Hetty Gray. Hija de nadie, de Rosa Mulholland

El señor Kane, carretero del señor Enderby, de Wavertree Hall, encuentra un bebé en la playa tras una tormenta. Deduciendo que la criatura es la única superviviente de un naufragio, se la lleva a su esposa que, desolada por la muerte de sus dos hijos, inmediatamente se hace cargo de la pequeña. Como el bebé lleva una camisola bordada con las iniciales H. G., el matrimonio decide llamarla Hetty Gray. Hetty es una niña alocada y cabezahueca que prefiere vagar asilvestrada por el pueblo y los alrededores, con su perro preferido, antes que asistir a la escuela. Pero todo cambia cuando la caprichosa señora Rushton, hermana del señor Enderby, decide adoptarla. Bajo tan malas influencias, la pequeña Hetty no tarda en convertirse en una descarada, malcriada y odiosa muchacha. Sin embargo, un trágico giro de los acontecimientos castigará a la soberbia y orgullosa Hetty con una severa lección que no olvidará jamás.

«Pasaron dos años tormentosos y difíciles con períodos de calma intercalados. Algunos días, Hetty, de no haber sido por el buen consejo de la señora Kane, habría huido para escapar de sus problemas; y aun así también pasaba buenos ratos y había obtenido muchas pequeñas victorias sobre su temperamento y su orgullo.«

Rosa Mulholland, lady Gilbert (1841-1921) fue una novelista, dramaturga, poeta y editora irlandesa nacida en Belfast, en el seno de una familia burguesa. En su juventud, pensó en dedicarse al dibujo y la pintura, pero cuando sus escritos llamaron la atención de Charles Dickens, optó por la literatura. Dickens propició que Mulholland publicase sus relatos en la revista All The Year Round, y la alentó para que también publicase sus novelas por entregas. En su extensa bibliografía, destacan sus relatos góticos, novelas protagonizadas por mujeres decididas y fuertes (aunque siempre socialmente aceptables para la época y con final feliz), sensation novels y poemas, algunos de los cuales fueron publicados bajo el seudónimo de Ruth Murray. Hetty Gray. Hija de nadie, publicada en 1883, puede considerarse una novela coming on age destinada a público juvenil, aunque también adulto, con un trasfondo moral y pedagógico muy relevante.

Esta es la primera vez que leo a Rosa Mulholland y escogí Hetty Gray porque era una novela corta, ideal para conocer a la autora, y porque me la había recomendado mi amiga Rosa de Las inquilinas de Netherfield, que también disfrutó mucho con su antología de relatos góticos, Historias extrañas. Hetty Gray. Hija de nadie es una historia que te encandila poco a poco; casi sin darte cuenta pasas de encontrar insoportable a su protagonista a sufrir por su delicada situación y a admirar su fortaleza. Si bien no es una historia tan feliz y pizpireta como la de Ana la de Tejas Verdes, de Lucy Maud Montgomery, sí resulta amable y esperanzadora. El estilo de Rosa Mulholland, preciso y espléndido, junto con la construcción de personajes y su evolución psicológica son lo que más me ha gustado de esta novela corta. Amena, divertida y curiosa, Hetty Gray se disfruta porque rompe tópicos de la época y nos muestra una protagonista rebelde y decidida —aunque siempre dentro de los parámetros que la sociedad victoriana y la religión de la época esperan de una mujer—, capaz de valerse por sí misma y de rescatarse del mal rumbo por el que a menudo la lleva su carácter. Maravillosa la reflexión de la autora sobre la educación de las niñas y la impermeabilidad social, y entrañables el perrete Scamp y el final feliz de cuento que todos los lectores estábamos esperando.

Lectora, ojalá traduzcan más obras de Rosa Mulholland.

