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Archivo del Autor: Monica
Una chica con pistola, de Amy Stewart
En 1914, las tres hermanas Kopp, Constance, Norma y Fleurette, viven en una granja solitaria, en el campo, a las afueras de Paterson, en el condado de Bergen. Una mañana de verano, mientras conducen su pequeña calesa para realizar las compras semanales en el pueblo, un automóvil las embiste. El conductor es el empresario textil Henry Kaufman, un majadero al que solo le interesa salir de juerga con sus amigos. Cuando Constance le hace llegar la factura de la reparación de la calesa, Kaufman no solo se niega a pagarle los gastos del accidente sino que además se ríe de ella y la amenaza si no ceja en su empeño de cobrar; no va a dejarse intimidad por una joven soltera y desamparada. Lejos de esconderse muertas de miedo en casa de su hermano, las tres hermanas Kopp acuden al sheriff del condado y deciden investigar para aportar las pruebas suficientes que condenen al industrial por sus fechorías. Constance, armada e inteligente, descubre que Kaufman es culpable de mucho más que el atropello de su calesa, pero también que en 1914 una chica con pistola sigue siendo un escándalo y una excentricidad.
«El sheriff Heath se reclinó en la silla para mirar a Norma con más atención.
—¿Un rifle? ¿Qué iban a hacer ustedes, chicas, con un rifle?
Norma sorbió por la nariz.
—Constance iba a proteger a sus hermanas. Y usted, ¿qué estaba haciendo usted?»

Amy Stewart decidió escribir Una chica con pistola cuando tropezó con un artículo de 1914 en el que se informaba del accidente de calesa de las hermanas Kopp y las repercusiones del mismo. La escritora quedó prendada de la fuerza que desprendía la persona de Constance Kopp, una mujer que a principios del siglo XX, en el condado de Bergen, no solo resultó ser una excelente detective sino que además decidió ejercer como tal pese en aquella época la sociedad esperaba de ella que se dedicase a buscar marido y a tejer, o, como mucho, si era de naturaleza inquieta y aventurera, a la mecanografía.
Stewart se documentó en actas judiciales, testimonios biográficos, artículos periodísticos de la época del New York Times, Philadelphia Sun, Bergen Evening-Record y gacetas locales, y en otras fuentes de consulta para novelizar un acontecimiento que se siguió con interés cuando ocurrió y hasta la finalización del juicio más de un año después. En las notas finales, explica al lector qué personajes son ficticios y qué hechos han sido inventados, pero la historia y las protagonistas de Una chica con pistola son tan singulares y apasionantes que apenas se precisa de más ficción. Las huelgas textiles, las amenazas de la Mano Negra, las insalubres condiciones laborales de los obreros, las calles de Nueva York, las perspectivas profesionales de las mujeres, la vida de las madres solteras, las mejoras penitenciarias, el sensacionalismo de la prensa… Es sorprendente lo mucho que se puede leer entre líneas y el valioso testimonio histórico que se puede encontrar en una noticia sobre un accidente de calesa de tres hermanas y sus repercusiones en 1914. Genial la narración de Amy Stewart para convertirlo en una novela policíaca de personajes, con cierto suspense y un magnifico retrato de la época y las rebeldes hermanas Kop.
Lector, lo escandaloso en Norteámerica, en 1914, no era que alguien fuese armado sino que ese alguien fuese una chica, soltera e independiente, dispuesta a defenderse a sí misma y a sus hermanas.
Nota: Siruela ha publicado una segunda entrega de las aventuras de Constance Kopp, Mujer policía busca problemas
También te gustará: La firma de todas las cosas; Las huellas de la vida
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Muerte con pingüino, de Andrei Kurkov
En la Ucrania postsoviética la pobreza y la desesperanza han llegado hasta las puertas del zoo de Kiev. A punto de cerrar porque no cuentan con el presupuesto necesario para dar de comer a los animales, los empleados del zoo animan a los visitantes a que se lleven a sus casas todos los ejemplares posibles siempre que puedan alimentarlos. Viktor, un escritor en paro, sin familia y sin amigos, decide adoptar al pingüino Misha para compartir soledades en su pequeño apartamento. Dicen los pingüinólogos que estos animales jamás olvidan a aquellos que les han tratado con cariño, pero Misha, pese a sentirse a gusto con su nuevo anfitrión, padece de una melancolía casi contagiosa. Y en ese ambiente de decadencia y nostalgia, Viktor empieza a trabajar para un diario preparando por adelantado las necrológicas de importantes personajes públicos. El problema surge cuando los titulares de dichas esquelas empiezan a aparecer asesinados en el mismo orden en el que Viktor entrega su trabajo a la editorial del periódico.
