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El nudo Windsor, de S. J. Bennett
Isabel II pasa unos días en el castillo de Windsor mientras se ultiman los preparativos para la celebración de su nonagésimo cumpleaños. A petición de su hijo Carlos, organiza una velada con algunos artistas y empresarios rusos, pero al día siguiente uno de ellos aparece muerto en su habitación en circunstancias escandalosas. Preocupados por que el asunto no llegue a la prensa, los servicios secretos británicos inician una investigación contrarreloj para resolver un asesinato que ha dejado en ridículo el sistema de seguridad del castillo de Windsor y la protección de su soberana. Sin embargo, Isabel no se siente satisfecha con las pesquisas y, con mucha discreción y la ayuda de su secretaria particular, inicia su propia investigación mientras continua ejerciendo de jefa de Estado.
«Rozie haría cualquier cosa que quisiera la jefa y sabía que la mayoría de los empleados de aquella casa sentían la misma predisposición que ella. No porque la reina fuera «la reina» sino por cómo era: una persona especial a quien se había encomendado una tarea casi imposible que había asumido sin quejarse nunca y que había llevado a cabo de manera extraordinaria durante más tiempo del que la mayoría de la gente de aquel país llevaba con vida. La adoraban. Obviamente, todos le tenían terror, pero su adoración era más poderosa que su miedo.«

S. J. Bennett es una novelista inglesa que durante su infancia y juventud vivió en Hong Kong, Berlín y Noruega. Su trayectoria literaria más destacada ha sido en el género juvenil, por la que ha sido galardonada con varios premios, y El nudo Windsor es su primera novela para adultos. Se trata de una historia detectivesca cuyo principal atractivo y punto ingenioso es que la investigadora es nada más y nada menos que la reina de Inglaterra, y aunque no va a convertirse en mi Bennett preferida —por delante van Arnold Bennett y Alan Bennett—, sí que me ha gustado por simpática, divertida y por su ambientación tan british, a la que no le falta ni la cesta de picnic de Fortnums & Mason. Su aproximación a Isabel II está algo más mitificada que la de Alan Bennett en Una lectora nada común y aunque se acerca más al enfoque encantador de La reina de va de viaje, de William Kuhn, resulta más alegre.
La primera impresión de El nudo Windsor es que la autora tiene una prosa bonita que trasmite muy bien las emociones, como demuestra en el primer y en el último capítulo; la cuestión es que a lo largo de la novela ese estilo propio tan bonito se diluye un poco en función de la trama detectivesca, pero a cambio Bennett nos deleita con una ambientación encantadora en la campiña inglesa, en el castillo de Windsor y alrededor de la reina y su familia (no solo de sangre sino también todas las personas que la cuidan, la asisten, la ayudan y trabajan con ella). Si bien la investigación y resolución del asesinato me ha dejado un poco indiferente, he disfrutado muchísimo con los personajes, los detalles de la ambientación y por la oportunidad de asomarme a esa institución histórica que es la reina de Inglaterra. No sé si Isabel II es tan fabulosa como la retrata S. J. Bennett en esta novela, pero sin duda es un agente histórico que ha vivido e intervenido en los acontecimientos más cruciales del siglo XX y eso se refleja muy bien en El nudo Windsor.
Lector, si eres fan de lo british te va a encantar.
También te gustará: La reina se va de viaje; Una lectora nada común; Agatha Raisin y la quiche letal
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Papá Piernas Largas, de Jean Webster
Jerusha Abbot, residente del orfanato John Grier, recibe una sorprendente noticia: uno de los benefactores de la institución le ha otorgado una beca para que pueda ir a la universidad. La única condición que se le impone a la joven huérfana es que escriba con regularidad a su mecenas para informarle sobre sus estudios. Jerusha encaja a la perfección en su nueva vida universitaria y sus misivas muy pronto reflejan el entusiasmo y la alegría de una chica que, por vez primera, ve su futuro con optimismo. Al fin y al cabo, el mundo espera de ella que se convierta en escritora.
