Novelas
Publicadas
Archivo de la etiqueta: Cozy
El extraño caso del homicidio en el Seaview Hotel, de Glenda Young
Tras la muerte de su marido, Helen Dexter no está demasiado segura de qué hacer con el Seaview, el pequeño hotel de tres estrellas en el que invirtieron todos sus sueños e ilusiones. Demasiado apenada, sabe que debe recomponer su vida, pero apenas se ve capaz de ir más allá de salir paseo por la playa con su perra Suki. Hasta que recibe una extraña y amenazante llamada de la inmobiliaria de Scarborough, en relación a una oferta de compra del Seaview Hotel, que la hace reaccionar por fin: todavía es temporada baja, pero en breve se celebrará un festival de imitadores de Elvis Presley en la localidad y un grupo de cantantes le suplica que los deje hospedarse en su hotel, pues el pueblo está hasta los topes. Decidida a darse una oportunidad, Helen llama a su cocinera y a su camarera de habitaciones y reabre el hotel para los imitadores de Elvis, aunque su aventura va a resultar mucho más peligrosa y decisiva de lo que jamás habría pensado.
«—Los estaba escuchando a hurtadillas detrás de la pared.
—¿Es algo que haga a menudo?
—No. No lo había hecho nunca antes.
—¿Y entonces por qué lo hizo esta vez?
—Porque oí a la propietaria gritando y soltando palabrotas. Es algo que ella no hace nunca. Y estaba intrigada por saber qué ocurría.
—¿Y los oyó discutir?
—Cada palabra.
—Señora Dexter, sacarle información es lo más parecido que hay a sacarle sangre a una piedra.«

Glenda Young es una novelista británica, autora de varias novelas de género feelgood, de una saga dramática, y guionista de la adaptación de Coronation Street para una serie televisiva, entre otros aclamados trabajos. Aunque es miembro de la Crime Writers’ Association y autora de varios libros sobre real murders, no fue hasta el confinamiento por la pandemia cuando decidió escribir la saga de cozy mystery protagonizada por Helen Dexter, la propietaria del encantador hotel Seaview, en la localidad costera de Scarborough. El extraño caso del homicidio en el Seaview Hotel, traducido por Raúl Rubiales para esta preciosa edición en tapa dura con sobrecubierta de Newton Compton Editores, es la primera novela de la autora que se traduce a nuestro idioma y ha sido un placer leerlo estos días.
Agradable, entretenido y amable, El extraño caso del homicidio en el Seaview Hotel es un cozy crime ambientado en Scarborough, un pueblecito costero inglés con mucho encanto e historia (atención al breve homenaje a Anne Brontë, que murió y fue enterrada allí). Me ha gustado mucho el estilo ameno y directo de la autora, la facilidad con la que crea escenas, espacios y situaciones llenos de calidez, acogedores, y su habilidad para que los lectores empaticemos con Helen y con el resto de maravillosos personajes que pasean por estas páginas, como los Docelvis o Jean. Aunque el personaje más cautivador de estas páginas es su protagonista, destaca la habilidad de Glenda Young para retratar en un par de líneas caracteres realistas que resultan sencillos de reconocer en nuestras vidas cotidianas, lo que proporciona a esta historia un toque cercano y sencillo que no le resta ni un ápice de suspense. El duelo de Helen está muy bien dibujado y se equilibra a la perfección con otros elementos menos dramáticos, más divertidos y esperanzadores, porque, aunque El extraño caso del homicidio en el Seaview hotel sea una novela de lo más agradable, la autora nunca pierde de vista que nos está planteando un misterio a resolver y mantiene a la perfección el suspense hasta el final, bien integrado con el resto de elementos de la trama.
Lectora, un cozy mystery que, pese a su carga de tristeza y melancolía, se las arregla la mar de bien para resultar de lo más agradable y entretenido.
También te gustará: Muerte en El Cairo; Una espía muy real
Anhelo de raíces, de May Sarton
A mediados del siglo pasado, la escritora May Sarton se compra una casa cerca del pequeño pueblo de Nelson, en New Hampshire. Es la primera vez que es dueña de una propiedad y siente el deseo y la necesidad de convertirla en hogar. Tras remodelarla a su gusto, empieza la larga tarea de ir amueblándola poco a poco, con las piezas que aportan sus amigos y lo poco que le queda de sus padres, emigrantes del viejo continente. Sarton nunca se ha sentido del todo oriunda de un lugar, siempre a medio camino de las dos orillas del Atlántico, pero esta vez va a hacer todo lo posible por sentirse enteramente en casa, un lugar tranquilo y fértil donde echar, por fin, raíces.
