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Què mou els morts / Què ens devora de nit, de T. Kingfisher
En Què mou els morts, un retelling de La caída de la casa Usher, de Edgar Allan Poe, la teniente Alex Easton, acude a la llamada de sus amigos Roderick y Madeline Usher, en su apartada mansión a orillas de un lago. Allí se encuentra a Roderick desolado por la extraña enfermedad de su hermana Madeline y las misteriosas muertes de la fauna alrededor de la casa, que no podrá evitar investigar.
En Què ens devora de nit, la teniente Alex Easton regresa a su país natal para pasar un tiempo en la cabaña de caza que heredó de su padre. Pero a su llegada, se encuentra con la sospechosa muerte del guardés de la propiedad y los rumores de que un monstruo legendario ha vuelto a Oreja de Lobo para cobrarse a sus víctimas. Por mucho que Easton no crea en las supersticiones de su pueblo, no puede negar que algo terrible y peligroso ronda alrededor de la cabaña.
«Les històries que un s’acaba creient no tenen res de net i polit. Són les que no tenen ni cap ni peus.»

Traigo una entrada doble porque estaba convencida de que había reseñado Què mou els morts, una novela corta de T. Kingfisher que me encantó el año pasado, y resulta que solo hablé de ella en Instagram, por falta de tiempo. A estas alturas ya sabes que me gusta mucho el estilo, la prosa, las historias y los personajes de la escritora, pero quizás te sorprenda que sean precisamente estas dos novelas de T. Kingfisher, las más oscuras que he leído y con un tinte de terror clásico y gótico, mis preferidas. A mí también me sorprende. Sobre todo, porque me lo paso en grande con su sentido del humor (leed Corazón de acero) y con sus mundos juveniles (Guia màgica d’autodefensa amb galetes).
Si en la primera novela Kingfsiher rendía un magnífico homenaje a La caída de la casa Usher, de Edgar Allan Poe y nos presentaba a sus personajes protagonistas, en la segunda, seguimos con esos geniales protagonistas, pero con un caso sobrenatural original de la autora. Kingfisher mantiene una narración ágil (que a menudo rompe la cuarta pared), con descripciones bellísimas, diálogos llenos de ingenio que caracterizan a sus personajes, y un estilo personal marcado, original, inspiracional y emocionante. Sus dos novelas tienen ese toque de crítica social y de perspectiva de género que, junto con el terror sobrenatural, sabe recoger con tanto acierto de los clásicos góticos de época victoriana escritos por mujeres. No por casualidad, la acción de sus novelas transcurre en un marco histórico y temporal victoriano.
La traducción al catalán de Marta Armengol (para Obscura Editorial) es maravillosa, como escuchar la voz de la propia autora. Y el precioso diseño de cubierta de los dos libros, tan bien inspirado e integrado, es de Marina Vidal. Siento si me extralimito con los adjetivos en esta breve reseña, pero así de entusiasmada me siento después de haber disfrutado de estas dos lecturas victorianas.
Lectora, ¿conoces a la tía de Beatrix Potter?
También te gustará: Corazón de acero; Guia màgica d’autodefensa amb galetes
La máscara de la muerte, de H. D. Everett
Dick nunca ha sentido una gran simpatía por Gloriana, la esposa de su amigo Tom, y ahora que está muerta, sigue sin gustarle ni un pelo el soberbio retrato de la dama que preside la casa del viudo. Con intención de animarlo, Dick invita a su amigo a pasar unos días con él y su esposa, pero Tom tiene una extraña excusa para no aceptar su invitación: mantener el orden en la casa. Tal vez se deba a las últimas voluntades de Gloriana o, tal vez, el pobre Tom haya empezado a perder la chaveta, pues la historia que finalmente le cuenta sobre el pañuelo con el que se amortajó a su esposa difunta es difícil de comprender.