«Porque le diré, Papá: yo creo que la cualidad más importante que puede tener una persona es la imaginación, porque es lo que hace posible que alguien se ponga en el lugar de otro. Y eso vuelve a la gente comprensiva y capaz de sentir compasión. Es una cualidad que debería inculcarse desde la infancia. En cambio, el orfanato John Grier desterraba, en cuanto aparecía, todo atisbo de imaginación en algún huérfano. El deber era la única cualidad que se fomentaba. Por mi parte, creo que los niños deberían ignorar el significado de esa palabra odiosa y detestable, y que se les debería enseñar a hacer todas las cosas por amor.«

En Navidades, una amiga me regaló esta edición de Papá Piernas Largas, de Jean Webster, sabiendo que el ejemplar que yo tenía en casa era casi de museo y que es uno de los títulos preferidos de mi adolescencia. Tenía muchas ganas de volver a leerlo —¿por sexta vez?— y he aprovechado las vacaciones de verano para disfrutarlo como se merece. Aunque ya tengo reseña en el blog, donde explico la biografía de la autora y el contexto de este libro sobre las oportunidades que la educación podía ofrecer a una mujer pobre y desarraigada, he querido volver a hablar de ella para la premisa de novela epistolar del reto Todos los clásicos grandes y pequeños (II Edición).
En esta relectura, me he fijado más en otros aspectos de la novela, sobre todo en los educativos. Me ha llamado la atención que la formación universitaria en literatura inglesa de Norteamérica a principios del siglo XIX fuese casi exclusivamente sobre autores británicos. La protagonista, que desea ser escritora, lee a las hermanas Brontë, a Jane Austen, a Shakespeare, Coleridge, Shelley, Keats, Henry James, Stevenson… Incluso la cita que he escogido, sobre la imaginación, me ha hecho pensar en Charles Dickens y su crítica demoledora al sistema educativo inglés de su época. Ni una sola mención a un autor estadounidense. Y eso que la madre de Jean Webster era sobrina de Mark Twain. Curiosidades aparte, he vuelto a disfrutar muchísimo con esta novela epistolar tan amable y enternecedora. Me encanta la visión optimista general de la historia, la sorpresa final y el sentido del humor de la protagonista. No me canso de recomendarla, también para adolescentes.
Lector, qué paz volver a antiguos lugares queridos y encontrarlos tan acogedores como se los recordaba.
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La tía Mame, de Patrick Dennis
Cuando el pequeño Patrick Dennis se queda huérfano, las voluntades testamentarias de su padre lo destinan a vivir con la tía Mame, una ex-actriz y flapper de los años veinte que lleva una vida alocada, excéntrica y glamurosa en un ático de Nueva York. Patrick tiene diez años y ha recibido una educación conservadora y protegida que choca escandalosamente con las fiestas, amistades e ideas de su nueva tutora. En plena Ley Seca y efervescencia del psicoanálisis, con un criado japonés llamado Ito y una famosa actriz de Broadway como carabinas, la tía Mame y Patrick se lanzan a la mayor aventura de sus vidas: sobrevivir juntos al fideicomisario y al crack del 29 sin dejar de beber champán.
«—¿Alguna vez tu padre dijo algo…, es decir…, alguna vez te habló de mí antes de morir?
Norah me había contado que los mentirosos iban derechos al infierno, así que tragué saliva y le solté:
—Solo que eras una mujer muy peculiar, que quedar en tus manos era un destino que no le desearía ni a un perro, pero que no siempre se puede elegir y que tú eras mi único pariente vivo.
Soltó un grito ahogado.
—El muy cabrón —dijo sin inmutarse.
Yo cogí mi cuaderno de vocabulario.
—Esa palabra, cariño, era cabrón —me explicó con mucha dulzura—. Se escribe c-a-b-r-ó-n y significa «tu difunto padre». Y ahora sal de aquí y corre a vestirte.«

Patrick Dennis (Illinois, 1921 – Nueva York, 1976) fue uno de los escritores más populares e icono de la bohemia de Nueva York de los años 50 del siglo pasado. Cuenta Acantilado que La tía Mame, tras ser rechazada por diecinueve editores, se convirtió en un bestseller en 1955 y se mantuvo más de 112 semanas en la lista de los libros más vendidos del New York Times. A mí no me extraña en absoluto, La tía Mame es una comedia de enredos divertidísima protagonizada por una excéntrica neoyorkina al más puro estilo de Howard Hawks en La fiera de mi niña. Locos, locos años veinte y más allá.
