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La señora Harris en Nueva York, de Paul Gallico
En el número 5 de Willis Gardens Street, entre flores y tazas de té, las señoras Ada Harris y Violet Butterfield están muy preocupadas. Sospechan que cada vez que sus odiosos vecinos suben el volumen de la radio no lo hacen para escuchar al horrible cantante de hillbilly Kentucky Claiborne sino porque están zurrando al pequeño Henry, un niño de acogida. Ada y Violet conocen la historia del chiquillo, saben que es hijo de una camarera inglesa desaparecida y de un norteamericano llamado George Brown que volvió a su país tras la desmovilización de tropas al fin de la guerra. Como las señoras de la limpieza londinense no conocen el miedo, Ada decide que irá a Estados Unidos a buscar al padre del niño para salvarlo de los malos tratos. En su imaginación, George Brown es un hombre bondadoso que está deseando reunirse con su hijo y que encontrarlo en su enorme país no puede suponer más desafío que el de viajar a París para comprar un vestido de Dior. La oportunidad de viajar a Nueva York aparece de la manera más inesperada y, esta vez, Ada no piensa lanzarse ella sola a la aventura.

«El mensaje del vestido podía interpretarse del siguiente modo: si deseas algo con la fuerza suficiente y te esfuerzas por conseguirlo, lo lograrás; sin embargo, cuando lo consigas resultará que no es del todo lo que querías, o pasará algo que lo estropeará.«
Segunda entrega de las aventuras de Ada Harris, la entrañable señora de la limpieza londinense de voluntad inquebrantable. Paul Gallico (Nueva York 1897, Mónaco 1976) que envió a su señora Harris a París en busca de un vestido de Dior, lleva ahora a su heroína, acompañada de su amiga Violet, a suelo norteamericano. El resultado es una novela divertida y encantadora que, aunque no tiene el factor sorpresa de la extravagante protagonista, posee el mismo ingenio que su antecesora y con el acierto de contar con personajes secundarios que también aparecían en Flores para la señora Harris (atención a la escena del diplomático francés con la prensa estadounidense, me ha parecido la mejor escena de humor al estilo Billy Wilder).
La gracia de estas dos novelas de Paul Gallico es el «piensa bien y acertarás». Son historias y personajes pertenecientes a un universo feelgood y totalmente desaconsejables para los acérrimos amantes del realismo más dramático o del lado tenebroso y crudo de la vida. La señora Harris es una protagonista invencible, optimista e inquebrantable, capaz de atravesar medio mundo para hacer justicia. Su inocencia y su determinación la hacen inasequible al desaliento, y su simpatía y sinceridad le abren las puertas más inesperadas.
Gallico vuelve a divertir con la candidez de Harris y repite el mensaje de la anterior novela: es posible que nada salga como habías planeado pero lo que importa es el camino y las personas que te acompañan en él. Evidentemente, tiene final feliz porque son páginas a prueba de bala contra los «es predecible»: claro que lo es, pedazo de alcornoque, es una historia feliz con final feliz y situaciones felices, se sabe desde el principio porque esto no es un drama. Gracias, señor Gallico, por escribir sin complejos y con esperanza.
Lector, para fans de la señora Harris.
También te gustará: Flores para la señora Harris; Miss Pettigrew lives for a day; Mr. Rosenblum sueña en inglés
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La señora Harris en Nueva York (en papel)
La señora Harris en Nueva York (para Kindle)
Todos los veranos del mundo, de Mónica Gutiérrez Artero
Helena no sabe cómo sobreviven las familias cuando coinciden todos sus miembros bajo el mismo techo, pero está a punto de averiguarlo. Decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos sus veranos de infancia, regresa a la casa de sus padres para preparar la boda y reencontrarse con sus hermanos y sobrinos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido de vista durante muchos años, y la vida en el pueblo deja de ser tranquila.
Quizás sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias. Quizá sea tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando.
«—Es este estúpido verano —le confieso con lágrimas en los ojos—. Yo solía ser una persona coherente. Y ahora hasta me gustan mis sobrinos. Tienen doce y seis años ¿Se lo puede creer?
El librero toma una de mis manos entre las suyas y me mira con algo parecido a la ternura.
—Incluso los lectores de Tólstoi necesitan un tiempo en compañía de Carroll.«
Roca Editorial
ISBN: 9788417092924
Colección: Novela
Páginas: 320
Fecha de publicación: 5 de julio de 2018
Hoy sale a librerías, de la mano de Roca Editorial, Todos los veranos del mundo de una autora que suele prepararse múltiples tazas de té mientras escribe y las va olvidando por distintas habitaciones de su casa (suerte que en verano el té verde está bastante bueno frío) (y suerte que su casa tiene pocas habitaciones).
Quinta novela publicada y creo que la primera que sucede en verano, que ya sabéis que soy chica de abrigos, bufandas y chimeneas. Esta ha salido un pelín más romántica que feelgood, y en Helena, la protagonista, he vertido muchas de mis dudas, de lo que ocurre dentro de la cabecita de las personas que vivimos con miedo a tomar malas decisiones.
