Novelas
Publicadas
Archivo de la etiqueta: Libros excéntricos
El resto de sus vidas, de Jean-Paul Didierlaurent
Ambrose vive con su abuela Beth desde que se peleó con su padre, Premio Nobel de Medicina, por confesarse incapaz de seguir sus pasos profesionales. Todo va bien en su vida, excepto que sigue sin encontrar pareja por mucho que Beth —ese «emoticono angelical (…) que parecía siempre tener un humor inalterable en cualquier circunstancia«— se empeñe con la prueba de la tarta de mantequilla. Manelle es asistenta social y se encarga de ayudar a ancianos que viven solos en sus casas. Algunos la sacan de quicio, como Marcel y su maldito billete de cincuenta euros, y otros la conmueven con su ternura y su soledad, como Samuel o la señora Madeleine. Ambos jóvenes, Ambrose y Manelle, coincidirán en un extraño viaje a Suiza junto a Beth y a Samuel, donde contemplarán el magnífico Jet d’Eau y comprenderán que la vida y la muerte son tan impredecibles como la posibilidad de enamorarse.
«—Pare, no vale la pena que insista, está muerto— sentenció Ambroise.
El gran charco de líquido anticongelante que se había formado debajo del coche mostraba con suficiente elocuencia la gravedad de la avería.
—Tenía que ser un tipo de pompas fúnebres el que me dijera que está muerto —explotó la joven con una risa histérica.«

Cuando Seix Barral publicó en castellano El lector del tren de las 6.27, de Jean-Paul Didierlaurent, pensé que me gustaría leerlo. Pero, por desgracia, ya sabéis cómo son estas cosas: el título va a parar a tu kilométrica lista de deseos y muchas veces allí se queda, traspapelado entre cientos de prometedores títulos más. Por eso, cuando Laura Gomara, la interesantísima autora de Vienen mal dadas, me propuso leer la nueva novela de Jean-Paul Didierlaurent, detalle de Bookish no dudé en decirle que sí. «Mira a ver si te parece feelgood«, me dijo Laura. Una vez leído y disfrutado —la prosa de Didierlaurent es estupenda, evocadora, rítmica— no sé si me atrevo a decir que es feelgood, pero sí que os puedo asegurar que es una novela conmovedora, bella, y que os la recomiendo mucho.
Didierlaurent escribe una historia plagada de muerte, de enfermedad, de vejez, de soledad y de abandono y, sin embargo, lo hace con tal dulzura y naturalidad que el lector jamás se siente abrumado por ninguna tristeza más allá de la emoción que despiertan sus protagonistas. No es este un libro de humor, ni tampoco contiene discursos insoportablemente optimistas y mindfulness sobre karma o autoayuda. No trivializa sobre la muerte o la enfermedad, ni sobre la vejez en soledad o las relaciones entre padres e hijos. La clave está en la sutileza del autor y en su habilidad para contarnos, con sinfín encanto, la historia de unos personajes que bien podrían ser nuestros vecinos.
Didierlaurent tiene la capacidad de encontrar magia en lo cotidiano, de saber narrarle al lector, a través de su benevolente mirada, acontecimientos pequeñitos que se hacen grandes porque son profundamente humanos. Si bien es cierto que el autor jamás cae en el dramatismo y opta por soluciones amables (característica de la literatura feelgood) también lo es que en su fabulación los sentimientos son muy reales. Por todo ello, El resto de sus vidas es una novela original y profundamente bella, una historia sobre algo tan propio de la vida como la muerte, narrada con la hermosa cadencia de la prosa de Jean-Paul Didierlaurent y con la conciencia clara de sus extraordinarios personajes.
Lector, un placer descubrir a Jean-Paul Didierlaurent, no te lo pierdas.
La experiencia de Bookish fue así de bonita y la guía de lectura que proporciona, por no mencionar los detallitos que acompañan al libro, es fabulosa:
También te gustará: La biblioteca de los libros rechazados; La delicadeza; La amaba; Las mil y una historias de A.J. Fikry
Cortejo en la catedral, de Kate D. Wiggin
A finales del siglo XIX, la norteamericana Kitty Schuyler y su tía Celia se hallan en Inglaterra, de turismo por la ruta de las ciudades catedralicias. En su juventud, la tía Celia estuvo comprometida con un arquitecto y despertó en ella el amor por el arte arquitectónico pero a su sobrina todas las catedrales le empiezan a parecer un poco iguales. Pese a que sigue los dictados de tu carabina de escribir un diario sobre sus impresiones artísticas y turísticas, esas páginas pronto se llenan con otras consideraciones más mundanas, como la presencia del guapo y caballeroso Jack Copley que, casualmente, parece encontrarse en todas las ciudades que visitan ambas damas.