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Un caso de ratones y asesinato, de Sally Smith

Tres meses después de la muerte de la reina Victoria, todo parece trascurrir igual en el Temple, la ciudadela londinense donde jueces y abogados desempeñan sus labores legales. Una mañana de primavera, Gabriel Ward, abogado y consejero del rey, sale de sus habitaciones y se dirige a su despacho, en el Inner Temple, para trabajar en su próximo caso: la misteriosa autoría de un libro infantil superventas titulado Millie, la ratona de la iglesia del Temple. Pero algo le impide abrir la puerta. Un algo que resulta ser el cadáver, descalzo y apuñalado con uno de los cuchillos de trinchar de las cocinas del Inner Temple, de Norman Dunning, el Lord presidente del Tribunal Supremo. Como Scotland Yard no tiene jurisdicción en el Temple, sir William Waring, Lord Tesorero, le encarga a Gabriel Ward la investigación del caso. Gabriel, que solo aspira a llevar una vida ordenada, dedicado en cuerpo y alma a la abogacía y la literatura, acepta bajo coacción. Hasta que su curiosidad y su inteligencia innata le hacen comprender que, al fin y al cabo, cada pista es una pieza del puzle y que resolver un asesinato se parece mucho a completar un apasionante rompecabezas.

«El Temple, tanto el Inner como el Middle, pertenecía a los caballeros templarios en el siglo XII y, a partir de ahí, lo heredaron los abogados. Se encuentra dentro de los límites de la City de Londres, pero es un enclave independiente, casi igual que el Vaticano en Roma. Es una de las antiguas libertades territoriales: por ley, queda libre de la jurisdicción de la Alcaldía y la Corporación de la City de Londres. Está exento de todas las jurisdicciones civiles y eclesiásticas, y lo gobiernan sus propios parlamentos. Es nuestro pequeño mundo independiente. Exuda mucho romance, ¿verdad que sí?«


Ático de los libros
Traducción de Sonia Tanco
336 páginas
Fecha de publicación: 16 de febrero de 2026
ISBN: 979-13-87592-53-0

Sally Smith es abogada y consejera del rey, como el encantador aunque peculiar protagonista de Un caso de ratones y asesinato, un cozy mystery que, al igual que Millie, la ratona de la iglesia del Temple, me ha robado el corazón. Se trata de un caso de asesinato ambientado en el Temple, un lugar de jurisdicción complicada en donde los jueces, abogados y pasantes londinenses todavía trabajan en la actualidad. Sally Smith, que conoce bien el lugar, cuenta que decidió ambientar su novela en 1901, apenas tres meses después de la muerte de la reina Victoria, porque en el Temple es sencillo trasladarse al pasado; apenas ha cambiado, como las emociones humanas. Y es que una de las razones por las que esta historia de misterio destaca entre otras del género es por la sensibilidad de sus personajes, por su humanidad, por la delicadeza con la que Sally Smith ha sabido insuflarles vida en un contexto a priori tan árido como el mundo de las leyes.

Sally Smith tiene un estilo fluido, elegante, de frases cortas y descripciones breves. Su narración brilla en los diálogos, pero también en la facilidad con la que muestra el pensamiento y las emociones de sus personajes. Destaca el encanto y la bondad de su protagonista, Gabriel Ward, un inteligente abogado, curioso, probablemente con un trastorno del espectro autista y un corazón tan gentil y generoso que resulta casi más admirable que su habilidad en los juzgados. Un caso de ratones y asesinatos plantea un misterio de corte clásico, un Whodunit en el que todos los sospechosos tienen motivo y oportunidad, muy bien entrelazado con otros misterios secundarios igual de intrigantes —como descubrir quién es la verdadera autora de una novela infantil que ha vendido más ejemplares que El libro de la selva, de Rudyard Kipling—, todo recogido entre los históricos muros del Temple, un escenario de lo más evocador y romanticista. El encanto del protagonista, la habilidad de la autora para construir un elenco de personajes excéntricos y tremendamente humanos, un asesinato y un misterio muy bien planteados, investigados y resueltos, la ambientación en los últimos años de la época victoriana en un lugar tan especial como el Temple, y la habilidad narrativa de Sally Smith son los motivos que más me han hecho disfrutar de Un caso de ratones y asesinato y que, en mi opinión, destacan este cozy mystery.