«Pequeños crujidos, una puerta abriéndose por la corriente, el ruido de un ratón de campo en alguna parte de la cocina, y algo menos tangible, como si las propias cosas respiraran muy suavemente, como si los viejos muebles se estuvieran asentando. Todos aquellos sonidos juntos hicieron que la casa pareciera un barco. No sabía adónde me llevaría aquel barco, pero sabía que era cómodo y hermoso y supe que su pasajera estaba atada a él tanto por dentro como por fuera.«

May Sarton (Flandes, 1912 – Nueva York, 1995) fue una novelista, poeta, escritora de libros infantiles y autora de memorias, que se considera clave en la intelectualidad y en la literatura estadounidense y feminista del siglo pasado. Tal vez porque, tal y como refleja en Anhelo de raíces, a menudo se sintió a caballo entre la cultura europea y la norteamericana, Sarton siempre tuvo una mirada muy universal, además de una pluma comprometida con la defensa del feminismo y del antibelicismo.
Anhelo de raíces (Plant Dreaming Deep, 1968) fue su segunda obra de no ficción y narra, con su característico estilo tranquilo y cálido, el momento en el que decide asentarse en un pequeño pueblo de New Hampshire y echar raíces. Los capítulos se suceden a medida que Sarton compra la casa, la restaura, la amuebla y la llena de amigos y recuerdos. Es una preciosa historia de amor y de reconciliación con el pasado y el presente de la autora, con la aceptación de su madurez, de sus deseos y de su momento de crearse un hogar propio más allá de sus versos. Sarton encuentra el equilibrio entre su herencia y su experiencia vital, comparte con el lector una alegría plena, sencilla, la simple satisfacción de sentirse viva y en paz con el mundo… y con sus vecinos. Moldea su hogar y su jardín acompañada de sus recuerdos, pero también de sus esperanzas y proyectos, para aceptar que también aquello que creemos tan nuestro como una casa desarrolla su propia personalidad a medida que responde a nuestras preguntas.
Lectora, una lectura que aporta paz, belleza y calidez.
También te gustará: La casa de una escritora en Gales; Vida en el jardín; Cuatro setos
Al otro lado del valle, de Gervase Phinn
Gervase Phinn es un maestro de primaria de Historia y Lengua que decide presentarse al puesto de inspector escolar en Yorkshire. Contra todo pronóstico, su candidatura es aceptada de buena gana y Phinn se traslada de inmediato a la sede comarcal que le pertenece. Allí compartirá despacho con los inspectores de Educación Física, de Ciencias y de Arte, y aprenderá a temer a lady Macbeth gracias a los buenos consejos y eficiente tutela de Julie, la secretaria del departamento. Mientras busca una casita y se enamora de una joven y hermosa directora, sus viajes a través del valle y de los preciosos paisajes de Yorkshire lo llevan de colegio en colegio. Casi sin darse cuenta, Gervase pasa su primer año entre entrevistas con docentes de lo más variopinto, la compañía del Lord local y las geniales anécdotas de unos alumnos expertos en vacas, ovejas, climatología y la vida misma.
«Un niñito regordete se acercó a hablarnos, y nos saludó con gran efusividad. Lo dejé hablar un rato, y entonces le planteé el tipo de preguntas que les hacen los adultos a los niños pequeños.
—¿Qué quieres ser de mayor?
—El conde de Marrick —anunció sin vacilar.
Fijé la vista en el semblante alegre del titular de dicho honor, preguntándome cómo demonios reaccionaría al comentario, y me quedé muy sorprendido cuando el conde estalló en carcajadas y dio palmaditas afectuosas en la cabeza del muchacho antes de mandarlo de vuelta a sus deberes.
—Buen chaval, buen chaval —dijo el conde mientras reía complacido.
—Es usted todo un éxito, milord —comenté mientras nos dirigíamos al coche-. Lástima que ese muchachito nunca pueda alcanzar su ambición.