Y no quiero explicar más porque me haría mucha ilusión que lo descubrieseis vosotros mismos. Mirad, a cambio de una reseña al uso, se me acaba de ocurrir que, como tengo permiso de la administradora de esta página, voy a inventarme una campaña publicitaria un poco loca para la novela. A ver qué sale.
La novela de este verano tiene:
una chica con dudas,
un chico con deudas
y una librería con té y bollos delicious,
en tiempo de vendimia.
Descubre por qué todos los veranos del mundo caben en un solo libro.
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Etiquetado encanto libresco, feelgood, Librerías mágicas, Novelas adorables
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Cómo hacer el perro, de Maxwell Guaufington
Puede que los perros no tengan ese aire de elegante indiferencia a la hora de desobedecer a sus dueños, pero Maxwell Guaugington, el perro autor de este manual, tiene muy claro quién es el alfa de la manada en su casa: él. Maxwell nos explica en primera persona tácticas para conseguir más comida (los ojitos de cachorro no fallan nunca), dormir sobre los humanos o sacarlos del sofá para que le lleven de paseo, cómo evitar el temido veterinario o cómo vestir la última moda perruna con dignidad. Un libro divertido y simpatiquísimo sobre cómo mantener bien alta esa autoestima canina y seguir siendo el rey de la casa.
Roca Editorial
ISBN: 9788416700608
Colección: No ficción
Páginas: 160
Fecha de publicación: 5-07-2018
Me encantó Cómo ser un gatete, de Kitty Pusskin, así que ya os imagináis lo feliz que lancé a por las páginas de Cómo hacer el perro. Me encantan estos títulos de Roca Editorial, solo me falta uno de conejitos para completar catálogo (igual le pido a Pooh que me escriba uno al estilo de Kitty y Maxwell).
Cómo hacer el perro es un compendio de instrucciones y reflexiones sobre la vida perruna con sus familias humanas. Divertido y desenfadado, se lee con una amplia sonrisa en los labios y las fotografías e ilustraciones son el complemento perfecto a esta bitácora de vida tan graciosa. La única pega es que te dura un suspiro en las manos, aunque siempre puedes volverlo a releer porque tiene tantas anécdotas y ejemplos divertidos que apetece. Me gustó especialmente 10 cosas que los perros deben saber de los gatos, cómo viajar en coche y la lista de los mandamientos navideños. Aunque también tiene capítulos desternillantes como los dedicados a los punteros láser, los frisbee o el de fornicar con una pierna. Y conmovedores sobre cómo saber cuándo tu persona está necesitada de cariño. En fin, un libro cuqui sobre el rey de la casa (o «ese otro que vive aquí», en vocabulario gatuno).
Lector, una lectura que se agradece mucho para desconectar. Perfecta para mantener alejada de los impulsos mordisqueadores de tu perrete.
También te gustará: Cómo ser un gatete
Hygge, de Meik Wiking
Meik Wiking es director del Instituto de Investigación sobre la Felicidad en Dinamarca (no es broma), con sede en Copenhague y dedicado al estudio de la felicidad, el bienestar y la calidad de vida de los daneses. Con un tono desenfadado y didáctico, Wiking escribe una pequeña guía sobre las costumbres, culturales o adquiridas, que hacen más felices a los daneses. El hygge —algo así como el feelgood con el que siempre os doy la paliza pero trasladado a la vida real y pronunciado en danés— es el arte de encontrar la felicidad en las pequeñas cosas, una práctica muy sencilla de seguir que en este preciosísimo libro ilustrado nos explican paso a paso.
«El hygge es humilde y lento. Consiste en preferir lo rústico a lo nuevo, lo sencillo a lo elegante y la atmósfera a la emoción. En muchos sentidos, el hygge podría ser el primo danés que nos enseña a vivir despacio y de forma sencilla.
Consiste en ver El señor de los Anillos en pijama el día antes de Navidad, en estar sentado en la ventana viendo qué tiempo hace tomando tu té preferido y en mirar la hoguera la noche de San Juan rodeado de amigos y familia mientras que el pan se tuesta lentamente.«
Las personas que vivimos en ciudades grandes estamos acostumbradas a la contaminación acústica, por muy horrible que esta sea. No es que nos guste, es que es nuestra cacofonía de fondo, así que no nos critiquéis demasiado cuando aprovechamos la mínima ocasión para escaparnos lejos de la civilización. Fue en una de esas ocasiones, en la que me fugué un fin de semana a la montaña porque necesitaba silencio, que me llevé este libro de Meik Wiking conmigo. Estaba tan estresada que no me veía capaz ni de disfrutar de una novela, pensaba que tenía el cerebro tan cansado que no me concentraría, por eso escogí Hygge. Me lo había comprado en una de esas visitas a la librería en las que te topas con una portada bonita y la promesa de un ensayo tan agradablemente excéntrico como El libro de la madera o Un año en los bosques o Fuera del mapa.