Lectora, para tomar una taza de té en el corazón templario de Londres con el abogado se Su Majestad más maravilloso de todo Reino Unido.

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La posada Jamaica, de Daphne du Maurier

Tras quedarse huérfana, la joven Mary Yellan vende su granja en Helford, al sur de Cornualles, y cumple la promesa que le hizo a su madre en el lecho de muerte: mudarse a vivir con la tía Patience, la única familiar que le queda con vida. Pero Patience se ha casado y, junto a su marido Joss Merlyn, regenta la posada Jamaica, un establecimiento a pie del camino entre Bodmin y Launceston, en el corazón de los desolados páramos del norte de Cornualles. Mary llega a la lóbrega posada en medio de una tormenta para encontrarse que su tía Patience no es más que una sombra, una mujer consumida por la angustia, el miedo y la desesperación, totalmente supeditada y aterrada por su marido, un hombre violento e inmoral que guarda un oscuro y temible secreto. Mary cree que su tío Merlyn es el cabecilla de una banda de criminales miserables que viven del contrabando, lo que ha echado a perder la reputación de su negocio. Hasta que una noche de borrachera, al borde del coma etílico, el dueño de la posada Jamaica le confiesa por qué lo acosan los muertos. La espantosa revelación cambiará la vida de Mary Yellan para siempre.

«Echó un vistazo a la posada, siniestra y gris a la luz de la tarde, con las ventanas cerradas; pensó en los horrores que había visto la casa, en los secretos que ahora impregnaban las paredes junto con recuerdos más antiguos, festivos y luminosos, de chimeneas encendidas y risas, antes de que su tío la envolviera en su sombra; le dio la espalda como quien se la da instintivamente a una casa de los muertos y salió a la calzada


Alba Editorial
Primera edición: marzo 2018
Segunda edición: septiembre 2021
400 páginas
Traducción de Concha Cardeñoso Sáenz de Miera
ISBN: 978-84-9065-392-0

Daphne du Maurier (1907 – 1989) fue una brillante escritora británica, nacida en el seno de una familia acomodada y culta que le proporcionó una sólida educación: su padre era agente teatral, su madre actriz, su abuelo guionista y dibujante, su tío periodista, y sus primos, los Llewelyn Davies, sirvieron de inspiración a J. M. Barrie para Peter y Wendy. Quizás sus obras más célebres, probablemente por su exitosa adaptación cinematográfica, fueron Rebeca o Los pájaros, pero en su bibliografía destacan títulos tan notables como El río del francés (1941), Mi prima Rachel (1951), El chivo expiatorio (1957) o No mires ahora (1971). Du Maurier publicó por primera vez La posada Jamaica en 1936, una novela oscura y gótica, de suspense psicológico, ambientada en Cornualles, donde la autora residió durante gran parte de su vida adulta y escenario recurrente de sus historias (como, por ejemplo, Mi prima Rachel o El río del francés, entre otras).

En una nota a la primera edición de La posada Jamaica, Daphne du Maurier contaba que el establecimiento del título todavía seguía en pie, pero que ella había preferido ambientar su historia a principios del siglo XIX para dotarla de un pasado terrorífico. Aunque se trata de una de las primeras novelas de su autora y la ambientación histórica no es su punto fuerte —las relaciones interpersonales y las reflexiones de la protagonista son demasiado modernas—, resulta fácil reconocer el estilo de Du Maurier, su habilidad narrativa para describir paisajes naturales y tejer una trama de suspense o su maestría para crear personajes complejos y contradictorios, ambiguos (como Joss Merlyn, por ejemplo, con unas manos delicadas y brutales al mismo tiempo). La posada Jamaica es una novela de ambientación gótica, alrededor de una trama principal oscura y terrible que, además de avanzar a buen ritmo, mantiene el suspense hasta los capítulos finales.