«El pañuelo se movía, te lo juro, Dick, cambiaba rápidamente de forma, inflándose aquí y allá como si estuviera soplándole el viento, extendiéndose y moldeando los rasgos de una cara. ¡Y no era otra cara que la de la máscara de la muerte de Gloriana que yo había cubierto en el ataúd once meses antes!«

Henrietta Dorothy Everett (1851 – 1923) fue una escritora británica que empezó su carrera literaria a los 44 años y publicó casi todas sus obras con el seudónimo de Theo Douglas. La máscara de la muerte, uno de sus relatos más célebres, es una de sus narraciones de madurez; fue publicado por primera vez en 1920 y con el nombre real de la autora. He leído este relato en la antología de La Biblioteca de Carfax que lleva el mismo título —La máscara de la muerte y otras historias— y he tenido el placer de comentarlo con Anabel Samani y el resto de participantes del mes de junio para Lecturas junto al fuego, una iniciativa que nos viene de perlas a las lectoras que queremos descubrir títulos de terror clásicos (no habituales del género), y que en este 2025 conmemora el 50º aniversario de la proclamación del Año de la mujer.
La máscara de la muerte es un relato breve narrado en primera persona por Dick, el amigo del protagonista de un suceso terrorífico relacionado con la muerte de su esposa y un extraño pañuelo. La prosa de H. D. Everett es directa y contundente, muy ágil, y la forma en la que utiliza el diálogo para relatar un cuento dentro de un cuento, le concede verosimilitud a la vez que caracteriza a los personajes. En La máscara de la muerte, al igual que en el resto de relatos de terror que componen la antología de La biblioteca de Carfax, no se ofrece una explicación racional a los sucesos sobrenaturales alrededor de los cuales gira el inquietante argumento. De esta manera, Everett cree que se dota de mayor verosimilitud a sus narraciones fantásticas, y nos lo hace saber por boca de uno de los personajes de otro de los cuentos: «Siempre sé cómo distinguir una historia de fantasmas verdadera de una falsa. La verdadera nunca tiene un sentido, y la falsa siempre se empeña en proveerte de uno.«
He disfrutado mucho de este relato y del resto de cuentos de esta antología, siendo mis preferidos Los gaiteros de Mallory y El camino solitario. H. D. Everett me ha sorprendido por su originalidad y valentía, sobre todo porque ha sabido darle un giro muy personal a algunos de los tópicos de la novela gótica de su época. En mi opinión, destaca el triple horror: el suspense sobrenatural, el espanto de la Primera Guerra Mundial (en 1920 la censura sobre la misma era todavía muy fuerte) y la opresión social, convencional y de género que todavía pesaba (y mucho) sobre unas mujeres que, en muchos casos y de diversas maneras, fueron víctimas colaterales del terrible conflicto.
Lectora, un relato terrorífico y muy original para atreverse a conocer a esta excelente autora tardovictoriana.
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Etiquetado Clásico, Fantasía, Libros excéntricos, Literatura británica
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Vencer al dragón, de Barbara Hambly
Cuando el joven y romántico Gareth llega a las Tierras de Invierno en busca del Vencedor de Dragones, hace más de una década que los ejércitos del rey han abandonado la región y sus habitantes se defienden como pueden de los ataques de los bandidos y monstruos que los acechan. Torpe, desmadejado y más poeta que aventurero, ajeno a la dura realidad de las gentes del norte, Gareth se encuentra con la maga Jenny, quien le salva la vida y, a su pesar, lo acompaña ante la presencia del héroe que está buscando. El problema es que John Aversin, Vencedor de Dragones, no se parece en nada a los caballeros de brillante armadura que aparecen en las odas de Gareth y, para más decepción, resulta que se ha enamorado de la maga. Jenny no está dispuesta a permitir que el joven convenza a John de que vuelva a enfrentarse a un dragón pues, la última vez, la bestia casi acabó con él. Además, le produce un inmenso rechazo permitir que se asesine a animales tan hermosos e inteligentes, tan llenos de magia. Sin embargo, Gareth va a hacerles una oferta que no podrán rechazar.

«Sabía que eran recuerdos que deberían haber estado teñidos solo de horror; sabía que debería haber sentido solo alegría por la muerte del dragón. Pero el regusto de una pena y una desolación sin nombre volvía a ella, más fuerte que el horror, desde esos días, con el olor metálico de la sangre del dragón y la canción que parecía temblar en el aire conmovido.«
Barbara Hambly es una escritora y guionista estadounidense de fantasía, ciencia ficción y terror. Licenciada en Historia Medieval, es conocida por sus trabajos en el universo Star Wars, por haber sido galardonada con varios premios literarios de prestigio, como el Locus o el Lord Ruthven, y por ser autora de la magnífica novela de fantasía Vencer al dragón (19185), una obra que debería entrar ya mismo en la categoría de clásico universal.
