Novelas
Publicadas
Archivo de la categoría: Blog
Guia màgica d’autodefensa amb galetes, de T. Kingfisher
Mona es una bruja del pan, una excelente panadera que trabaja en el horno de sus tíos. Su magia es capaz de animar galletas de jengibre y de dar instrucciones a la masa para ser excelente… aunque con su primera masa madre, el querido Bob, se le fue un poco la mano y acabó por tener vida propia. Mona se levanta cada día a las cuatro de la madrugada para abrir la panadería y preparar las primeras hornadas, solo que esa mañana se encuentra el cadáver de una chica en medio de su cocina. Cuando se descubre que la muchacha asesinada era bruja, la ciudad empieza entender que la convivencia entre gente mágica y no mágica quizás no era tan armoniosa como parecía. Algo está cambiando en el gobierno de la ciudad y Mona tendrá que escoger entre el exilio o quedarse y luchar para salvar su vida y la de sus amigos.
«Una cosa bonica de fer pa i galetes és que alimentes la gent. Fas coses que tenen bon gust i que fan que la gent estigui contenta de menjar-les. El millor de tot de ser fornera és veure com algú clava una queixalada a una magdalena de nabius o a un pa de massa mare regalimant de mantega i veure com tanquen els ulls i n’assaboreixen el gust. Els millores la vida, encara que sigui una miqueta de res. És pràcticament impossible estar trist mentres menges una magdalena de nabius. Estic gairebé segura que això és un fet cièntific.«

T. Kingfisher es el seudónimo de Úrsula Vernon, una escritora estadounidense de novelas y cómics infantiles y juveniles. Sus obras se caracterizan por la fantasía oscura y un toque muy original e imaginativo para darle otra vuelta de tuerca a los cuentos de hadas más terribles. Guia màgia d’autodefensa amb galetes (A Wizard’s Guide to Defensive Baking, en su idioma original, y Manual de panadería mágica para usar en caso de ataque, en su edición en castellano) ganó en 2021 los premios Locus, Nebula, Dragon, Hugo Lodestar, Mythopoeic y Cóyotl. Con ese palmarés tan impresionante, el título, la cubierta y la biografía de la autora, comprenderéis que me ha resultado imposible resistirme a leer esta novela de fantasía. Escogí la edición en catalán porque me gustó la traducción de Elena Ordeig, de la editorial Raig Verd en su colección Indòmita.
Es cierto que en la librería me dejé llevar por la cubierta, el título y la pintaza maravillosa que tenía esta historia y todos sus premios, pero no conocía a la autora, así que me pilló por sorpresa que fuese una novela tan juvenil y, a la vez, tan oscura para ser juvenil. Pensé que Úrsula Vernon utilizaba el seudónimo de T. Kingfisher cuando escribía para adultos, pero no, es para avisar a los padres que está escribiendo para adolescentes. Mona, la protagonista, tiene 14 años y es una de las protagonistas más coherentes con su edad que he leído jamás en la literatura juvenil: no hay ni pizca de romance (¡Gracias! Repito: Mona tiene 14 años) y la idea recurrente de Mona es que ella no debería estar luchando por su vida porque es responsabilidad de los adultos mantener a salvo a los niños. Y es que Kingfisher utiliza una historia de fantasía oscura —con un cadáver en las primeras páginas y un montón de muertos, asesinatos y guerra a lo largo de toda la novela— como un reflejo brillante y verdadero de lo que ocurre cuando los adultos ignoran sus responsabilidades, cuando hacen la vista gorda ante la maldad de otros adultos. Como una vez dijo John Fitzgerald Kennedy parafraseando (mal) al filósofo Edmund Burke, para que el mal triunfe basta con que los hombres (o las mujeres, como en este caso) buenos no hagan nada.
