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La evolución de Calpurnia Tate de Jacqueline Kelly

Calpurnia Virginia Tate tiene casi doce años, es la única chica de siete hermanos y vive en Caldwell, condado de Fentress (Texas), en medio de enormes cultivos de algodón y pacanos. Durante el caluroso verano de 1899, en el umbral del nuevo siglo, Calpurnia empieza a hacerse preguntas sobre su entorno, su familia, sobre si misma y sobre el medio natural que la rodea. Curiosa, perspicaz y dotada con un afilado sentido de la observación, comprende que sus inquietudes científicas y personales no van a encontrar respuesta en ninguno de sus hermanos y mucho menos en su madre, obsesionada con la calceta y las labores de «una futura señorita». Cuando Calpurnia supera el respetuoso temor que a todos los miembros de su familia les provoca el abuelo y se atreve a llamar a la puerta de su laboratorio en busca de información sobre El origen de las especies de Charles Darwin, entrará en un mundo extraordinario donde la naturaleza es protagonista y el método deductivo la llave maestra de sus pesquisas. El capitán Walter Tate, respetado superviviente de la guerra de Secesión, estudioso naturalista, inventor de la limpiadora y miembro de una nueva organización de caballeros denominada National Geographic Society, encontrará en su única nieta una fiel compañera de pesquisas y colaboradora en la búsqueda de nuevas especies. Pero la Texas de principios de siglo, pese a la llegada del teléfono, el automóvil y la Coca-Cola, todavía no concibe que la ciencia lo sea todo para una chica y Calpurnia deberá luchar contra calcetines, recetas de cocina, clases de piano y preceptos morales para seguir fiel a si misma.
A través de la voz y los ojos de Calpurnia, una original chica de once años de Fentress a punto de entrar en el nuevo siglo XX, el lector se embarca en un maravilloso viaje por las ilusiones y esperanzas de una pequeña pionera de la ciencia, pero también de un alma curiosa que sabe ver con acierto en los demás. La evolución de Calpurnia Tate es una historia excepcional y brillante, una narración evocadora y única para un público adulto que añora aquel momento perfecto en el que se tumbaba a leer las aventuras de Verne, Defoe o Stevenson con una manzana y un buen trozo de pan de chocolate que duraba toda la tarde. Jacqueline Kelly teje con frescura y calculada inocencia una historia de descubrimiento, de aventura, de una familia- a veces de un pueblo entero- que surge de lo cotidiano y se convierte en pura magia. Calpurnia explica su mundo, reflexiona, se hace preguntas y se convierte en cómplice de un lector al que no le queda más remedio que caer rendido a sus inquietos pies. La autora adapta prosa y estilo al servicio de la voz de su protagonista, con tanta gracia y acierto que la magia se obra desde la primera hasta la última frase. Al estilo de Una temporada para silbar o Cuatro hermanas, Kelly recrea un universo especial y perfecto, tocado por el paisaje, clima, flora y fauna de Texas (en lugar de Montana), con el mismo efecto hipnótico sobre un lector que se sumerge con facilidad y entusiasmo en el peculiar mundo de Calpurnia y participa de sus vivencias. Los amoríos de los hermanos de Calpurnia, la llegada del teléfono al pueblo (ese invento del buen amigo del abuelito, el joven Alex), el descubrimiento de una nueva especie de algarroba o el primer sorbo de coca-cola, son muchas de las historias que hacen grande esta extraordinaria novela de Kelly. Pero sin duda, el hecho de que la historia de Calpurnia transcurra en el último año del siglo XIX, en plena revolución científica y de cambio en todos los sentidos, y su singularidad como niña lejos de los cánones que le impone su sociedad (encarnados en la voluntad de su madre por enseñarle a ser una buena ama de casa) son los dos puntales en los que descansa la arquitectura de la trama y que constituyen el trasfondo crítico y más divertido de la historia. Se trata de una lectura diferente, cálida como una taza de chocolate caliente, rica como la nata montada y evocadora como las notas de la canela. Sencillamente, una pequeña joya de la literatura que despertará muchos recuerdos -y sensaciones- infantiles en el lector más atento.
Lector, no te dejes engañar por la edad de la protagonista porque Calpurnia cuenta mucho más de lo que ella cree. Sólo una mirada adulta disfrutará de todos los detalles de esta estupenda historia ¿Cómo vas a resistirte a conocer a una niña de once años que se muere por leer El origen de las especies y descubre la compresión del tiempo de las zarigüeyas?
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Un año en Provenza de Peter Mayle