—¡Chorradas! -bramó Lord Marrick—. Es mi nieto.«

Gervase Phinn es un educador y escritor inglés que además, de poemas y libros infantiles, ha publicado sus memorias como inspector escolar en Yorkshire a lo largo de las décadas de los años setenta y ochenta del siglo pasado. Al otro lado del valle, es la primera entrega de dichas memorias que se traducen al castellano y espero que Ediciones del viento se anime con las siguientes porque es una lectura llena de encanto, de humor, de belleza y de esperanza.
Si bien el estilo literario de Gervase Phinn carece de ese humor socarrón británico que tanto aprecio, las anécdotas que nos cuenta en Al otro lado del valle son tan divertidas y simpáticas que no necesitan nada más. El don de Phinn, que brilla en este libro de memorias, es la ternura, esa mirada conmovedora y sencilla de las buenas personas viendo lo mejor de los demás. Trasmite la sensación de que el autor fue un maestro tan extraordinario, por la delicadeza, la inteligencia y la admiración con la que trata a los alumnos, que casi sentimos que dejase las aulas para pasarse a la inspección. Y es que las mejores anécdotas, las más divertidas y curiosas, las más conmovedoras, son las protagonizadas por los niños y niñas. Al otro lado del valle es un libro que rebosa cariño, luz y alegría porque no se centra en la crítica del sistema educativo sino en la parte más humana de su función.
Lectora, un viaje divertido y lleno de ternura al Yorkshire escolar.
También te gustará: Doctor en Irlanda; Todas las criaturas grandes y pequeñas; Trilogía de Corfú;
Publicado en Blog
Etiquetado Cozy, Ensayo, feelgood, Literatura británica, Novelas adorables
2 comentarios
Muerte en El Cairo, de Erica Ruth Neubauer
Jane Wunderly, una joven estadounidense que perdió a su marido en la Primera Guerra Mundial, acepta acompañar a su acaudalada tía Millie de vacaciones a Egipto. Se hospedan en el hotel Mena House, a las afueras de El Cairo, dispuestas a relajarse y a divertirse; sobre todo, la tía Millie, que llega huyendo de la Ley Seca y con muchas ganas de tomarse unos buenos cócteles que no sean de garrafón. Jane no está segura de pasarlo tan bien: el clima es demasiado caluroso, se ha quedado sola desde que su tía la abandonado por las hijas de unos amigos, y los hombres que se le acercan le parecen desagradable e interesados… excepto el enigmático señor Redvers, claro, un atractivo banquero con el que no deja de tropezarse una y otra vez. Pero cuando la policía llega al Mena House para investigar un crimen del que Jane Wunderly aparece como la principal sospechosa, la ayuda del misterioso señor Redvers será crucial para desentrañar el misterio y limpiar su nombre.
«Era pasmoso pensar en la inmensa riqueza que tenía ante mí y saber que lo que veíamos no era más que una fracción de lo que Howard Carter había encontrado en la tumba del joven rey (…) la máscara de Tutankamón era asombrosa. El brillo del oro se alternaba con bandas negras para enmarcar los rasgos juveniles del faraón, cuyos grandes ojos estaban teatralmente delineados.«

Erica Ruth Bauer, exmilitar y expolicía, es una prestigiosa crítica norteamericana de novela negra y escritora de novelas de misterio. Muerte en El Cairo es la primera entrega de la saga de cozy mystery protagonizada por Jane Wunderly y Redvers, y ambientada en el Egipto de 1926. Ha sido una lectura muy entretenida, con varios misterios bien pautados (se nota la experiencia policial de la autora), y con el encanto añadido de estar ambientada en los años veinte del siglo pasado en el Mena House, uno de los hoteles más emblemáticos del Egipto de la época y escenario de Muerte bajo el sol, de Agatha Christie. Cuenta Erica Ruth Bauer que escribió Muerte en El Cairo pensando en qué tipo de novela le gustaría leer, pero sin duda también lo hizo bajo la influencia de sus autoras de misterio clásico favoritas y con el atractivo histórico añadido de los felices años veinte de los que disfrutaron los estadounidenses tras la Primera Guerra Mundial.