En Guia màgica d’autodefensa amb galetes vais a encontrar una novela de fantasía con una protagonista maravillosa, sus dickensianos amigos marginados, un sistema de magia original y una vuelta de tuerca genial a los tópicos de la literatura de cuentos de hadas infantiles. Una niña de 14 años nunca debería convertirse en una heroína que salva a su ciudad, ni siquiera una niña de 14 años con magia. La prosa de T. Kingfisher me ha parecido magnífica, divertida, fresca y chispeante. Su voz narradora en primera persona es brillante, coherente, carismática y encantadora, y tiene un don para romper la cuarta pared con toda la complicidad del mundo y un gran sentido del humor que va directo al corazón de los más jóvenes de la casa (si es que a sus padres les parece bien que lean libros en los que la muerte, la guerra y la maldad se tratan con naturalidad porque, al fin y al cabo, no es más que reflejo de lo que vemos cada día en las noticias). A mí me ha encantado.
Lectora, Kingfisher y Novik, cada una a su manera, brillan con estilo propio, original y distinto.
También te gustará: Un cuento oscuro; El dragón de su majestad; Los pequeños hombres libres
La familia Addams y otras viñetas de humor negro, de Charles Addams
Charles Addams (1912-1988) fue un dibujante norteamericano que desarrolló gran parte de su carrera profesional en The New Yorker como creador de las viñetas one-liner, es decir, los chistes gráficos con una sola línea de texto que estaban tan de moda en las revistas en la primera mitad del siglo XX. El humor (negro) de Addams se caracterizaba por su toque macabro, excéntrico y mórbido, pero también por sus guiños sutiles y, a menudo, de humor absurdo. Aunque su chiste más famoso es el de los dos esquiadores (1940), recogido en la página 37 de esta edición de Valdemar, en la colección de El club Diógenes, Charles Addams siempre será conocido por la creación de la familia más siniestra de la historia. La primera viñeta de La familia Addams apareció el 6 de agosto de 1938 en The New Yorker, con Morticia y Lurch. A medida que las viñetas se popularizaban, la familia fue creciendo con nuevos personajes, como Pugsley, Gómez o Miércoles, hasta que, en 1964, la cadena de televisión ABC, estrenó la primera comedia televisiva basada en sus personajes.

Valdemar recoge en esta edición de La familia Addams y otras viñetas de humor negro una pequeña antología de algunos de los cartoons one-liner más ingeniosos y representativos de la carrera de Charles Addams. Un poco bestia, inteligente y divertido, pero siempre tocado por ese espíritu macabro que lo caracterizaba, me recuerda a las magníficas historias de Edward Gorey que tanto nos gustan en casa a la adolescente (que ha devorado casi todos los relatos de Poe) y a mí. Lo recomiendo para incondicionales de la historia de The New Yorker, de La familia Addams y del humor peculiar bajo ala de cuervo.
Lectora, el oscuro encanto.
También te gustará: Los pequeños macabros; Del enebro; Matemos al tío; Siempre hemos vivido en el castillo; Los que cambiaron y los que murieron
El diamante de Moonfleet, de John Meade Falkner
El joven John Trenchard pertenece al pueblo costero de Moonfleet, cerca de los acantilados de Dorset. La localidad vive de lo que trae la marea y del contrabando de licor, siempre pendientes del mar y de enterrar a los pobres naufragados de los peligrosos bajíos y orografía de su costa. Tras un terrible temporal, John descubre bajo una lápida del promontorio un pasadizo que lo lleva hasta la cripta de los Mohune, antiguos señores de Moonfleet, y allí encuentra el medallón de Barbanegra. Convencido de que ese medallón esconde el mapa de un tesoro maldito, el chico sueña con la aventura y la riqueza. Sin embargo, todo se complica cuando el juez Maskew, un personaje vil y miserable que se la tiene jurada a los contrabandistas del pueblo y, en especial, a su cabecilla, el capitán Elzevir Block, decide acabar con las actividades ilegales del lugar. Un asesinato, la maldad de un hombre y una maldición están a punto a embarcar al joven Trenchard y al extraordinario capitán Block en la aventura de sus vidas.
