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Ríos de Londres, de Ben Aaronovitch

Peter Grant, un agente de policía novato de guardia nocturna en Covent Garden, y su compañera Lesley May tienen la mala suerte de ser reclutados en el caso de un cadáver decapitado. Peter, que siempre se fija en los detalles más inusuales, encuentra un testigo ocular de los hechos; el problema es que dicho testigo es un fantasma. Pero, para su sorpresa, cuando reconoce por accidente ante un superior la condición sobrenatural de su fuente, no parece que le tomen por loco. Destinado a una unidad especial de Scotland Yard, antigua como los dioses de los ríos londinenses, Peter empieza a trabajar bajo las órdenes del excéntrico inspector Nightingale, uno de los últimos magos en activo del país. Detener a un sangriento espíritu maligno que amenazar con sembrar la ciudad de cadáveres y desorden será su primer caso mágico.

«—¿Eso os enseñan en Hendon hoy en día? ¿A resolver conflictos? —preguntó Nightingale.
—Sí, señor. Pero no se preocupe; también nos enseñan a apalear a la gente con guías telefónicas y las diez mejores formas de crear pruebas falsas.
—Me alegra ver que todavía se conservan las viejas destrezas del oficio —contestó Nightingale.«

Ben Aaronovitch (1964) es un escritor y guionista británico conocido por su trabajo en la célebre serie de televisión Doctor Who, además de Jupiter Moon o Casualty, y por ser el autor de la saga fantástica Ríos de Londres.

Ríos de Londres es una novela de magia para adultos, un thriller policíaco sobrenatural de lo más entretenido. Los personajes protagonistas son carismáticos, el sistema de magia es coherente y hunde sus raíces en la mitología más clásica, la relación realidad/mundo mágico está muy bien pensada y el caso policial mantiene el suspense y la intriga hasta final (y sin hacer trampas). Algunos lectores han apuntado que quizás era un pelín sangrienta pero, así entre nosotros, ya sabéis que yo soy una floja y no me lo ha parecido; creo que en una novela de estas características, y con  espíritus malignos de por medio, hubiese sido raro no encontrar sangre.

Me ha gustado por original y porque se aleja del modelo adolescente de las novelas de fantasía, dejando por sentado —y sin ninguna duda— desde las primeras páginas que este es un libro para adultos. En este sentido, me ha parecido una estupenda versión para adultos de la magnífica Constable & Toop, de Gareth P. Jones. El planteamiento del misterio es bueno pero sobre todo he disfrutado con los detalles: La locura, Molly, el viaje en el tiempo, el recorrido por las calles de Londres, la mitología del Tamésis, el mundo de los actores londinenses… Ben Aaronovitch ha concedido protagonismo a una de las ciudades más carismáticas y literarias del mundo (como nostálgica de Londres he disfrutado muchísimo), pero también al cuerpo policial que vela por sus calles con un cariño y un sentido del humor británico conmovedores.

Lector, una lectura muy entretenida y distinta para pasarlo bien en plan mágico-policíaco.

También te gustará: El buen vino del señor Weston; Jonathan Strange y el señor Norrell; El relojero de Filigree Street; Constable & Toop; Carter & Lovecraft; Humor fantasmal

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El resto de sus vidas, de Jean-Paul Didierlaurent

Ambrose vive con su abuela Beth desde que se peleó con su padre, Premio Nobel de Medicina, por confesarse incapaz de seguir sus pasos profesionales. Todo va bien en su vida, excepto que sigue sin encontrar pareja por mucho que Beth —ese «emoticono angelical (…) que parecía siempre tener un humor inalterable en cualquier circunstancia«— se empeñe con la prueba de la tarta de mantequilla. Manelle es asistenta social y se encarga de ayudar a ancianos que viven solos en sus casas. Algunos la sacan de quicio, como Marcel y su maldito billete de cincuenta euros, y otros la conmueven con su ternura y su soledad, como Samuel o la señora Madeleine. Ambos jóvenes, Ambrose y Manelle, coincidirán en un extraño viaje a Suiza junto a Beth y a Samuel, donde contemplarán el magnífico Jet d’Eau y comprenderán que la vida y la muerte son tan impredecibles como la posibilidad de enamorarse.