Narrada en tercera persona, pero siempre desde el punto de vista de Mary Yellan, una narradora a menudo poco fiable debido a su inocencia y juventud, aunque siempre inteligente, la historia gira alrededor de sus personajes. Mary reflexiona sobre la maldición de ser una mujer en 1820 (en realidad, también en 1936), de perder la independencia al enamorarse, de verse limitada por su género a la hora de salvar a su tía, de llevársela lejos y empezar de nuevo ellas dos solas; sobre la debilidad femenina. En más de una ocasión, se lamenta por no haber nacido hombre, y aunque reconoce el amor como un peligro a su independencia no puede evitar verse arrastrada por la emoción. Otro de los grandes personajes de esta novela es Joss Merlyn, un hombre bestial, inmoral, que solo parece tocado por la humanidad cuando el alcohol lo vence y sus horrores lo visitan. Todo lo que rodea a Merlyn está tocado por la violencia, una violencia que acabará por arrollar también a Mary.

La posada Jamaica es una novela que se disfruta por la prosa de Daphne du Maurier, por sus descripciones de los desolados páramos, de los agrestes acantilados de su querido Cornualles, de la atmósfera gótica y del suspense, del horror al descubrir el oscuro misterio, y de sus carismáticos personajes. Pero también me ha gustado por sus contrastes, por el juego de ambigüedades que la autora llevaría a la perfección en Mi prima Rachel y que aquí ya apunta maneras. Me ha parecido una novela valiente por las reflexiones de su protagonista y por las escenas explícitas de violencia, tanto física como psicológica —no olvidemos que la autora publicó por primera vez en 1936—, con una trama gótica original y unos personajes a la altura de las mejores novelas de la autora. Por ponerle algún pero, y siempre a título personal, no me han gustado tanto los dos últimos capítulos y el desenlace: aunque no deslucen, ni mucho menos, la genialidad de este clásico, lo vuelven mucho más sombrío.

Lectora, para conocer la pluma más gótica de Daphne du Maurier.

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Cumbres borrascosas, de Emily Brontë

En 1801, el caballero Lockwood llega a Cumbres Borrascosas, la finca de uno de los potentados de la región occidental de Yorkshire, el señor Heathcliff, para ultimar las condiciones del alquiler de la Granja de los Tordos. Admirado por la belleza del agreste paisaje de páramos, bosques y cumbres nevadas, Lockwood queda intrigado por la hosquedad y el odio que parecen profesarse todos los habitantes de Cumbres Borrascosas. Una vez instalado en la Granja y aquejado de un fuerte resfriado, el recién llegado inquilino le pregunta a su ama de llaves, la señora Ellen Dean, por la trágica historia de Heathcliff y los demás habitantes de las Cumbres ¿por qué se odian tanto? Ellen, también protagonista de esa historia, se apiada del desconcierto del caballero y decide contarle con detalle el origen de tanta desolación. Todo empezó con la llegada del señor Earnshaw a casa tras un largo viaje desde Liverpool. Sus hijos, Hindley y la hermosa Catherine, esperaban impacientes en Cumbres Borrascosas, pero cuando su padre llegó no traía los regalos de costumbre sino a un pequeño niño salvaje, llamado Heathcliff, que había encontrado vagando por la ciudad y del que se había apiadado. Hindley, que lo ve como una amenaza a su condición de único heredero, decide odiarlo desde ese mismo instante, pero la impetuosa Catherine, casi de su misma edad, encuentra en Heathcliff a su más íntimo y querido compañero de juegos. Aunque Earnshaw le toma cariño al recién llegado y le da la misma educación que a sus hijos, Heathcliff no se adapta bien a la vida de Cumbres Borrascosas: ni criado ni señor, el pequeño crece orgulloso y fuerte con el único cariño de su adorada Catherine.