«—En fin —dijo Sergei levantando el vaso—, todos merecemos mejor pescado, pero comemos el que hay… ¡Por la amistad!«

Antes de publicar esta novela, Andrei Kurkov fue traductor de japonés para la KGB y la policía, y vigilante de prisiones en Odesa mientras escribía cuentos infantiles. La caída de la Unión Soviética le pilló distribuyendo su primera novela para adultos y desde entonces no se ha desvinculado del mundo de la edición y la literatura. No siempre la biografía de un autor se refleja en su ficción, pero cuando se lee Muerte con pingüino se tiene la sensación de que Kurkov lleva consigo todavía esa pátina gris ceniza de quienes se han visto obligados a contemplar el lado más feo del lugar en el que viven.
Muerte con pingüino es una novela peculiar. De estilo personalísimo y con una tendencia a la tristeza y la melancolía, Kurkov plantea una novela negra con un extraño toque de ternura de la mano de un pingüino triste y una niña abandonada. Una historia con personajes bien perfilados y un misterio policíaco que intriga al lector, una trama que se aleja de tópicos y clichés por su originalidad y su rareza, pero que, para mi gusto, adolece de un final algo sosaina que no se merecía una novela tan extraordinaria como esta. Los lectores ya sabemos que los buenos finales son difíciles y más de una vez nos hemos visto defraudados en ese sentido. Aunque también sabemos poner esa carencia en su justa perspectiva cuando la novela es tan buena como Muerte con pingüino. También aviso que yo no soy demasiado fan del género y que hubiese preferido que la historia se centrase más en Misha que no en la trama criminal que acecha a Viktor (no me digáis que la historia del zoo en quiebra y del pingüinólogo no daban juego).
Y como historiadora, no podría terminar esta reseña sin referirme al trasfondo de Muerte con pingüino: esa Ucrania triste, gris, desolada, en donde es casi imposible encontrar buena asistencia médica si no se tiene dinero, en donde el aparato estatal está desarticulado y corrupto, en donde las mafias, los robos, la corrupción campan a sus anchas, en donde se cobra en dólares por la inflación monetaria, en donde el zoo tiene que cerrar porque ya no puede dar de comer a los animales. Viktor, el protagonista de esta historia, sus circunstancias y todo lo que le ocurre a lo largo de la trama son también una muestra de ese mundo postsoviético en decadencia, en donde la vida apenas vale nada con la complicidad del silencio y la censura.
Lector, una novela negra meláncolica con pingüino y escritor de esquelas funerarias.
También te gustará: El tipo más raro del mundo; Tierno bárbaro
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Muerte con pingüino
Reto Serendipia Recomienda 2018
¿Te apetece recomendar a otros lectores las mejores lecturas que has tenido el placer de disfrutar? Pues este es tu reto, bienvenido a la quinta edición de Serendipia Recomienda.
Os recuerdo un poquito las bases:
Para participar
Publicad en vuestros blogs una entrada diciendo que participáis en el reto Serendipia Recomienda 2018.
En la entrada debéis recomendar tres libros que os hayan gustado mucho (ver «Primera fase»).
En esa entrada, además de poner vuestras tres recomendaciones, deberéis enlazar las reseñas que hagáis en el futuro de vuestros libros elegidos (esto es importante porque después me vuelvo loca buscando reseñas, por favor).
Si os podéis llevar el banner a vuestros blogs os lo agradezco.
Dejadme un comentario en esta entrada diciendo que participáis y que incluya el enlace a vuestra entrada.
Primera Fase: Recomienda tres libros
Sobre los tres libros que vayas a recomendar solo pongo una condición:
Que sean títulos poco conocidos. A muchos nos encanta «El principito» o «Guerra y paz», pero son dos clásicos famosos, archiconocidos. Se trata de descubrir pequeñas joyas a los demás lectores.
Los libros que recomiendes pueden ser novela, biografía, sagas, manuales de montaje de muebles de Ikea, ficción, no ficción, ensayo, teatro, recetarios, grimorios… Lo que quieras, con tal de que te haya gustado mucho y sea original.
Junto al título y al autor del libro, indica, por favor, género, una breve frase diciendo por qué lo recomiendas y, si lo tienes, el link de la reseña que le dedicaste en su día.
Tenéis hasta el 20 de enero para publicar esta entrada con las recomendaciones.
Segunda Fase: elige tres lecturas de las recomendadas y haz reseña
Antes de que termine enero publicaré una entrada en donde se incluyan las recomendaciones de todos los participantes. De esas listas deberéis elegir tres libros que os hagan tilín. Leedlos durante el año y hacedles reseña.
Acordaos por favor de enlazar las reseñas en la entrada original de vuestros blogs.
Espero que este año también os animéis a participar y a compartir. No importa si lo conseguimos o no, creo que lo divertido es recomendar a los demás los libros que más hemos disfrutado.
P.D.: A principios de enero publicaré una entrada con los participantes y ganadores del Reto Serendipia Recomienda 2017.
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