Muerte en El Cairo es una novela que plantea muy bien el misterio clásico del whodunit con la aparición de una víctima de asesinato por disparo en una de las habitaciones del Mena House, pero que tiene el acierto de aderezar esa investigación principal con otros misterios relacionados con la desaparición de antigüedades (una cuestión también clásica cuando la histoira está ambientada en El Cairo de 1926). Erica Ruth Bauer saca buen partido a su experiencia policial mostrando al lector una lógica deductiva de los personajes y un proceso de investigación muy bien tramado. Estos son, junto con la construcción de los protagonistas y sus respectivos bagajes emocionales, y su estupendo anclaje histórico y cronológico de la historia, los puntos fuertes de una novela a la que solo le haré un par de pequeños reproches personales: quizás se podría haber sacado más partido al sentido del humor de unos diálogos que rozan lo estupendo y que apenas hay referencias arqueológicas en una época y en un lugar en los que la egiptología, y todo el universo que la rodeaba, todavía estaba en plena efervescencia (reconozco que una tarea ardua para quienes no somos egiptólogas ni hemos visitado El Cairo del siglo pasado). Sin embargo, es una novela que se lee muy a gusto, muy entretenida y bien tramada, y cuando se termina una se queda con la sensación de que este no ha sido más que el principio y que Erica Bauer nos depara, en los próximos años, las mejores entregas de esta saga y de la pizpireta relación entre Jane y Redvers. Estaremos atentas.
Lectora, se queda entre los mejores cozy mystery contemporáneos de este año.
También te gustará: Una espía muy real; El asesinato de Santa Claus; Crimen en la posada Arca de Noé; Se anuncia un asesinato
El niño de oro, de Penelope Fitzgerald
En los años setenta del siglo pasado, el Museo londinense por excelencia inaugura una exposición nunca vista en occidente: el impresionante ajuar funerario de los garamantes, un pueblo bereber del norte de África del que apenas dos personas afirman saber descifrar su escritura cuneiforme. En la puerta, una cola quilométrica de escolares se congela esperando poder entrar, mientras en el interior las luchas intestinas entre el director del Museo y los conservadores divierten al díscolo y anciano sir William Livingstone Simpkin. Pero cuando se suceden varios incidentes misteriosos y empieza a correr el rumor de que el tesoro dorado de los garamantes está maldito, solo el joven trabajador del Museo Waring Smith será capaz de desentrañar los peligrosos acertijos que se le plantean, aunque le cueste su matrimonio y un terrible viaje al Moscú del otro lado del Telón de Acero, en plena Guerra Fría.
«(…) pero, respecto a eso que han llamado la Maldición, querría que añadiese usted lo siguiente: todo lo que crece de manera natural de la tierra tiene sus propias virtudes y su propio valor curativo. Por otro lado, todo lo que está oculto en la tierra y es sacado a la luz del día por los seres humanos lleva consigo cierto peligro, tal vez peligro de muerte.«

Penelope Fitzgerald (1916 – 2000) fue una escritora inglesa, educada en el prestigioso Somerville College de Oxford, que durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en la BBC. Cuando en 1977 publicó El niño de oro, su primera novela, Fitzgerald ya destacaba por sus excelentes ensayos y biografías. Sus novelas más exitosas están inspiradas en su experiencia vital: Voces humanas (1980), sobre sus años en la BBC, La escuela de Freddie (1982), de sus años de enseñanza, o A la deriva (1979), de su vida en una barcaza anclada en el Támesis, y que ganó el Premio Booker (Premio del que había quedado finalista dos años antes con su maravillosa novela La librería).
El niño de oro me ha parecido una mezcla genial entre cozy mystery y novela de espías, todo bien aderezado con el mordaz sentido del humor de su autora y con una crítica fabulosa y con mucha sorna a la política de los últimos años de la Guerra Fría, pero también a los juegos de poder dentro de la burocracia y la administración del Museo (que, aunque jamás se menciona, todas suponemos que es el British). Dicen los editores ingleses que, probablemente, la novela de Fitzgerald también se esté refiriendo al tesoro de la tumba de Tutankhamón en lugar de a los garamantes (que sí existieron aunque siguen siendo bastante enigmáticos en la actualidad), y una denuncia de los pretendidos expertos internacionales que blanquearon su imagen tras dedicarse a dudosas actividades relacionadas con el tráfico de obras de arte durante la Segunda Guerra Mundial. Sorprende, en esta primera novela de la autora, la firmeza de su voz narrativa y ese estilo tan pronunciado que encontraremos en el resto de su obra de ficción, así como la presencia de su característico humor, su crítica inteligente y certeza, y el encanto de esos personajes entrañables que aquí tienen su voz en Waring, sir William, Len Coker o Dousha.
Lectora, a Agatha Christie le hubiese chiflado esta novela.
También te gustará: La librería; El asesino vive en el 21