«—Pare, no vale la pena que insista, está muerto— sentenció Ambroise.
El gran charco de líquido anticongelante que se había formado debajo del coche mostraba con suficiente elocuencia la gravedad de la avería.
—Tenía que ser un tipo de pompas fúnebres el que me dijera que está muerto —explotó la joven con una risa histérica.«

Cuando Seix Barral publicó en castellano El lector del tren de las 6.27, de Jean-Paul Didierlaurent, pensé que me gustaría leerlo. Pero, por desgracia, ya sabéis cómo son estas cosas: el título va a parar a tu kilométrica lista de deseos y muchas veces allí se queda, traspapelado entre cientos de prometedores títulos más. Por eso, cuando Laura Gomara, la interesantísima autora de Vienen mal dadas, me propuso leer la nueva novela de Jean-Paul Didierlaurent, detalle de Bookish no dudé en decirle que sí. «Mira a ver si te parece feelgood«, me dijo Laura. Una vez leído y disfrutado —la prosa de Didierlaurent es estupenda, evocadora, rítmica— no sé si me atrevo a decir que es feelgood, pero sí que os puedo asegurar que es una novela conmovedora, bella, y que os la recomiendo mucho.

Didierlaurent escribe una historia plagada de muerte, de enfermedad, de vejez, de soledad y de abandono y, sin embargo, lo hace con tal dulzura y naturalidad que el lector jamás se siente abrumado por ninguna tristeza más allá de la emoción que despiertan sus protagonistas. No es este un libro de humor, ni tampoco contiene discursos insoportablemente optimistas y mindfulness sobre karma o autoayuda. No trivializa sobre la muerte o la enfermedad, ni sobre la vejez en soledad o las relaciones entre padres e hijos. La clave está en la sutileza del autor y en su habilidad para contarnos, con  sinfín encanto, la historia de unos personajes que bien podrían ser nuestros vecinos.

Didierlaurent tiene la capacidad de encontrar magia en lo cotidiano, de saber narrarle al lector, a través de su benevolente mirada, acontecimientos pequeñitos que se hacen grandes porque son profundamente humanos. Si bien es cierto que el autor jamás cae en el dramatismo y opta por soluciones amables (característica de la literatura feelgood) también lo es que en su fabulación los sentimientos son muy reales. Por todo ello, El resto de sus vidas es una novela original y profundamente bella, una historia sobre algo tan propio de la vida como la muerte, narrada con la hermosa cadencia de la prosa de Jean-Paul Didierlaurent y con la conciencia clara de sus extraordinarios personajes.

Lector, un placer descubrir a Jean-Paul Didierlaurent, no te lo pierdas.

La experiencia de Bookish fue así de bonita y la guía de lectura que proporciona, por no mencionar los detallitos que acompañan al libro, es fabulosa:

También te gustará: La biblioteca de los libros rechazados; La delicadeza; La amaba; Las mil y una historias de A.J. Fikry

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Fotografías finalistas y ganadoras de Mugs and Books VI Edición

Reunidas Margalidaramon, Cris Mandarica y yo misma, y después de una dificilísima deliberación, os presentamos las fotografías finalistas:

Rayuela, de Lidia HM

Visitar a viejos amigos, de Cuentalibros

Descubrir salones de té, de Cuentalibros

Será primavera en el lugar al que iré, de Desirée Ruiz Pérez

Mil soles espléndidos, de Patri

Y ahora, redoble de tambores, las tres juezas os presentamos las tres fotografías ganadoras de la VI Edición de Mugs and Books.

Un té campestre con Jane Austen, de Sanguichuela

De sueños también se muere, de Isi

Harry Potter y la orden del fénix, de Kala Wolf

Enhorabuena a las tres ganadoras (enviadme un correo o un MD en twitter con vuestra dirección postal para recibir un detallito) y muchísimas gracias a todos los participantes por las fotos tan preciosas que nos habéis enviado. ¡Hasta la próxima!