Hygge es justo lo que promete, un estudio sobre la felicidad que a la vez es un mapa sobre cómo llegar allí. Si partimos del principio de que la felicidad no existe, que solo son los momentos felices, Hygge es una guía que te muestra todas las puertas que puedes atravesar para entrar en esa atmósfera feliz. Son gestos cotidianos, como apagar las luces, el ordenador y el móvil, encender velas y tomarte una copa de vino con tu pareja. Encuentros sencillos, como quedar con los amigos para comer tarta y beber chocolate caliente y fundir nubes delante de la chimenea. Decoración agradable, rincones con encanto en los que refugiarse, ropa que nos hace sentir a gusto, caminar descalzo, pasear por el bosque o por la playa, un olor, un sabor, un paisaje… Y ni siquiera hace falta ser danés para ponerlo en práctica.
Supongo que para una chiflada del feelgood como yo era bastante fácil augurar que Hygge me encantaría, pero es que además me sorprendió. Es curioso como un ensayo/investigación tan minimalista como esta me hechizó, me hizo sonreír y me contagió buen rollo. Me diréis que tendría mucho que ver que lo leyese en un lugar tan maravilloso como este:
Pues sí. Pero creo que este libro es hygge estés donde estés.
Lector, ojalá vivir en un país en el que existe un Instituto de Investigación sobre la Felicidad, se toma chocolate caliente o té o café en calcetines delante de la chimenea y en la oficina existe un día llamado Viernes de Tarta.
Nota: Las ilustraciones y las fotografías de este libro, además de la simpatiquísima prosa de Meik Wiking, son pura paz.
También te gustará: El libro de la madera; Un año en los bosques; Fuera del mapa
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Hygge
Fuera del mapa, de Alastair Bonnett
Lugares borrados del mapa, como Arne, una aldea británica que se sacrificó como señuelo de los bombardeos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial para salvar otros núcleos habitados. Paisajes de tiempo, como los jardines del siglo XVII que cultiva Alan Sorfist en Nueva York. Geografías ocultas como los laberintos subterráneos de Minneapolis, lugar de aventuras para los exploradores urbanos. Comunidades invisibles y aisladas, como los habitantes del cementerio de Manila o el último reducto indígena de la Isla Sentinel del Norte. Tierras de nadie como los puestos fronterizos o asentamientos no reconocidos por ningún gobierno o nación sobre la Tierra. Ciudades muertas, como Chernóbil, que no podrá volver a ser habitada por el hombre hasta dentro de 900 años pero cuya flora y fauna ha proliferado a pesar y precisamente por eso. La geoamnesia de los lugares que olvidamos por la guerra que los borró del mapa, que nadie reconoce por vergüenza y horror. Espacios de excepción como el puerto franco de Ginebra, el edificio más valioso del planeta. Islas flotantes de basura, de espuma artificial, de piedra pómez.
«Los lugares no son simples cosas, no son lápices ni regaderas, algo que podamos tirar o reemplazar despreocupadamente. La ferocidad y el ingenio con que la gente se aferra a los lugares que les importan demuestra que estos son un rasgo definitorio de su identidad y que perder el lugar al que uno pertenece puede parecerse a perderlo todo.«

Dice Alastair Bonnett que somos una especie que amamos los lugares, que nos fascinan los lugares, que somos capaces de dar significado a cualquier lugar, por extraño, extremo o minúsculo que este sea. Bonnett, fascinado por la excentricidad de los lugares más peculiares del planeta, nos trae Fuera del mapa, un libro maravilloso que cuenta, a ritmo de anécdota histórica, las singularidades de los espacios que creamos los humanos.
Fuera del mapa me ha enamorado por diversas razones: por la estupenda prosa del autor, por su sentido del humor, por su mirada amable y esperanzadora pese a que el ser humano no siempre modifica su entorno para bien, por la gracia y lo ameno de las anécdotas, por las curiosidades, por esa esencia de nostálgica aventura que tienen todas las historias que nos convierten en exploradores de lo desconocido… Pero sobre todo me ha gustado porque son pequeñas lecciones de Historia, maravillosas, breves y curiosas. Alastair Bonnett nos ofrece una mirada extraordinaria y diferente a los rincones más especiales del Planeta y nos enamora con su forma de ver, de contar, de explorar y llevarnos con él. Y aunque Blackie Books nos advierta de que este libro no es una guía de viajes, a mí sí que me lo parece: una guía maravillosa por pequeños pedacitos de Historia de los lugares más recónditos y peculiares.
Lector, lugares de este mundo que parecen de otro planeta.
También te gustará: Postdata. Curiosa historia de la correspondencia; Viajes y exploraciones en el África del Sur; Viajes con Hérodoto; El libro de la madera






