A la muerte de su abuela, Eleonor hereda todos sus bienes, incluida la decadente mansión de la difunta anciana. Con la única compañía de la jardinera y del matrimonio que cuidaba de su abuela, la joven se instala de forma provisional en la tétrica casona mientras decide qué hacer con su herencia. Pero cada noche, cuando el reloj marca las doce, el fantasma de la terrible anciana aparece en la biblioteca pendiente del libro que tenía entre las manos cuando murió. Eleonor, tentada por conectar con una mujer a la que no conoció y dispuesta a averiguar por qué se distanció de su madre, intenta comunicarse con el espíritu a través de la lectura. Aunque quedarse en la biblioteca después de medianoche con un fantasma malhumorado y media docena de relatos de terror puede que no sea la más sensata de las ocurrencias.
«Sobre la gruesa alfombra con motivos geométricos había un libro solitario, como si fuera un pajarillo caído del nido. Estaba boca arriba y cerrado, casi parecía colocado con intención. Me arrodillé y lo recogí con mimo; todavía me sentía extraña en esa casa donde prácticamente cada objeto podía haber formado parte de una sala de antigüedades.«

En nuestra comunidad literaria bloguera conocemos a Anabel Samani por sus estupendas reseñas, pero también porque es la autora de El ojo de la cerradura, La caja vacía, El mordisco de la medianoche y, próximamente, de una novela de fantasía ambientada en la antigua China. Yo no soy lectora de terror, pero en Halloween siempre me gusta asomarme a alguna historia de este género y como sé que Anabel escribe de maravilla ahí que me lancé la semana pasada con El mordisco de la medianoche. Avanzo que me lo he pasado en grande y que os lo recomiendo muchísimo.
El mordisco de la medianoche es una antología de seis relatos sobrenaturales prendidos del hilo conductor de la historia de Eleonor y el fantasma de su abuela. En total, siete historias que permiten al lector disfrutar de una antología de terror, misterio, suspense y mitología bien narrados y ambientados por la autora. Además de disfrutar de la buena prosa de Anabel, me lo he pasado en grande descubriendo las influencias literarias de cada cuento y dejándome llevar por la imaginación —a veces gótica— de su creadora. Mi relato preferido, muy lovecraftiano, ha sido La semilla, que podría haberse convertido en una novela (como bien nos explica la autora en las notas finales), pero reconozco que la narración y el estilo de La cabaña, muy mitológico, me ha encantado. La sombra y la pesadilla tiene un toque del maestro Stephen King, El pozo de los desesperados, de M. R. James, y El cuadro me ha gustado tantísimo que también me he quedado con ganas de novela. Sin embargo, no hay que dejarse llevar a engaño por las fabulosas influencias de El mordisco de la medianoche porque queda fuera de toda duda que posee el estilo personalísimo y el buen pulso narrativo de su autora y, por todo esto y más, os recomiendo que lo leáis.
Lector, perfecto para leer junto al fuego durante una tormenta.
También te gustará: En el bosque oscuro; El color que cayó del espacio; La nueva madre
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