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Cortejo en la catedral, de Kate D. Wiggin

A finales del siglo XIX, la norteamericana Kitty Schuyler y su tía Celia se hallan en Inglaterra, de turismo por la ruta de las ciudades catedralicias. En su juventud, la tía Celia estuvo comprometida con un arquitecto y despertó en ella el amor por el arte arquitectónico pero a su sobrina todas las catedrales le empiezan a parecer un poco iguales. Pese a que sigue los dictados de tu carabina de escribir un diario sobre sus impresiones artísticas y turísticas, esas páginas pronto se llenan con otras consideraciones más mundanas, como la presencia del guapo y caballeroso Jack Copley que, casualmente, parece encontrarse en todas las ciudades que visitan ambas damas.

«La tía Celia dice que no dispondremos de arquitectura respetable hasta que cada edificio se convierta en una sincera y exquisita representación de su propósito más profundo; un símbolo, por así decirlo, de su significado intrínseco. Creo que sería muy difícil proyectar un manicomio en base a eso, pero no me atreví a afirmarlo, pues la idea no parecía presentar incongruencias para el señor Copley.«

Kate D. Wiggin (Pensilvania, EUA,1856 – Middlesex, Inglaterra, 1923) fue una innovadora de su época en educación infantil y en técnicas psicopedagógicas para niños, vocación a la que se dedicó profesionalmente además de publicar libros infantiles y algunas novelas para adultos, como esta que os traigo hoy al blog. dÉpoca Editorial edita en castellano, dentro de su colección dElicatessen (diseños modernistas, ilustradas y ornamentadas con guardas impresas), Cortejo en la catedral, una novelette con mucho encanto que fue publicada por vez primera por la autora en 1893.

Se trata de una breve historia, narrada en forma de diario a dos voces —la de Kitty y la de Copley—, sobre un romántico y divertidísimo romance on the road, es decir, en ruta de las ciudades catedralicias británicas. Londres, Oxford, Gloucester, Winchester, York… las ciudades y las catedrales se van sucediendo a toda prisa y la joven Kitty mezcla chapiteles con arcos, gótico temprano con imaginario románico y vidrieras con transeptos. La gracia de las entradas de su diario reside en su peculiar disfrute de la ruta y su versión del cortejo de Jack Copley. A su vez, las entradas de Copley rebosan de humor, sobre todo en su descripción de la tía Celia, y en la locura que le supone cambiar de alojamiento cada vez que a Kitty le apetece tomar habitaciones en los lugares que ostentan rótulos más raros o que son regentados por personas de nombre peculiar:

«y cuando descubrió que el nombre de la doncella era Susan Strangeways («extrañas maneras»), y que estaba prometida en matrimonio con un aprendiz de cervecero llamado Sowerbutt («trasero sembrador»), regresó a su convencional hotel y persuadió a su tía de mudarse sin demora.«

Divertida y con charming a raudales —parte del cual se debe a la visión norteamericana del universo inglés de finales del siglo XIX—, Cortejo en la catedral es una historia que apetece para evadirse de la fealdad cotidiana. Wiggin refleja, con ternura y mucho sentido del humor, la cara más amable y romántica de las atolondradas relaciones entre dos jóvenes con el telón de fondo de las hermosas catedrales británicas, la despistada vigilancia de la peculiar tía Celia y esa nostalgia de una visión amable y bucólica del viejo continente antes de desembarcar en el siglo XX.

Lector, cuqui, encantadora y dulce como una caja de bombones de Fortnum & Mason.

Nota: Tenía esta preciosidad en mi lista de deseos porque ya sabéis que me enamoran las historias de pequeñas tramas y grandes encantos, pero mi querida amiga Miss Hurst se adelantó y me dio una sorpresa enorme (además, con dedicatoria). Muchas gracias, MH, tengo esta reseña desde que terminé la lectura, en verano, quería estrenar la nueva página con ella pero al final no pudo ser. Aquí la tienes, rebosante de buen humor y de cariño, como nuestra Kitty.