«Mi amor por Heathcliff se asemeja a las eternas rocas de las profundidades: una fuente de escaso placer visible, pero necesario. ¡Nelly, yo soy Heathcliff! Él está siempre, siempre, en mi mente. No como un placer, como yo no soy un placer para mí misma, sino como mi propio ser. Así que no hables de nuestra separación de nuevo. Es imposible.«


Valdemar Editorial
Traducción de Rafael Santervás
Colección Gótica nº55
Primera edición: noviembre de 2004
Segunda impresión: diciembre de 2014
Segunda edición: febrero de 2026
400 páginas
ISBN: 9788477029762

Emily Jane Brontë (Thornton, 1818 – Haworth, 1848) fue una escritora y poeta británica. Hija de un párroco, la quinta de seis hermanos, se educó y creció muy ligada a su familia y, todavía más, a los agrestes y solitarios páramos de la región occidental de Yorkshire. En 1847, Emily Brontë publicó Cumbres borrascosas bajo el seudónimo masculino de Ellis Bell, muy poco después de que sus hermanas Charlotte y Anne Brontë publicasen Jane Eyre y Agnes Grey, respectivamente, con los seudónimos de Currer y Acton Bell. Gótica y romanticista, ambientada a principios del siglo XIX, Cumbres borrascosas es una de las obras más destacadas de la literatura victoriana, una historia sobre la rebelión del mal contra el bien, de los desposeídos, la historia de una terrible venganza, de una pasión atormentadora que traspasa la muerte y que resulta imposible de desarraigar de los brezales y páramos del Yorkshire de Emily Brontë.

Valdemar publicó por primera vez Cumbres borrascosas en noviembre de 2004, en su colección Valdemar Gótica, y una reimpresión diez años después. Últimamente, la editorial ha estado revisando los libros agotados de su catálogo en Gótica y, para mayor felicidad de sus lectores, está reimprimiendo algunos de sus títulos más emblemáticos. En febrero de 2026, Cumbres borrascosas vuelve a librerías de la mano de Valdemar, con nueva cubierta, para la segunda edición revisada de este clásico imprescindible de la literatura victoriana. Con traducción de Rafael Santervás, una corrección y edición impecables y con introducción de Antonio José Navarro, me parece la opción más acertada para redescubrir o leer por primera vez a Emily Brontë. Cumbres borrascosas es uno de mis clásicos preferidos de todos los tiempos, quizás mi novela favorita de la literatura victoriana. La he leído una media docena de veces a lo largo de mi vida lectora y en cada ocasión ha sido una experiencia distinta y a la vez inmutable como las eternas rocas de las profundidades. Distinta, porque los lectores cambiamos y porque nuestro estado de ánimo trastoca la percepción de nuestra lectura. Pero inmutable porque, no importa cuando la leas, Cumbres borrascosas siempre será un clásico oscuro, transitado por personajes malditos y rebeldes, conmovedor, indomable como su autora.

La acogida inicial de la novela no fue demasiado positiva, se consideró salvaje y extraña, y eso que todavía no se sabía que había sido escrita por una mujer. Cumbres borrascosas tenía mucho de disidente, pues Heathcliff, un marginado, se atrevía a rebelarse contra sus patrones, contra el maltrato y el embrutecimiento al que lo sometían desde la infancia, relegándolo a una condición de animal salvaje con el derecho que les otorgaba su posición social. En una sociedad victoriana en donde los estamentos sociales eran rígidos y rara vez se contemplaba el mestizaje matrimonial, que una novela presentase a un protagonista capaz de vengarse de sus amos, codiciar a la heredera y destruir su hacienda, era cuanto menos desconcertante. Charlotte Brontë, que siempre defendió la obra de su hermana, argumentaba que a los lectores que no conocían a Emily, ni las costumbres ni paisajes de la región occidental de Yorkshire, Cumbres borrascosas podría parecerles «cruda y rara». Charlotte se refería al discurso duro y brutal de la mayoría de los protagonistas (los criados maldicen e insultan a sus amos), al comportamiento diabólico (esto incluye reaccionar ante el maltrato y vejación del hacendado, no resignarse a su condición de parias) y excéntrico de algunos personajes y a las expresiones desatadas de dolor, desesperación, injusticia y muerte. En resumen, algo muy chocante en una novela protagonizada por dos familias de la gentry (la pequeña nobleza rural), a principios del siglo XIX.