«La tía Celia dice que no dispondremos de arquitectura respetable hasta que cada edificio se convierta en una sincera y exquisita representación de su propósito más profundo; un símbolo, por así decirlo, de su significado intrínseco. Creo que sería muy difícil proyectar un manicomio en base a eso, pero no me atreví a afirmarlo, pues la idea no parecía presentar incongruencias para el señor Copley.«

Kate D. Wiggin (Pensilvania, EUA,1856 – Middlesex, Inglaterra, 1923) fue una innovadora de su época en educación infantil y en técnicas psicopedagógicas para niños, vocación a la que se dedicó profesionalmente además de publicar libros infantiles y algunas novelas para adultos, como esta que os traigo hoy al blog. dÉpoca Editorial edita en castellano, dentro de su colección dElicatessen (diseños modernistas, ilustradas y ornamentadas con guardas impresas), Cortejo en la catedral, una novelette con mucho encanto que fue publicada por vez primera por la autora en 1893.
Se trata de una breve historia, narrada en forma de diario a dos voces —la de Kitty y la de Copley—, sobre un romántico y divertidísimo romance on the road, es decir, en ruta de las ciudades catedralicias británicas. Londres, Oxford, Gloucester, Winchester, York… las ciudades y las catedrales se van sucediendo a toda prisa y la joven Kitty mezcla chapiteles con arcos, gótico temprano con imaginario románico y vidrieras con transeptos. La gracia de las entradas de su diario reside en su peculiar disfrute de la ruta y su versión del cortejo de Jack Copley. A su vez, las entradas de Copley rebosan de humor, sobre todo en su descripción de la tía Celia, y en la locura que le supone cambiar de alojamiento cada vez que a Kitty le apetece tomar habitaciones en los lugares que ostentan rótulos más raros o que son regentados por personas de nombre peculiar:
«y cuando descubrió que el nombre de la doncella era Susan Strangeways («extrañas maneras»), y que estaba prometida en matrimonio con un aprendiz de cervecero llamado Sowerbutt («trasero sembrador»), regresó a su convencional hotel y persuadió a su tía de mudarse sin demora.«
Divertida y con charming a raudales —parte del cual se debe a la visión norteamericana del universo inglés de finales del siglo XIX—, Cortejo en la catedral es una historia que apetece para evadirse de la fealdad cotidiana. Wiggin refleja, con ternura y mucho sentido del humor, la cara más amable y romántica de las atolondradas relaciones entre dos jóvenes con el telón de fondo de las hermosas catedrales británicas, la despistada vigilancia de la peculiar tía Celia y esa nostalgia de una visión amable y bucólica del viejo continente antes de desembarcar en el siglo XX.
Lector, cuqui, encantadora y dulce como una caja de bombones de Fortnum & Mason.
Nota: Tenía esta preciosidad en mi lista de deseos porque ya sabéis que me enamoran las historias de pequeñas tramas y grandes encantos, pero mi querida amiga Miss Hurst se adelantó y me dio una sorpresa enorme (además, con dedicatoria). Muchas gracias, MH, tengo esta reseña desde que terminé la lectura, en verano, quería estrenar la nueva página con ella pero al final no pudo ser. Aquí la tienes, rebosante de buen humor y de cariño, como nuestra Kitty.
También te gustará: Patricia Brent, solterona; Kathleen; Seguro de amor
Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
Cortejo en la catedral
Publicado en Blog
Etiquetado feelgood, humor literario, Libros excéntricos, Novelas adorables
14 comentarios
Celeste 65, de José C. Vales
A Linton Blint no le va demasiado bien en la vida. Su terapeuta de freudianos labios cree que arrastra el trauma infantil de haber recogido los pedacitos de su madre y su hermana cuando una bomba alemana cayó sobre la casa de sus padres cuando era pequeño. El maltrato al que le someten su esposa Laurie y la tía Mildred y el desgraciado accidente de las polillas en Oxford tampoco ayudan a cultivar su autoestima. Quizás Linton padezca de una apatía vital insoportable y no sepa nada del mundo más allá de sus estudios entomológicos, pero incluso el más gris de los seres humanos tiene un instante de rebeldía. Obligado a huir de Inglaterra por las circunstancias, Linton se hospedará en el lujoso Hotel Negresco, a mediados de los años sesenta, destino veraniego preferido de famosos, ricos y poderosos. Junto a la hermosa Celeste, sobrina de un anticuario que la ha enviado a Niza para hacerse con un misterioso mapa planetario, el despistadísimo Linton terminará siendo el inesperado protagonista de un sinfín de líos de espionaje propios de la Guerra Fría y de otros ajustes de cuentas más personales.