Peter Mayle y su esposa pasan todos los veranos en Provenza y están enamorados de sus gentes, gastronomía, paisajes… En fin, están tan auténticamente enamorados de Provenza que un día se encuentran comprando una casa y trasladándose a vivir allí para siempre, lejos de su Londres lluvioso y gris. Este es el diario de Peter Mayle sobre su primer año en su recién comprada villa provenzal y las aventuras de iniciar una vida en un país extranjero con sus propias costumbres y misterioso clima. Les anglaises, como serán conocidos desde entonces por sus vecinos, adoptarán con placer las costumbres locales pero las dificultades de aprendizaje, desde el idioma hasta la burocracia imposible, dan para doce capítulos (uno por cada mes de ese primer año) divertidísimos y un sinfín de excéntricos personajes: yeseros artesanales con su propia concepción del universo, vendedores de alfombras, viticultores hiperactivos, visitas plomazo, conductores kamikazes…

Un año en Provenza es el simpático diario de Peter Mayle sobre sus inicios como vecino de una villa en el corazón de la Provenza. Escrito con desenfado y dotado de cierto toque de la ironía británica más suave, Mayle se ríe de sus propias dificultades con el papeleo, el idioma, las obras de la casa y las vistas gorronas que le llegan desde Inglaterra siempre que empieza en buen tiempo. Amantes de la tranquilidad y la buena mesa, los Mayle encuentran el paraíso en su nueva patria adoptiva y soportan estoicamente las inevitables dificultades que conllevan todos los principios. El lector disfrutará de las descripciones del autor de paisajes y gastronomía, pero sobretodo, de manías, costumbres y personajes como, por ejemplo, Monsieur Menicucci, un fontanero que cree que cada vez soplan vientos más fríos en invierno porque la Tierra se está aplanando y eso facilita la llegada de aires siberianos; o el vecino Massot, un campesino con miles de historias que contar, que tiene la mejor receta para cocinar zorra (¿los ingleses sólo la cazan?¿No se la comen?) y sueña con vender su casa por un millón de francos, pese a reconocer que en los mejores días de invierno se respira tanto silencio «que se puede oir el pedo de una ardilla». A medio camino entre una crónica periodística y un relato autobiográfico, Un año en Provenza es un testimonio entretenido y simpático que debe entenderse desde el punto de vista de un inglés (sobretodo en lo que se refiere a la sorpresa y maravilla que le reporta al protagonista la gastronomía del lugar) y cuyo mayor punto fuerte es la aparición de los excéntricos personajes que entran y salen de la nueva villa de los Mayle.
Lector, aquí tienes doce simpáticos episodios sobre las tribulaciones de un matrimonio inglés y sus dos perros en la Provenza más rural y peculiar de finales del siglo pasado. No apto para los que estén haciendo dieta.
También te gustará: A pie por la Costa da Morte; L’auberge. Un hostal en los Pirineos

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Un año en Provenza

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Los Buddenbrook de Thomas Mann

A principios del siglo XIX, en una suntuosa mansión de una ciudad del norte de Alemania, Johann Buddenbrook contempla orgulloso a su hijo y nietos. Único vástago del fundador de una prestigiosa empresa de importación y exportación de cereales, sabe que ha triunfado como comerciante y que sus herederos todavía harán más grande su imperio económico. La estrella de los Buddenbrook ha comenzado su imparable ascenso económico y social, y las todavía recientes ideas de Bonaparte sobre ganarse una posición social según los méritos propios y no por derecho de nacimiento, hacen soñar al cónsul Buddenbrook con un hijo o un nieto senador ¿Por qué no? La burguesía, que ya detenta el poder económico, debería acceder también al poder político y a la cumbre social en la que la aristocracia tiene los días contados. Durante casi todo el siglo XIX, cuatro generaciones de primogénitos Buddenbrook heredarán el negocio familiar y la responsabilidad de otorgar riqueza y prestigio a su apellido bajo su célebre máxima: «Hijo mío, atiende con placer tus negocios durante el día, pero emprende sólo los que te permitan dormir tranquilo durante la noche».