«Cuando los Mohune se revuelven en su tumba, Moonfleet no tardará en llevar luto.«

John Meade Falkner (1858 – 1932) fue un empresario y escritor inglés, viajero, erudito, aficionado a la paleontología, lector incansable y coleccionista de libros antiguos. Contemporáneo de Robert Louis Stevenson, autor de otro gran clásico de aventuras de la época como fue La isla del tesoro, la obra más famosa y querida de Falkner siempre fue El diamante de Moonfleet, una novela brillante que ha sido un poco olvidada en su traducción a nuestro idioma. El año pasado, leí la reseña de MH en Las inquilinas de Netherfield y me gustó tanto el entusiasmo y la emoción con la que hablaba de este libro que supe que tenía que leerlo. Aunque mis reseñas no son tan estupendas como las de mi querida MH, vaya por delante que comparto completamente su admiración por El diamante de Moonfleet, me ha encantado.
Falkner publicó por primera vez El diamante de Moonfleet en 1898, pero la novela de aventuras está ambientada en una localidad ficticia de la costa de Dorset —bien conocida por el autor— en la segunda mitad del siglo XVIII (gran parte de sus acontecimientos tienen lugar durante La guerra de los siete años, 1756-1763). Está narrada en primera persona por uno de sus protagonistas, John Trenchard, y trata sobre la extraordinaria aventura que vivió durante su juventud junto al capitán Elzevir Block, un hombre tocado por la muerte de su hijo, pero que todavía conserva su naturaleza fuerte, valiente, honesta y leal. En contraposición a la figura paternal y buena de Block, el juez Maskew, vil, miserable y traicionero, inicia un conflicto que desencadena el ritmo de la trama. Esta inversión de roles, en la que el contrabandista es bueno y el juez es malvado, da juego a Falkner para escenas dickensianas en las que pone de relieve la injusticia del sistema judicial de la época y la maldad humana, pero también lo ayuda a caracterizar a sus personajes con maestría. Y es que El diamante de Moonfleet, como ya señaló Joseph Conrad, destaca por sus extraordinarios personajes, tan bien perfilados y, a menudo, conmovedores. La inocencia de John, la sabiduría de Grace, la lealtad de Ratsey, la paciencia de Gleenie o el excelso y regio héroe que es Block se quedan para siempre en el corazón del lector por méritos propios.
Con una prosa vivaz, descriptiva y bella, y un hábil y acertado manejo del recurso de la anticipación para crear suspense, Falkner embarca a los lectores en una aventura que no siempre es trepidante, pero que fluye sin pausa, que interesa y conmueve (el final es épico, emociona hasta las lágrimas). A mí me ha gustado muchísimo (excepto por un capítulo que me ha parecido fuera del tono de la novela y que se puede obviar con toda facilidad) y, aunque estemos en enero, espero que no se me olvide cuando a finales de año recopile mis mejores lecturas porque bien se merece estar en esa lista. Si bien su inicio me recordó a La isla del tesoro de Stevenson, sus respectivos protagonistas y sus tramas no tienen mucho más en común: en El diamante de Moonfleet apenas tenemos escenas a bordo de un barco, la posada Almirante Benbow y el ¿Por qué no? son muy distintos y Elzevir Block bien podría ser la némesis de John Long Silver. Y no voy a contarte más.
Lectora, emociónate.
También te gustará: La isla del tesoro; Las verdaderas confesiones de Charlotte Doyle; La pimpinela escarlata
Misterio en Londres, de Mary Kelly
Tres días antes de Navidad, en un barrio humilde de Londres, se descubre el cadáver de la anciana Olga Karukhina, una princesa rusa huida de su patria a principios de siglo, con la caída de los zares. La princesa llevaba décadas malviviendo en una habitación alquilada junto a su nieto Iván, un pobre desgraciado alcohólico que se gasta en los pubs todo el sueldo que lograba esconderle a su abuela. El inspector Brett Nightingale sospecha que la muerte de Karukhina no ha sido por causas naturales: la llave que siempre llevaba colgada al cuello y que abría un pesado baúl bajo la cama de la anciana había sido manipulada y el baúl se había encontrado vacío de cualquier contenido. Un joyero londinense confirma al policía que la excéntrica señora vivía en la miseria pese a que dormía sobre un montón de joyas extraordinarias que había mandado tasar hacía muy poco.

