano Medina, señalaba el mapa de su hogar con el puntero desde la televisión en blanco y negro de la tasca de Leonor. Y en los recuerdos más antiguos, los abuelos y los tíos, las infancias de los padres. El abuelo materno allá por Corpo Santo, a punto de ser prendido por los monstruos una noche nefasta a vueltas del verano del 36; y el tío barbero contador de historias, y el saxofón del padre, y colegio…
«Las voces bajas es la novela de la vida. Son las voces de los niños, las mujeres que hablan solas, los emigrantes, los muertos, los animales… Las voces de los que no quieren dominar y se alimentan de palabras y cuentos.«

Manuel Rivas le lleva la contraria a ese principio que dice que la Historia la escriben los vencedores, porque las voces bajas, las voces pequeñas y cotidianas, también contribuyen a hacer Historia pese a que a veces sea necesario mirar con detalle por entre las líneas de la versión oficial. A modo de autobiografía, el autor recuerda su infancia y la de su hermana María, repasando con encanto y buen humor a los familiares que conformaron parte de ese paraíso inquieto. Un padre con vértigo que construye en las alturas, una madre que habla sola y se solaza en los libros, tíos soñadores, maestros distintos, abuelos con hechuras de héroes invisibles porque, en plena guerra civil y posterior dictadura ¿dónde podían estar los héroes sino disimulados con las sombras? Personas singulares todas ellas, con la importancia de lo cotidiano y su singularidad, aportan sus voces y conforman parte del universo de Manuel Rivas pero también forjan parte de la Historia que sucede; quizás bajito y como sin importancia, con modestia, con disimulo, con su granito de arena, pero un rumor creciente que se convierte a veces en puro grito de libertad.
Las voces bajas es un libro lleno de recuerdos, de ternura y cariño (pero sorprendentemente libre de saudade), que engancha al lector desde el principio por la fantástica manera de contar de Manuel Rivas. La prosa concisa e incisiva del autor, su marcado estilo, su léxico rico y a la vez tan propio, brilla como nunca en estos recuerdos de infancia y juventud que acaban siendo universales, precisamente por el valor incalculable (un potosí, que diría el padre de Rivas) de las voces que le acompañan. Sin duda, un libro de los que deja al lector un poquito huérfano y desamparado cuando lo termina.
Lector, descubre el valor precioso de las voces bajas, esas que nos acompañan desde pequeños y que hacen Historia aunque a los vencedores les pese.
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Me voy con vosotros para siempre de Fred Chappell
Jess vive en la granja de su familia, en Carolina del Norte, felizmente ocupado en las tareas del campo, los libros y las travesuras a las que su padre siempre acaba por invitarle. La abuela pone la comida y la disciplina, la férrea vigilancia, mamá es maestra de escuela y pasa casi todo el tiempo fuera, y papá es el compañero de juegos y trabajo que siempre ha querido tener. Cuando la granja resulta demasiado grande para ellos solos, papá contrata a Johnson Gibbs, un estupendo muchacho que no tiene problemas para adaptarse a su nuevo hogar y seguir con la tradición traviesa familiar. Y es que a veces la granja resulta un lugar demasiado tranquilo, excepto cuando la rutina se interrumpe con las excéntricas visitas de un sinfín de tíos y primos bastante peculiares; como el mujeriego tío Luden, o como el tío Gurton y su misteriosa barba, o el tío Zeno que sólo habla para contar historias, o el tío Runkin que siempre viaja con su ataúd.

«-Yo que tú no lo haría -dijo mi padre-. No creo en los malos presagios, pero meterte en los ataúdes no puede darte mucha suerte. No tengo ningunas ganas de morirme. Es como saber que tienes que ir al dentista.
-No creo que sea así. Para mí que no se oye nada. -Yo hacía mucho ruido cuando iba al dentista.
-Bueno, si lo que quieres es silencio, vas a disfrutar de lo lindo cuando te mueras. El cementerio se traga los ruidos igual que el tío Runkin se traga la comida.
Sabía a qué se refería. el tío Runkin rebañaba el plato de tal manera que te sorprendía descubrir que no se había tragado también la decoración. «
Fred Chappell, novelista y poeta, escribió Me voy con vosotros para siempre como una especie de marco, de entorno, en donde encajar su tetralogía poética Midquest (1981). Pero también es el recuerdo más divertido y conmovedor de la infancia y juventud del autor en la granja de sus abuelos en Carolina del Norte. No es difícil descubrir a Chappell en la mirada del siempre inocente Jess, en la sinceridad y ternura de sus palabras.
Me voy con vosotros para siempre es un hermoso retrato de infancia en plena naturaleza. Una historia contada con cariño y humor sobre el lado más divertido de una familia con una buena colección de pintorescos tíos, que rompen la monotonía de la vida en la granja, y hacen las delicias de tres niños (aunque dos de ellos sean adultos): Jess, Johnson y Joe Robert. La prosa de Chappell es sencilla y hermosa, tan clara como las mañanas de primavera en la granja de Carolina, y sus diálogos son precisos, delirantemente ingeniosos. Lejos de metáforas poéticas o de imágenes evocadoras, el autor se despoja de su bardo de poeta y narra con la precisión que requieren unos personajes de indiscutible protagonismo absoluto (por encima de descripciones o paisajes) durante toda la novela. El resultado es una historia llena de ternura y sonrisas que transportará al lector a las mismísimas faldas de los Apalaches.
Lector, si entras en la granja de los Sorrell te va a costar muchísimo decirles después adiós ¿Qué mejor lugar para pasar el verano que aquí?También te gustará: Una temporada para silbar; La evolución de Calpurnia Tate; Cuatro hermanas
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