Se considera que a Thomas Mann se le otorgó el Premio Nobel de Literatura en gran medida gracias a esta novela, Los Buddenbrook, una extensa saga familiar de burgueses en el norte de la Alemania del siglo XIX. Desde sus primeras páginas, Mann sitúa al lector en un clima de bonanza económica y social para los protagonistas pero, sobretodo, en un escenario todavía muy marcado por las ideas napoleónicas sobre la decadencia de la aristocracia y el acceso a la nobleza por méritos propios. En este contexto, las primeras generaciones de Buddenbrook se sienten hombres superiores por su valía al frente de los negocios y eso se ve reflejado en su forma de vida y su ascenso social y político. A lo largo de esta espléndida novela, Man reflexiona sobre diversos temas morales de la época y el lugar utilizando como excusa el comportamiento y carácter de sus extraordinariamente bien creados personajes: la religiosidad en todos los ámbitos de la vida burguesa (sólo se contemplaba el divorcio por la ruina económica del marido; los comportamientos reprobables de los sacerdotes aprovechados que visitan la mansión Buddenbrook, siempre en busca de dinero o comida; las peticiones de dinero de Gothold «en nombre de Dios»; etc.). Destacan por su importancia y reivindicación del autor, el trato que se le daba a las mujeres de la época (frecuentemente mercancías matrimoniales que aportaban buenas dotes o buenos contactos sociales y económicos) y la extraordinaria escena de la frustrada revolución social de 1850, ridiculizada por las clases dirigentes y aún así tristemente impotente a los ojos de Thomas Mann. Y es que Los Buddenbrook, además de una gran novela, es la detallada y profunda mirada crítica de un autor que desmenuza con precisión quirurgica su entorno, su época y su sociedad.
Los Buddenbrook es, sin duda, una de las novelas más amenas e interesantes de su autor, no sólo por el análisis y la reflexión profunda de la sociedad en la que le tocó vivir (y escribir) sino también por la estupenda trama de personajes protagonistas y secundarios que dan vida a sus páginas. Se nota la maestría del autor al describir con tanta nitidez rasgos, maneras de vestir, carácter y pensamientos propios de cada personaje pero, principalmente, en el especial mimo que dedica a cada uno de ellos a la hora de dotarlos de ademanes propios, de gestos peculiares, de manías, tics, obsesiones. Y es que pese a ser una obra de ficción, sus protagonistas son tan profundamente humanos que bien podrían haber sido de carne y hueso. En este sentido, destacan especialmente Thomas Buddenbrook y su hermana Antonie, dos protagonistas que resultarán cercanos al lector actual pese al abismo de años que los separa, y a través de los cuales comprenderá los miedos y esperanzas de los hombres y mujeres de la burguesía de la época. Las escenas familiares de Mann son tan brillantes que el lector tendrá la sensación de haber entrado en un lujoso salón burgués de una mansión de la época y haber sorprendido a los Buddenbrook en plena charla. En pocas palabras, Los Buddenbrook es uno de los grandes clásicos de la literatura de todos los tiempos, una obra extraordinaria por su crítica implícita (social, económica, religiosa, de género, relaciones paterno-filiales) y las observaciones sobre la sociedad burguesa de principios y mediados del siglo XIX en Centroeuropa.
Lector, aquí tienes una estupenda saga familiar escrita con la maestría de Thomas Mann. Deja que sus protagonistas te cuenten cómo era la vida de las familias burguesas del momento, por dentro y por fuera.
Desafío sagas familiares 5/10

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El año del diluvio de Margaret Atwood