«Los grandes lectores son personas muy molestas —era cosa sabida, según el librero—, porque tienen manías, prejuicios, obsesiones y chifladuras relacionadas con el papel, el tipo de letra, las ilustraciones, las erratas o la encuadernación. Son complicaciones intelectuales que afectan a todos los aficionados a los libros, por lo que dicen; mi amigo Doug, que había pasado su vida entre libros y mujeres exóticas, siempre me aseguró que todos los grandes lectores suelen sufrir alguna perturbación más o menos dañina…»

José C. Vales es uno de mis escritores contemporáneos preferidos, los que habitualmente venís a tomar el té en Serendipia ya lo sabéis, así que no será ninguna sorpresa si os digo que me lo he pasado en grande con la lectura de Celeste 65. El autor de Cabaret Biarritz vuelve a poner su excelente prosa al servicio de su divertidísima y sarcástica narración, esta vez, para entretenernos con las aventuras de un apocado entomólogo inglés en Niza con el telón de la Guerra Fría y las bellezas de mediados de los años sesenta del siglo pasado bailando al son de una música que también hizo Historia. Y aunque las épocas no podían ser más distintas, los escenarios vuelven a padecer de un decadente lujo nostálgico, pues si en Cabaret Biarritz el lector se hospedó con Beatrix en el Hotel du Palais, en Celeste 65 disfrutará de su hospedaje gemelo, el Hotel Negresco.
Divertida, tocada de un genial humor inglés y en ocasiones tan alocada como delirante, Celeste 65 es una gran demostración de que la buena literatura no tiene que versar obligatoriamente sobre dramas y desgracias existenciales. También desde el sentido del humor y desde la sátira los escritores abordan la condición humana y crean excelentes ficciones de gran valor literario ¡y perspectiva histórica! En Celeste 65 el lector encontrará una novela fabulosa con entrañables referencias librescas (Gervase Fen, Tobias Smollett, el romanticismo de finales del XVIII y sus acólitos ionizados…), simpáticos guiños a los lectores del señor Vales (¡Beatrix Villequeau y Neuwelke!), cameos glamurosos, una música que cambió el mundo, y unas escenas al más puro estilo de los hermanos Coen y que son el alma de la novela.
Y como además de lectora recalcitrante soy historiadora, me perdonareis una de mis citas preferidas de la novela:
«(…) que la Historia Natural de Plinio o los siete libros de Historia de Herodoto eran más divertidos —¡definitivamente!— que la mayoría de las novelas (…), que Schliemann era un aficionado y que ningún arqueólogo de verdad habría vestido a su mujer con las joyas troyanas (…).«
Solo un filólogo con el encanto de José C. Vales podría haber escrito frases como esta.
Lector, si sufriste en el Hotel du Palais, ahora toca pasárselo en grande en el Hotel Negresco.
También te gustará: El pensionado de Neuwelke; Cabaret Biarritz
Nota: soy incapaz de escribir correctamente el alias del querido Linton, lo siento.
Nota (II): y mira que agradecí el alias porque, no sé a vosotros, pero a mí el nombre de Linton me hace pensar en el sin-sustancia de Cumbres borrascosas.
Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Publicado en Blog
Etiquetado encanto libresco, humor literario, Libros excéntricos, Novelas adorables
Deja un comentario
Cómo ser un gatete, de Kitty Pusskin
Ser un gatete está muy bien: tienes un montón de tiempo libre para dormir, eres la monada de la casa, puedes practicar a hacer el ocho entre las piernas de tu humano, afilar las uñas con sus mesas y sillas, y calcular el momento exacto en el que necesita levantarse para enroscarte en su regazo. Si tienes alguna duda sobre cómo reaccionar con indiferencia a la ausencia de tu humano (porque no eres un perro), o desobedecer sus órdenes (insisto: no eres un perro), morder cables, competir contra el ordenador o el mejor lugar donde vomitar tus bolas de pelo, este es tu libro.
«Schrödinger es conocido como físico cuántico, pero también era otra cosa: un mal hombre. Un hombre muy malo, en realidad. Créeme, no puede salir nada bueno de un gatete encerrado en una caja que contiene un frasco de veneno, una fuente de radioactividad y un contador Geiger.