El encanto de este libro reside en en la voz narradora del protagonista, Patrick Dennis, que escribe desde el cariño y la nostalgia sobre su infancia, pero, sobre todo, desde el sentido del humor; y, por supuesto, en el extraordinario personaje de la tía Mame, una señora genial que se niega a ser corriente e inasequible al desaliento. Si bien los primeros capítulos muestran de manera cómica el choque entre la educación conservadora de Patrick y la desenfrenada vida de su tía, la trama evoluciona a medida que van pasando los años y las divertidas anécdotas siguen las peripecias de Mame para llegar a fin de mes cuando el crack del 29 la deja en la ruina —atención la larga lista de empleos que intenta desempeñar y cómo la persigue el desastre allá por donde pasa—, o se centran en las aventuras amorosas y estudiantiles de tía y sobrino. En conjunto resulta una novela simpatiquísima y muy divertida con una mirada genial a la Norteamérica de la época de entreguerras y a sus eternas diferencias entre norteños y sureños.
Lector, muy fan de la tía Mame.
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Etiquetado Clásico, Cozy, feelgood, humor literario, Libros excéntricos, Novelas adorables
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Pájaro de medianoche, de Alice Hoffman
Twig Fowler, de doce años, y su madre guardan un secreto peligroso desde que volvieron de Nueva York para instalarse en Sidwell (Nueva Inglaterra, Massachusetts), el pueblo de sus antepasados. Las Fowler viven en el Camino Viejo de la Montaña y son famosas en el pueblo, y en todo el Estado, por hornear la tarta de manzanas rosas más increíble del país. Lo que no es tan conocido por los habitantes de Sidwell es que durante la Guerra de la Independencia una bruja que sufría mal de amores maldijo a todos los varones Fowler hasta el fin de los tiempos; y es por culpa de esa maldición y de su secreto que Twig no puede permitirse el lujo de hacer amigos. Hasta que la encantadora familia Hall, descendientes de la bruja, se muda a la casa de al lado y sus dos hijas, Agate y Julia, ponen patas arriba la tranquila existencia de Twig. ¿Es posible deshacer una maldición? ¿Quién es el monstruo de Sidwell? ¿Qué son las misteriosas pintadas que aparecen en el pueblo? Este será el verano en el que todo cambiará para siempre.
«Era tanta la luz que había en el mundo que sabíamos que jamás seríamos capaces de contarla toda.«

Cuando mi amiga Marisa me habló de esta novela, confundí a su autora con Katherine Appelgate (Crenshaw, El único e incomparable Iván, etc.) y le dije que me encantaba cómo escribía. Me di cuenta de que no hablábamos de la misma escritora cuando leí que Alice Hoffman era la autora de Prácticamente magia, el libro (que nunca se ha traducido a nuestro idioma) en el que se basa la película de Griffin Dune de 1998, protagonizada por Sandra Bullock y Nicole Kidman (mientras escribo esto siento unas ganas terribles de leer esta novela). No sé por qué confundí a las dos autoras, pero ahora que he leído Pájaro de Medianoche puedo decir que ambas escriben que enamoran.
Me ha gustado Pájaro de medianoche por la originalidad de la historia, por sus personajes juveniles, frescos, inocentes, y por la resolución ingeniosa de los misterios y conflictos planteados en la trama; pero sobre todo me ha gustado por el encanto narrativo de Alice Hoffman, por ese toque de ternura y candor que pone en cada párrafo, y por su habilidad para huir de los tópicos de las novelas juveniles, como las hormonas adolescentes revolucionadas o las rebeldes sin causa. La trama sobrenatural está planteada con una sencillez que desarma desde los primeros capítulos y se entrelaza muy bien con cuestiones de ecología, relaciones familiares y raíces históricas. Las protagonistas tienen chispa y están muy bien construidas, y algunos secundarios, como la encantadora historiadora señorita Lark y su té de orquídea negra (yo creo que es bruja, pero guardadme el secreto), brillan por méritos propios. El resultado es una historia juvenil mágica contemporánea con trasfondo maravilloso sobre los valores de la amistad, la aceptación de la diversidad, el cuidado del medioambiente y los animales, la importancia de la Historia y la repostería.
Lector, una porción estupenda de tarta de manzana rosa, frambuesas y ruibarbo.
También te gustará: Las brujas; Los hermanos Willoughby; Flavia de los extraños talentos; La última oportunidad; El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares
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