En un futuro cercano, la humanidad está al borde de la extinción debido a un misterioso virus mortal altamente contagioso. Apenas quedan vivas algunas personas que, por diversas circunstancias, estaban aisladas en el momento de propagación de la misteriosa enfermedad. Ren y Tobby son dos mujeres supervivientes, ambas integrantes de un movimiento espiritual, pacifista, vegetariano y anti-tecnológico llamado Los Jardineros. Aisladas cada una en un lugar distinto, sin saber si hay más supervivientes, cada una de ellas recuerda cómo conoció a Adán Uno, el líder de Los Jardineros, y cómo cambiaron sus vidas bajo su protección. Por aquel entonces el mundo estaba dividido entre los ricos de las corporaciones, que vivían en complejos de lujo aislados del resto, y los suburbios de las plebillas, siempre controlados por las mafias y la policía de las corporaciones. Los omnipotentes laboratorios utilizaban humanos como cobayas experimentales y los hacían enfermar para poder cobrarles el tratamiento. El planeta agonizaba por la contaminación y la explotación sin escrúpulos, miles de especies protegidas habían desaparecido, las religiones peleaban entre si por sus supuestos teológicos, el aire apenas era apto para respirar… Tobby nunca tuvo verdadera fe en Los Jardineros pero siempre les agradeció la oferta de paz y un lugar seguro para vivir, así como la posibilidad de poder cuidar de otros. Ren, siempre inocente y algo alocada, los consideraba su familia y siempre los llevó consigo, incluso cuando se independizó y tuvo que ganarse la vida en el Scales, un centro de recreo sexual de imponente reputación ¿Volverán a reunirse Los Jardineros? ¿Se ha cumplido por fin la profecía de Adán Uno sobre el Diluvio Seco, al que sólo sobrevivirían los miembros de Los Jardineros? ¿Se han salvado por su fe o por sus hábitos de vida? ¿Merece la pena sobrevivir al Diluvio, seguir vivo después del fin de los tiempos?
Margaret Atwood sorprende con esta extraordinaria historia sobre una catástrofe global en la que la mayoría de supervivientes han formado parte de Los Jardineros, una secta curiosa y divertida que la autora imagina con mucha gracia e ingenio. Siempre con cierta sorna y mucho sentido del humor, Atwood recrea un mundo pre-apocalíptico tan plausible que el lector se pregunta si no forma parte de un futuro muy próximo. El año del diluvio es una obra de ficción pero también una dura sátira contra el poder desmedido de la industria farmacéutica y tecnológica, la sociedad consumista depredadora, la falta de escrúpulos a la hora de respetar el medio ambiente, animales y plantas, y el rídiculo discurso teológico de las religiones inventadas por los hombres. Narrada desde el punto de vista de dos mujeres, Ren y Tobby, y salpicada por las ingeniosas predicas de Adán Uno (geniales disertaciones que el lector encontrará divertidas por su imaginativo extremismo y excéntrica interpretación de la Biblia y el mundo) El año del diluvio es la historia de unos supervivientes desorientados que van a convertirse en héroes muy a su pesar.
La prosa de Margaret Atwood seduce por su propia riqueza y por la versatilidad de adaptar el registro al narrar desde el punto de vista de cada una de sus protagonistas. Divertida, irónica, inteligente y crítica, la visión de Atwood sobre una humanidad que se autodestruye en aras del progreso científico y tecnológico es acerada y genial, a veces esperpéntica. Cariñosa en sus burlas sobre los radicalismos vegetarianos pero implacable contra los zombies de la tecnología a cualquier precio, la autora dibuja una realidad muy posible y desalentadora pero siempre marcada por la esperanza de la bondad de sus protagonistas femeninas. Dotada de la ternura que le aporta el personaje de Ren y del realismo práctico de la escéptica Tobby, El año del diluvio es una novela que invita a reflexionar y a ser más crítico con los abusos de los poderes económicos y políticos de nuestro presente.
Lector, deja que Atwood te divierta con su mirada de inteligente humor sobre un mundo agonizante y una secta de Adanes y Evas algo desorientados pero de buena voluntad.
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El año del diluvio
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La hija de Robert Poste de Stella Gibbons

Cuando la joven Flora Poste se queda huérfana de ambos progenitores, se va a vivir temporalmente a casa de su amiga, la señora Smiling. Pese a la vida de viajes y opulencias que llevaban los Poste, los albaceas de Flora le comunican que su padre era, en realidad, bastante pobre y que a ella no le corresponde más que unas 100 libras anuales y ninguna propiedad. La señora Smiling anima a Flora a que se quede en su casa mientras estudia alguna cosa de utilidad que le permita trabajar y hacerse independiente pero los planes de la joven huérfana no coinciden con los deseos de su buena amiga. Flora quiere vivir en paz, tranquila, sin trabajar, a expensas de algún familiar. Como es rica en familiares, decide escribirles a todos una carta solicitando su asilo. Todos responden favorablemente y Flora, satisfecha, se decide por la oferta de su prima Judith, que vive en Cold Comfort Farm, en Sussex. Misteriosamente,  Judith menciona en su carta que tiene una deuda con Flora por lo que se le hizo a su padre y que la acogerán para resarcir ese antiguo agravio. Pero cuando la joven llega a la granja y conoce a sus asilvestrados y brutales parientes, comprende que sus planes de vivir placenteramente en paz van a tener que esperar. La hija de Robert Poste, lejos de desalentarse, se pone manos a la obra para cambiar Cold Comfort y a sus habitantes hasta conseguir el refugio ideal con el que siempre ha soñado.
Cuando Flora Poste llega a Cold Comfort Farm (literalmente, la granja del flaco consuelo) se encuentra una tía deprimida, un tío predicador que amenaza constantemente con el fuego del infierno a todos los pecadores (es decir, a ellos), un primo ambicioso que cuenta las plumas de los pollos, otro fatalmente seductor de mozas, un empleado centenario que habla con las vacas, una prima que se cree medio duendecillo, una moza que se queda embarazada siempre que florece la verdeparra y un montón de jornaleros, más o menos emparentados, que tienen más de animal que de persona. Pero por si este circo no fuese poco, Flora todavía tendrá que lidiar con el poder en las sombras: la misteriosa abuela Ada, que vive encerrada en su habitación y no permite que nadie se aleje porque, cuando era niña, «vio algo muy sucio en la leñera» que la volvió loca.
No existe ningún lector que pueda resistirse a una novela tan genial como La hija de Robert Poste. La divertidísima imaginación de Stella Gibbons recrea toda una aventura rural en la que destaca la brillantez de su estupenda prosa y el encanto imposible de su protagonista. En la línea del humor más puramente británico, al estilo de Wodehouse, Evelyn Waugh, Edmun Crispin o Nancy Mitford, Gibbons se mofa sin piedad de la novela romántica victoriana, los intelectuales pretenciosos y de las literarias descripciones insoportables de los decimonónicos. Divertida, ágil y rompedora, La hija de Robert Poste fue todo un éxito cuando se publicó por vez primera en 1932, pese a que tuvo que lidiar con los remilgos irlandeses por sus argumentos de contracepción, y hoy en día está considerada como una de las mejores novelas de la narrativa británica. El lector disfrutará tanto de la historia como del admirable dominio del lenguaje que demuestra Gibbons, su versatilidad, su encanto y su sanísima burla contra los ostentosos escritores que abusan de retorcidas metáforas y rebuscadas descripciones. Destacan, además del la divertidísima Flora y sus ganas de ordenar la vida de la granja, los personajes secundarios más estrafalarios de Sussex (como la señora Beetle y su banda de jazz) y las escenas de máxima tensión como la huida al baile, la liberación del toro Gran Negocio, o la fuga de Seth camino de Hollywood. Sin duda, una novela extraordinaria que resulta imprescindible para cualquier lector huérfano de consuelo en los tiempos que corren.
Se merece una especial mención la cuidadosa e impecable edición que de esta novela ha hecho la Editorial Impedimenta, así como la estupenda labor de traducción (terriblemente difícil por los juegos de palabras, ironías y sarcasmos narrativos de la brillante autora) de José C. Vales.
Lector, acompaña a Flora Poste a Cold Comfort y atrévete a conocer a los salvajes y excéntricos Starkadder ¿Podrá Flora domesticarlos? Aquí tienes una novela verdaderamente divertida.
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La hija de Robert Poste (tapa blanda)

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