Si alguna vez se te acerca un científico, recuerda que el experimento del gato del Schrödinger no es una paradoja: es un motivo para llamar a la protectora de animales. Cualquier situación en la que estés vivo y muerto al mismo tiempo no puede terminar bien.«

ISBN: 9788416700592
Colección: No ficción
Páginas: 148
Fecha de publicación: 22-06-2017
Cómo ser un gatete (la guía definitiva para vivir entre humanos y conseguir triunfar siempre) es un libro simpatiquísimo e ingenioso que conquistará a todos los lectores que conviven con gatos y a los que todavía no lo hacen pero les han entrado unas ganas terribles de llevarse uno a casa después de leer estas páginas. Se trata de una lectura divertida, muy feelgood y con mucho encanto, escrita por una gata, Kitty Pusskin, desde su experiencia como felino. Lejos de considerarse una mascota, Kitty reconoce que la mayor virtud de los humanos es que proporcionan comida y protección, pero no escatima ocasiones para animar a sus colegas a desafiarlos, arañarlos o desconcertarlos con su indiferencia natural.
Me lo he pasado en grande con Cómo ser un gatete porque derrocha tanto cuquismo y feelgood como promete su título, su portada y su autora. Que levante la mano el lector que no necesita de vez en cuando olvidarse del mundo humano y disfrutar de la compañía de nuestras pacientes mascotas. Observarnos a través de los ojos de nuestro gato, con nuestras locas costumbres y nuestras estúpidas reacciones, no solo es divertido y simpático sino que también nos ofrece una pequeña guía sobre el cuidado y la psicología de estos animales.
Lector, el adorable equivalente libresco a ver vídeos de gatetes en Youtube.
También te gustará: Mi familia y otras especies en extinción; Todas las criaturas grandes y pequeñasSi quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Cómo ser un gatete (en papel)
Cómo ser un gatete (para kindle)
La dama de la furgoneta, de Alan Bennett
En la década de los años setenta del siglo pasado, cuando Alan Bennett vivía en el barrio de Candem, en una de las casitas victorianas reformadas, ayudó a una señora a empujar su vehículo averiado en un momento de debilidad. Poco podía sospechar que este acto desinteresado le procuraría, durante quince años, dos inquilinas de lo más extravagantes en el jardín trasero de su casa: la furgoneta de Mary Shepherd y Mary Shepherd viviendo en ella. Miss Shepherd es una persona sin hogar y con trastornos mentales, convencida de que es el próximo objetivo del IRA debido a sus panfletos políticos sobre economía y religión, y que suele ver a la Virgen María por Hyde Park. En su juventud fue conductora de ambulancias durante la II Guerra Mundial, concertista de piano y monja, en la actualidad es inventora de gorras alternativas y sigue enamorada de la conducción.
«Miss Sheperd hubiese estado tan poco contenta como yo mismo con el concepto de que Alan Bennet era su cuidador… y no porque «Es un comunista, seguramente«. Excepto Dios, no creo que se considerase en deuda con nadie… lo que explica su ingratitud aparente ante cualquier forma de benevolencia; ropa, furgonetas, crème brûlée… todo exigía obligaciones para las cuales ella no tenía tiempo. La única obligación que contaba era el perdón del pecado… de su pecado.«

El escritor y guionista Alan Bennett recoge en La dama de la furgoneta algunas reflexiones y anécdotas sobre su convivencia con Mary Sheperd, una anciana sin hogar que aparcó su furgoneta en el jardín trasero de Bennett y se quedó a vivir allí durante quince años. Con el sentido del humor propio de este autor y su visión pragmática de la vida, escribe un pequeño diario en el que va anotando pensamientos y aventuras de la señora Sheperd pero también reflexiones sobre la convivencia, la sociedad o el relativo concepto de normalidad.
Bennett dice que no pretende novelar la vida de miss Sheperd porque para ello tendría que inventar; dice que sus padres le educaron para no mentir y que al estudiar Historia en la universidad se le acentúo esa manía por prescindir de la fantasía, lo que le perjudica en su carrera de guionista y escritor. Sin embargo, en La dama de la furgoneta, la narración en forma de entradas de diario favorece la sensación de inmediatez, de acercarse a la figura de la excéntrica anciana sin trucos de efecto ni sentimentalismos baratos. Adereza esta edición las notas que tomó el autor sobre el rodaje de la película, que tuvo como escenario la casa original y a Maggie Smith como protagonista.
Lector, una historia curiosa y sencilla contada con el encanto inglés de Alan Bennett.
También te gustará: Una lectora nada común; Con lo puesto
Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:


