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Patrick ha vuelto, Josephine Tey
Desde que quedaron huérfanos, los cuatro hermanos Ashby mantienen a flote el rancho familiar bajo la amable y eficiente tutela de la tía Bee. Simon, el hermano mayor, está a punto de cumplir los 21 años, momento en el que al fin pasará a sus manos la extensa herencia materna, que les permitirá vivir con mayor comodidad. Todo es paz en la campiña y los Ashby se dedican felices a la cría y doma de caballos, hasta que ocurre algo que cambiará su tranquila vida para siempre: el retorno de Patrick, hermano mellizo de Simon que se había dado por muerto nueve años atrás. El recién llegado no es más que un impostor bien entrenado por un actor que creció con los hermanos Ashby, pero consigue engañar a toda la familia por su parecido físico, su amable carácter y su pasión por los caballos. Solo Simon, que con la aparición de Patrick pierde todo su patrimonio, parece poco dispuesto a creerse su historia.
«—Lo horrible de un asesinato —dijo el señor Macallan con aire meditabundo— no es que ocurra, sino que le ocurra a la tía Agnes, no sé si me entiende (…).
—Sería mucho peor que alguien a quien conoces resulte ser el que ha quitado de en medio a la tía Agnes.«
;Me gusta mucho Josephine Tey, una autora que bien podría encuadrarse en la llamada Golden Age de las novelas policíacas, pero que se desmarca de otras autoras de esa época por la elegancia y el interesante análisis y planteamiento psicológico de sus historias y personajes. De Tey había leído con anterioridad La señorita Pym dispone y, mi favorita hasta la fecha, La hija del tiempo; aunque tengo que decir que Patrick ha vuelto es tan buena que no desbanca a La hija del tiempo por los pelos, concretamente, por mis pelos de historiadora romanticista.
Patrick ha vuelto destaca por sus personajes, cuatro hermanos de caracteres dispares y una tía benévola y encantadora que tuvo que ponerse al frente de la gestión del patrimonio familiar. Pero también los secundarios, como Nancy, George o el abogado Sandal, están magníficamente construidos, con sus luces, sus sombras y sus sorpresas. La relación entre los hermanos, la tía Bee y el supuesto Patrick crea un desequilibrio de poderes y unas tensiones emocionales y psicológicas que Tey muestra con una claridad pasmosa sin necesidad de dar explicaciones al lector. Me ha parecido que el paisaje idílico en la campiña y las escenas con los caballos ofrecían el contrapunto perfecto a la tensión emocional de los personajes; y que los niños del colegio para casos perdidos (atención a Toni o a la Parslow) constituyen el divertido contrapunto cómico a la tragedia de los Ashby.
El suspense y la tensión van in crescendo a medida que avanza la trama y el lector sabe, supone, espera y se pregunta atrapado en una intriga tan bien planteada por la autora. Y fijaos un momento en la disposición de esta trama: Jopsephine Tey le da al lector más información que a sus personajes pues, de partida, el lector sabe que Patrick es un farsante y aun así el suspense policíaco está presente en toda la novela ¿Cómo es posible? Pues porque aunque el lector sepa quién es el falso Patrick y sus motivaciones no entiende por qué cada personaje reacciona como lo hace ante incorporación a la familia; y aunque casi desde el principio se adivinan los motivos de Simon, sigue manteniéndose la tensión y la intriga hasta el final. Eso, amigos lectores, me parece dificilísimo y me pasma. Cuando terminas Patrick ha vuelto cierras el libro pensando «¡Qué pasada! A sus pies, señora Tey«.
Lector, la mejor lectura policíaca de 2018.
También te gustará: La señorita Pym dispone; La hija del tiempo; El gran misterio de Bow
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Patrick ha vuelto
Muerte en los Hamptons, de Ana Bolox
Anne Starling está enfadada con su marido porque en lugar de pasar las Navidades en Inglaterra, con sus padres, se ve atrapada en una mansión en los Hamptons, en uno de los compromisos ineludibles y misteriosos de James. Un disgusto que pasa a segundo plano cuando uno de los invitados de los Carnegie es asesinado y Anne se pone manos a la obra para descubrir al culpable. Curiosa y resuelta, la señora Starling está dispuesta a aclarar el misterio, aunque la policía de los Hamptons la tache de entrometida y la inspectora al cargo llegue acompañada por Arthur Crawford.