En Cumbres borrascosas todo gira en torno de la venganza y la obsesión de Heathcliff, un personaje único por su dureza, su crueldad y su amor eterno por Catherine Earnshaw, y que se ha comparado con una versión victoriana del héroe maldito byroniano. Heathcliff y Cathy son dos mitades de la misma alma atormentada, imposibles de separar el uno del otro, incluso más allá de los umbrales de la muerte. Su pasión es obsesiva, legendaria en la historia de la literatura, siempre enmarcada en los paisajes únicos de niebla, viento y frío, de lluvias torrenciales, surcado de fantasmales gritos desgarradores, de terrible tormento del alma y tumbas abiertas al más puro estilo romántico de los cánones del movimiento del siglo XIX (un amor oscuro, opresivo, morboso y eterno propias de gótico literario y del romanticismo). Una historia de pasiones desatadas, de destrucción y aniquilación —del ser amado, de la propia, de su descendencia—, pero también de rebelión contra el orden establecido, la rebelión de un huérfano marginal contra los hacendados que lo condenan a cumplir un destino de clase sin darle una sola oportunidad.

Emily Brontë escribe con energía febril y realista, a borbotones, hasta el punto de que sus personajes cobran vida de una manera tan dolorosa y vibrante que se escapan al control de su pluma. Sus diálogos sinceros y directos, sus protagonistas salvajes, su historia de pasión, odio y venganza, de rebeldía contra el establishment, el paisaje solitario y romanticista de sus páramos y brezales, hacen de Cumbres borrascosas un clásico singular y valiente de la literatura gótica y victoriana. Ninguna eternidad extinguirá la voz de Emily Brontë.

Lectora, inolvidable.

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Entre dos fuegos, de Christopher Buehlman

En ausencia de dios, el infierno decide declarar la guerra al cielo. Demonios y ángeles se enzarzan en una lucha en la que ningún bando parece capaz de derrotar al otro. Hasta que el infierno decide atacar a los seres favoritos de dios: los seres humanos. Corre el año 1348, Inglaterra y Francia, como un reflejo del conflicto sobrenatural, siguen enfrentadas en la Guerra de los Cien años (1337-1453), y una ola de peste negra asola las tierras francesas. La enfermedad se cobra centenares de fallecimientos cada día y los demonios campan a sus anchas por la tierra sembrando monstruos, tormento y muerte. Ha llegado el fin del mundo. Thomas, un caballero normando excomulgado, traicionado y expulsado de sus tierras tras la derrota de Crécy (agosto, 1346), sobrevive en compañía de unos saqueadores. Una noche, refugiado en lo que parece una granja abandonada, conoce a Delphine, una niña que huele a junípero y habla con los ángeles. La pequeña le pide ayuda para enterrar a su padre y protección para llegar hasta Aviñón. Pronto se les unirá Matthieu, un sacerdote que le ofrece a Thomas restituir su honor y su nombre a cambio de que mate al monstruo devorador de hombres que habita en el rio de su aldea. Ese será el inicio de la larga peregrinación de dos hombres buenos y una niña tocada con un poder sobrenatural hasta Aviñón, donde por fin comprenderán que su misión podría costarles mucho más que la propia vida.

«Anoche me parecía posible que hubiera un monstruo devorador de hombres en el río, pese a no haber visto nada semejante en mi vida. Sin embargo, esta mañana… ¿Puede existir algo así a plena luz del día? Por otra parte es como si estuviéramos viviendo el fin del mundo y el infierno hubiera abierto sus puertas.«

Oz Editorial
Traducción de Manuel de los Reyes
432 páginas
Fecha de publicación: enero de 2026
ISBN: 978-84-18431-19-7

Christopher Buehlman es un novelista, dramaturgo, guionista y poeta estadounidense licenciado en Historia y Lengua Francesa por la Universidad Estatal de Florida. En castellano, hasta la fecha nos han llegado algunas de sus antologías de relatos, El ladrón de lengua negra (2022) y la novela de éxito internacional Los del otro lado, que en nuestro país fue publicada por Plaza y Janes en 2013, con traducción de Roberto Falcó, y cuya edición en papel está descatalogada y a precios astronómicos de segunda mano (¿tal vez Oz Editorial nos sorprenda con una nueva edición? Cruzad los dedos fuerte, lectores del terror más terrorífico). Entre dos fuegos es su última novela, una ficción histórica oscura y terrorífica, ambientada en la Francia del siglo XIV. La magnífica traducción es de Manuel de los Reyes.