También te gustará: Patricia Brent, solterona; Kathleen; Seguro de amor

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Cortejo en la catedral

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Eleanor Oliphant está perfectamente, de Gail Honeyman

Eleanor vive sola en un pequeño piso de Glasgow, con un mobiliario de segunda mano, una planta y un puf verde con forma de rana. Trabaja en una agencia de publicidad, en el departamento de contabilidad y pasa los fines de semana con la ayuda de los crucigramas del periódico y dos botellas de vodka. La mayor parte del tiempo, no comprende a las personas ni al mundo que la rodea. Sabe que no es capaz de integrarse en sociedad porque es mala actriz y no soporta fingir lo que no es. Intransigente, rigurosa, maniática, Eleanor es tan singular y extraña que causa desconcierto a su paso. Hasta que su rutinaria soledad, lastrada por el horror y la pena de su misterioso pasado, se ve interrumpida por la buena voluntad de otro ser humano: Raymond, el nuevo informático de la oficina, que, inesperadamente y contra todo pronóstico, va a convertirse en su primer amigo.

«Si alguien te pregunta cómo estás, en teoría tienes que decir sin más «bien». No esperan que digas que anoche te quedaste dormida llorando porque llevabas dos días seguidos sin hablar con otra persona. «Bien» es lo que se espera de ti (…). Hoy en día la soledad es el nuevo cáncer: algo vergonzoso, bochornoso, que tú misma te infringes si bien de un modo poco claro. Algo temible e incurable, tan espantoso que no te atreves a mencionar; la gente no quiere oir la palabra en voz alta, por miedo a verse también infectada, o a tentar a la suerte y que caiga sobre ellos un horror similar.«

Eleanor Oliphant está perfectamente es la primera novela de Gail Honeyman, se ha traducido a 27 idiomas y se ha ganado la admiración de la crítica especializada con este singular personaje, que muchos comparan a Ignatius Reilly o al Ove de Fredrick Backman. Comparaciones y elogios aparte, la fuerza de Eleanor Oliphant, su entidad como personaje literario singular y complejo, y la arrolladora prosa de Gail Honeyman, convierten esta novela en una de las mejores publicaciones del año.

La clave es Eleanor, pues todo gira a su alrededor. Una mujer en la treintena, tan sola que pasa días enteros sin hablar con nadie, tan sola que las únicas personas que la tocan son profesionales de la sanidad, tan sola que incluso ha olvidado las convenciones sociales más simples. Para que os hagáis una idea, imaginad a un Sheldon Cooper sin amigos y con el trauma de una infancia terrorífica (una madre malvada, maltrato, un montón de casas de acogidas y orfanatos). Eleanor es gruñona, recalcitrante, intransigente, antipática y criticona, una persona rarísima que Gail Honeyman va descifrando despacio con la complicidad del lector que, sin apenas darse de cuenta de cómo ni por qué, acaba queriéndola. Porque Eleanor es, sobre todo, un personaje conmovedor por su fuerza y su fragilidad, por considerarse una persona con suerte por haber sobrevivido al horror, por pensar que es afortunada por haber salido adelante; por ser capaz de reconocer y sentir amor pese a todo el tejido cicatrizado de su corazón.

Eleanor Oliphant está perfectamente es una novela de personaje pero también un thriller emocional, una tragicomedia y una profunda reflexión sobre la soledad en la sociedad occidental contemporánea. Es de esos libros que te mantienen pendiente de sus páginas de principio a fin, que no dan tregua, que enamoran y envuelven y que se echan de menos cuando se terminan. Se echa de menos a Eleanor. Un debut literario notablemente brillante.

Lector, una novela que te emocionará, te conmoverá y te sorprenderá. No la dejes pasar, es de lo mejor que he leído este año, palabrita.

También te gustará: La conjura de los necios; El devorador de libros; Las mil y una historias de A.J. Fikry

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