Hacía años que esta novela languidecía en mi pila de pendientes, aunque intuía que era muy especial porque varias lectoras me la habían recomendado sin reservas. No tenía ni idea de lo mucho que me iba a gustar; tanto, que aunque solo estemos en febrero, sé que se quedará entre mis mejores lecturas de este año. Me ha encantado la prosa de Hambly, llena de belleza, pero también de movimiento y emoción, de elegancia; y su querencia por unos protagonistas y un mundo que tienen mucho de otoñal. Jenny y John son carismáticos, divertidos, inteligentes; se acercan a los cuarenta años, empiezan a sentir que sus cuerpos ya no aguantan tanta batalla como antes, y aun así siguen liderando su comunidad con entusiasmo, siguen enamorados, siguen haciéndose reír el uno al otro y han aprendido que pueden compaginar sus respectivas ansias estudio y conocimiento con su amor.
Barbara Hambly explora la madurez, la profundidad de las relaciones de amor y cariño de una pareja que lleva tiempo junta, que han tenido hijos, que mantienen su independencia y que siguen amándose por mucho que el mundo, y ellos mismos, cambien. Y, por encima de todo, ese amor por el conocimiento y la ciencia, por salvarse de la barbarie de una tierra norteña salvaje y no sucumbir a la estupidez de un sur corrupto y decadente. La situación se complica cuando deben enfrentarse a la criatura más hermosa y terrible que existe: un dragón. ¿De verdad es necesario matar tanta belleza, tanta magia, tanta sabiduría ancestral? ¿No hay otra manera de salvar las cosechas, el ganado y el oro? El primer libro de Geralt de Rivia comparte con Vencer al dragón esa melancolía decadente de sus respectivos mundos otoñales y la idea de que, a menudo, los peores monstruos no tienen garras y colmillos y vomitan fuego y ácido para defenderse; los peores monstruos son humanos y están a punto de extinguir a las criaturas más extraordinarias del planeta.
Lectora, para disfrutar del bellísimo estilo de la pluma de Barbara Hambly y de unos personajes con emociones y conflictos adultos y reales.
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El último asesinato en el fin del mundo, de Stuart Turton
Cuando una niebla letal que no deja nada vivo a su paso arrasa todo el planeta, lo que queda de la especie humana se refugia en una isla protegida por las barreras tecnológicas más avanzadas. Años después, los supervivientes han creado una sociedad utópica y tranquila, en la que todos colaboran y se aprecian mutuamente. La violencia, la ira, el egoísmo o la envidia han sido eliminadas de esa sociedad gracias al liderazgo de tres científicos, los Ancianos, y al control neuronal de una inteligencia artificial llamada Abi. Pero cuando una de las Ancianas aparece asesinada y Abi ha borrado la memoria de todos, Emory y su hija Clara serán escogidas como detectives para hallar al culpable. ¿Cómo investigar un asesinato en una sociedad en la que la capacidad humana para matar a sus semejantes ha sido erradicada?
«—Pensaba que, si Abi tenía el control, podría alterar la naturaleza humana desde dentro. No más egoísmo, ni avaricia, ni violencia. Por primera vez en la historia, seríamos un solo pueblo, actuando en armonía para el bien de todos.
Sus ojos brillan; el futuro se refleja en ellos. Al oírlo, Emory cree cada palabra, y se pregunta qué podría haber logrado esa persuasión en otro lugar, en un tiempo diferente.«

Stuart Turton es un escritor y periodista británico que tiene el don de reinventarse en cada nueva novela que publica. Si ya me dejó boquiabierta con el whodunit en bucle temporal de Las siete muertes de Evelyn Hardcastle, y me enroló a bordo de El diablo y el mar oscuro, con El último asesinato en el fin del mundo me ha vuelto a sorprender por su originalidad y su imaginación a la hora de presentarnos otro whodunit muy fuera de lo común. He disfrutado mucho de esta novela, leyéndola al alimón con MH y elaborando teorías locas que, en mi caso, nunca se acercaban ni lo más remoto a la solución de Turton. Pero no sabéis lo que me ha costado escribir la sinopsis de El último asesinato en el fin del mundo sin revelar nada de nada.
Esta es una novela de ciencia ficción, pero también de misterio policíaco porque, por mucha sociedad post-apocalíptica que tengamos, la trama principal va de encontrar al asesino de uno de los personajes. Sin embargo, la originalidad de Stuart Turton nos plantea el misterio en una sociedad en la que es imposible que se esconda un asesino y en la que resulta más que improbable encontrar algo parecido a una detective. En tiempo presente de indicativo, la —poco fiable— narradora de esta historia es Abi, una inteligencia artificial capaz de leer los pensamientos de todos los personajes y de hablar con ellos en su cabeza. Una narradora, pues, omnisciente y que ha mapeado todos los futuros posibles, por lo que, a diferencia del lector, sabe lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará no solo en la isla sino en todo el planeta Tierra. De todas formas, ahí está lo genial de esta novela, en ir ordenando poco a poco la línea temporal de los sucesos criminales, en entender el funcionamiento y los misterios de esta isla post-apocalíptica y en alucinar muchísimo con lo que pasa por la cabeza de Turton. La dedicatoria, la nota final del autor y los agradecimientos son pura belleza. Mil gracias, señor Turton, deseando leer la próxima.
Lectora, para leer en buena compañía e ir elucubrando teorías sin acertar ni una.
También te gustará: Las siete muertes de Evelyn Hardcastle; El diablo y el mar oscuro
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El mar de la tranquilidad, de Emily St. John Mandel
En 2401, en una de las colonias humanas de la Luna, Gaspery-Jacques Roberts entra a trabajar para el Ministerio de Viajes en el Tiempo pese a que su hermana, una de las físicas que investiga allí, le advierte de lo peligroso que puede resultar. Se le asigna la misión de investigar una extraña anomalía, un agujero en el espacio-tiempo que ha unido a testigos tan dispares como un colono inglés de 1912, una joven de principios del siglo XXI, la famosa novelista Olive Llewelyn, de 2203, y un violinista del futuro. Gaspery sabe que las consecuencias de intervenir en el hilo histórico-temporal serán funestas para él y para su hermana, pero a medida que avanza en su investigación comprende que nada tiene sentido si pierde a quienes alguna vez amó.
«—Pero todo esto plantea una pregunta interesante —dijo Olive—. ¿Y si siempre fuera el fin del mundo? (…) porque sería razonable pensar en el fin del mundo como un proceso continuo e interminable.«

Emily St. John Mandel es una escritora canadiense que ganó el premio Arthur C. Clark, entre otros galardones, a la mejor novela de ciencia ficción de 2014 por Estación once. Desde entonces ha publicado dos novelas más: El hotel de cristal (2020) y El mar de la tranquilidad (2022). En estas tres obras, la autora nos cuenta una historia futurista, distópica, en la que entrelaza una pandemia mundial de consecuencias catastróficas, referencias a William Shakespeare, la vida de los humanos en la Luna y otras colonias planetarias, y las relaciones entre unos personajes (atención porque El hotel de cristal y El mar de la tranquilidad comparten elenco de personajes) tocados por una humanidad desbordante en un momento histórico caracterizado, precisamente, por el horror más deshumanizado.
Con El mar de la tranquilidad me ha pasado un poco lo mismo que me ocurrió con la lectura de Estación once: que me ha gustado, pero sin más. Sin embargo, creo que he disfrutado más de El mar de la tranquilidad que de Estación once porque la primera no padece del terrible exceso de centenares de páginas con el que sí carga, en mi opinión, Estación once. Emily St. John Mandel escribe de maravilla, con una prosa fluida, de frases cortas y precisas, donde la idea es siempre más bella que la gramática, y que se lee con facilidad y rapidez precisamente porque está tan bien escrita. Sus puntos fuertes son la recreación de una sociedad distópica, un futuro post-pandemia mundial altamente tecnológico pero todavía muy humano y la construcción de unos personajes tan cercanos y conmovedores que resulta imposible no quererlos desde el primer capítulo. En El mar de la tranquilidad destacan la originalidad y la riqueza de la primera mitad de la novela, por la narración desde el punto de vista de diferentes personajes distantes siglos entre sí, y el hilo narrativo de dos de ellos: Olive Llewelyn y Gaspery-Jacques Roberts.
Lectora, si te apetece leer a Emily St. John Mandel por primera vez, te recomiendo que empieces por este título.
También te gustará: Estación once; La mujer del viajero en el tiempo; Dioses, monstruos y el melocotones de la suerte