«Por un instante imaginó la escena final de una de las novelas policíacas de Agatha Christie, con Poirot de pie, sonriendo con picardía a cada uno de los sospechosos por debajo de su bigotito ridículo y exponiendo la solución al caso, solo que Nicole no era el detective belga, no estaba sonriendo y, afortunadamente, no tenía bigote.«
;Segunda entrega de Las cosas y casos de la señora Starling de Ana Bolox y, hasta la fecha, mi novela preferida de la saga. Es que ya sabéis que soy rendida fan de Carter & West, así que tengo que hacerme la dura y disimular aunque Anne y Crawford se alojen en una mansión en los Hamptons, en plenas Navidades, con tormenta de nieve, asesinato de un malo malísimo, un montón de invitados con pintas de ser culpables todos ellos y una resolución detectivesca a lo Agatha Christie que enamora. Qué difícil me lo pone Bolox.
Muerte en los Hamptons es una lectura estupenda para Navidad, no solo porque al lector le entren ganas de envenenar a algún cuñado con tanta reunión familiar, sino porque la ambientación de finales de diciembre en la mansión Carnegie, con mantita, té y tormenta de nieve, es tan encantadora como la nostalgia que nos despierta la autora con este whodunit clásico. Ana Bolox se maneja con soltura en los espacios cerrados, con todos sus personajes compartiendo alojamiento y unas conversaciones bien medidas para dosificar la información sin hacerle trampas al lector. La investigación avanza a buen ritmo y las escenas entre Anne y el inspector Crawford siguen teniendo la chispa de la primera entrega de la serie.
Y si en la saga de Carter & West no me canso de destacar el charming tan british de la autora, en la de la señora Starling no puedo dejar de mencionar la buena labor de documentación para dotar a cada uno de los títulos de un contexto histórico creíble y sólido. En Muerte en los Hamptons, las referencias a la Guerra de Vietnam, la visibilidad de la drogadicción en la sociedad norteamericana, el poder de los trust económicos y su relación con la prensa, así como la trama diplomática y de espionaje, sitúan y contextualizan magníficamente a los protagonistas norteamericanos y europeos a finales de la década de los años setenta del siglo pasado.
He tenido la suerte de compartir esta lectura con Miss Hurst, de Las Inquilinas de Netherfield, y aunque no hemos estado nada perspicaces a la hora de adivinar quién era el asesino, nos lo hemos pasado en grande discutiendo teorías conspiratorias y fantaseando sobre Ralph y Peter.
Lector, un misterio cozy con un estilazo de autora de la Golden Age que te encantará.
También te gustará: Un cadáver muy frío; Aracne y La muerte viene a cenar; Quadrivium
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La princesa prometida, de William Goldman
«Éste es el libro que más me gusta de todos, aunque nunca lo he leído.«
Cuando William Goldman era pequeño, tuvo que guardar cama algunas semanas mientras se recuperaba de una fea pulmonía que lo había mandado al hospital. Durante su convalecencia, su padre, un voluntarioso barbero que había emigrado desde Florín y aún seguía teniendo algunos problemas con el inglés, decide leerle la mejor novela del escritor florinés S. Morgenstern: La princesa prometida. Morgenstern había emigrado a Nueva York y el padre de Goldman había ido a verle una vez; tenía una cabeza enorme, pero escribió el mejor libro de todos los tiempos. Y esa fue la primera vez que William Goldman escuchó la historia de Buttercup y Westley, de Íñigo Montoya y Fezzik, de Vizzini, del hombre de los seis dedos, del malvado príncipe Humperdinck y de todo lo que les aconteció desde que, en una pequeña granja de vacas lecheras, el mozo de cuadras pronunció un «como desees«.
Esgrima. Lucha. Torturas. Venenos. Amor verdadero. Odio. Venganzas. Gigantes. Cazadores. Hombres malos. Hombres buenos. Las damas más hermosas. Serpientes. Arañas. Bestias de todas clases y aspectos. Dolor. Muerte. Valientes. Cobardes. Forzudos. Persecuciones. Fugas. Mentiras. Verdades. Pasión. Milagros.
¿Quién puede resistirse a una historia como esta?

La princesa prometida es una extraordinaria novela clásica de aventuras que nadie, bajo ninguna circunstancia ni excusa (ni siquiera la de la edad ¿qué excusa es esa? ¡por favor!), debería perderse. Y aunque hayas visto la película de Rob Reiner (una excelente adaptación, sin duda) ya sabes, lector, que el libro te aportará toneladas de magia extra. Recuerda que Goldman solo ha escrito para nosotros las mejores partes y nos ha ahorrado todos esos capítulos tan enojosos sobre la economía de Florín, los derechos de sucesión al trono, las descripciones sobre el equipaje o sobre los festejos de boda.
Aventura, amor verdadero, humor y algunas observaciones útiles sobre la vida llenan las páginas de este libro original y único pensado para uso y disfrute del lector. Personajes inolvidables, sorpresas y un tono narrativo peculiar con mucho sentido del humor hacen de La princesa prometida una historia que invita al lector a desaparecer del mundo real mientras está viviendo trepidantemente entre estas páginas. William Goldman no solo enriquece la trama con sus prólogos y anotaciones (no te pierdas ni una sola línea, de verdad que merecen la pena) sino que aporta siempre esa nota de ternura, de ilusión y de nostalgia que siempre tiene la complicidad del lector.
Lector, no sé por qué estás aquí, perdiendo el tiempo en leer esta reseñita, cuando podrías estar ya a medio camino de Florín perseguido por un gigante, un maestro de la esgrima y un genio del mal que han raptado a la mujer más hermosa del mundo.
Agradezco infinitamente a Isi la organización de la lectura conjunta de La princesa prometida en la que participamos el pasado mes de abril; hacía años que había leído este libro pero se me había olvidado lo mucho que lo había disfrutado. Gracias por tus buenas ideas, Isi.
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La nariz de Edward Trencom de Giles Milton
A principios de 1969, Edward Trencom se siente un hombre razonablemente feliz y satisfecho. Gracias a su portentosa nariz, preciada herencia de familia, -larga, aguileña y provista de un característico abultamiento redondeado sobre el puente- ha llevado el negocio de sus antepasados a la fama mundial: la más célebre formagerie de Inglaterra. Trencom no solo es capaz de identificar el tipo y la procedencia de cualquier queso de su tienda, sino que además puede decir sin apenas error de cálculo cuándo y dónde fue ordeñada la vaca de cuya leche está hecho el manjar. La tienda original de los Trencom se quemó en el incendio de Londres de 1666, pero desde entonces, y gracias a la buena previsión de los varones narigudos de la familia que han ido heredando el negocio, la formagerie se conserva como proveedora de la casa real desde el siglo XVIII. Edward, felizmente casado con su querida Elizabeth e instalado en su olorosa rutina, cree que la vida no puede depararle más. Hasta que una mañana, un misterioso olor en sus almacenes le lleva hasta una caja de documentos antiguos y la sospecha de que una espantosa maldición pesa desde hace siglos sobre todos los herederos Trencom de prodigiosa nariz.

«—Cuando todos los demás están perdiendo la cabeza, es cuando más falta hace que una conserve la suya.
Elizabeth, que por entonces tenía diez años poco más o menos, le había preguntado cómo se conservaba la cabeza, una pregunta muy pertinente teniendo en cuenta que había estado leyendo un libro sobre María Antonieta.»
Giles Milton es un escritor y periodista inglés más conocido por sus estupendas guías de viaje, investigaciones y ensayos como Nathaniel’s Nutmeg (el hombre que tuvo el coraje de cambiar la historia). La novela La nariz de Edward Trencom (una novela de historia, intriga oscura y queso) es su primera obra de ficción en la que se barajan géneros como la intriga, la novela negra de ambientación histórica y el fino humor británico al estilo de la vieja escuela de P.G. Woodehouse, Stella Gibbons o Arnold Bennett.
Con una prosa magnífica y un ritmo narrativo sostenido, Milton consigue atrapar al lector desde el principio en una historia excéntrica y sorprendente sobre el heredero de una nariz prodigiosa en lo que se refiere a todos los quesos del mundo. Roquefort, brie, tulumotiri, cheddar, emmental, tynwood, gilden, stilton, charworth, bridgeworth… Un sinfín de quesos desfilan por entre las páginas de las aventuras y desventuras de los Trencom y su formagerie a lo largo de la Historia, dotando de su propio aroma y exquisitez las inquietudes de Edward. Divertida, distinta, bien tramada y mejor narrada, La nariz de Edward Trencom es una novela distinta, elegante y extravagante que hará las delicias de los lectores más curiosos, aquellos que siempre buscan lejos de las estanterías de best sellers o novedades. Destaca la antología en el tiempo de los antepasados del actual Trencom, sus rocambolescas muertes y sus peripecias para salvar sus quesos, así como el relato exquisito y divertidísimo del noviazgo y posterior matrimonio de Edward y Elizabeth, una pequeña joya dentro de esta historia que brilla por su originalidad y su fantástico e inteligente humor.
Lector, déjate sorprender por una historia distinta de excéntrico humor británico.
También te gustará: Enterrado en vida; Mr. Rosenblum sueña en inglés; El libro de la señorita BuncleSi quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
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