¿Cómo una ficción medieval puede ser terrible y bella al mismo tiempo? ¿Cómo puede albergar los horrores más oscuros junto con las emociones más puras, sinceras y conmovedoras? Christopher Buehlman escribe una historia alrededor de un conflicto principal clásico —el mal contra el bien—, con una sólida ambientación histórica y una prosa tan vívida y cinematográfica que resulta original tanto en las escenas de acción como en los pasajes más emocionales. Buehlman cuenta esta historia en cuatro actos, prologados cada uno de ellos en un estilo bíblico que ofrece al lector el marco sobrenatural en el que van a sobrevivir (o no) sus personajes. A partir de ese breve apunte sobre ángeles y demonios, el autor nos cuenta la aventura de tres personajes a través de un escenario apocalíptico que, para mayor inquietud de sus lectores, tiene mucho de histórico.

Entre dos fuegos podría considerarse una novela de aventuras al estilo clásico, en la que los héroes van superando pruebas hasta enfrentarse a su destino final y salvar el mundo. Pero la atmósfera de oscuridad de esta historia, esa Francia medieval asolada por los cuatro jinetes del apocalipsis (guerra, hambre, enfermedad, maldad), y las escenas sobrenaturales más sobrecogedoras (atención a las estatuas de piedra que escapan por la noche de una iglesia profanada para llamar a las puertas de las casas parisinas), también consagran esta historia al género del terror, del grimdark y la fantasía oscura. Buehlman mantiene bien el ritmo de estas más de cuatrocientas páginas trenzando los hilos del drama sobrenatural, del arco vital y emocional de los tres personajes protagonistas, además de las escenas de batalla, duelos, justas, y de los combates más terribles.

Muchas son las virtudes narrativas de Entre dos fuegos, pero en mi opinión destacan especialmente el contrapunto de humor negro de los diálogos para romper la tensión dramática, la medida introducción a lo largo de toda la novela del pasado de los personajes, la originalidad de las relaciones que se establecen entre los tres protagonistas y el recurso onírico que el autor maneja con soltura para entretenimiento de los lectores. Creo que no habría soportado leer tanto horror sin ese contrapunto bellísimo que aporta Delphine, una protagonista tocada por la verosimilitud histórica (se comporta como suponemos que lo haría una niña de su edad y de su clase social en el siglo XIV), pero que a la vez resulta fantástica y original como encarnación de un misterioso don sobrenatural. La relación que se establece entre Delphine, Matthieu y Thomas constituye un haz luminoso y bellísimo en medio de toda la cruenta oscuridad de esta historia; una relación emocionante, cautivadora y conmovedora, capaz de cambiar a los personajes, de proporcionarles un motivo por el que vivir, de redimirlos.

A medida que leía Entre dos fuegos crecía mi curiosidad alrededor de la documentación del autor para escribir esta novela y sobre sus influencias literarias. En los agradecimientos finales, Christopher Buehlman se refiere a Un espejo lejano, de Barbara W. Tuchman, y a las entrevistas y las consultas que realizó a decenas de expertos en justas medievales, espadas, la batalla de Crécy y la Guerra de los Cien años, en historia eclesiástica medieval y hagiografías. No sé si el autor estará de acuerdo, pero me ha parecido ver también Los cuentos de Canterbury, de Chaucer, Decameron, de Boccaccio, y algún guiño cinematográfico a Indiana Jones y el templo maldito.

Lectora, una aventura terrible y oscura narrada por una de las voces más originales de la fantasía y el terror actuales.

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