«—¿Qué huevo?
—El huevo de Pascua. Se lo he dicho. Todo blanco y brillante, precioso, como si fuera hielo, escarcha y estrellas.«
Misterio en Londres se publicó por primera vez en 1958 y fue el tercer libro de Mary Kelly (Londres, 1927 – 2017), una escritora que solo publicaría diez novelas policíacas y después se retiraría del mundo literario. Dice Martin Edwards, actual presidente del Detection Club, en el prólogo de esta edición de la British Library Crime Classics, que Kelly siempre fue una escritora poco convencional, pero que, durante la posguerra, abrió camino para autoras como P. D. James o Ruth Rendell. He leído Misterio en Londres justo después de terminar El asesinato de Santa Claus y me temo que la comparación ha sido odiosa: me ha gustado mucho más el libro de Mavis Doriel Hay.
Misterio en Londres es una novela policíaca, de tintes noir, ambientada en Navidad. La trama trascurre en tres días —23, 24 y 25 de diciembre— y es el tercer libro de Mary Kelly protagonizado por el inspector Brett Nightingale. A la autora se le ocurrió la idea para esta novela cuando, unas Navidades, recibió por error unos discos de ópera destinados a una anciana dama rusa. La historia juega con acierto con el exilio forzado de una aristócrata rusa, un tesoro exorbitante, un precioso huevo de Fabergé perdido, un sospechoso de pocas luces, joyeros eruditos y la afición musical del inspector Nightingale que, además de aficionado a la ópera, está casado con una conocida mezzosoprano. La prosa de Kelly es fría y expositiva, sin pizca de sentido del humor, y no se detiene en explicaciones ni descripciones —a veces las he echado en falta para entender mejor alguna escena—, y sus diálogos a menudo me han resultado confusos por todos los sobreentendidos entre los personajes, sobre todo en las conversaciones entre el agente Bedoes y el inspector, que se nota que tienen un pasado común (quizás se entienda mejor si has leído las novelas anteriores del inspector Nightingale). La trama es inteligente y la ambientación en el Londres de posguerra es magnífica. El capítulo final, emocionante y con buen suspense hasta el último párrafo.
Lectora, para pasar frío en Londres.
También te gustará: Un cadáver en la mansión Sainsbury; Mi propio asesino; El misterio Bartlett
El asesinato de Santa Claus, de Mavis Doriel Hay
La familia Melbury al completo se reúne en la casa paterna de Flaxmere, en el condado de Haulmshire, para celebrar las Navidades. Sir Osmond Melbury, el cabeza de familia, viudo y peculiar, mantiene un sinfín de pequeños conflictos con todas sus hijas: no le gusta el prometido de Jennifer, sigue sin perdonar a Hilda por fugarse con un artista, no quiere ayudar a su nieta Carol con la financiación de sus estudios de arquitectura… Parece que la única que sabe manejarlo con cierta mano izquierda es su secretaria, la eficiente señorita Grace Portisham. Corren rumores de que sir Osmond va a cambiar su testamento y toda la familia teme un escándalo. Pero en medio de la tregua navideña, en plena visita de Santa Claus, se produce un espantoso asesinato. El caso es asignado al coronel Halstock, vecino de los Melbury, que pese a que ha visto crecer a todos los hijos de sir Osmond, empieza a estar harto de que todos ellos le mientan.
«Conozco a la familia Melbury desde la época en la que Jennifer —la hija menor— y yo trepábamos juntos a los árboles y construíamos cabañas en el jardín de Flaxmere. Sé lo suficiente de ellos, pues, como para dejar por escrito todo lo necesario acerca de la historia de la familia y arrojar luz sobre la situación general de la Navidad de 1935, cuando se cometió el crimen de Flaxmere.«

Mavis Doriel Hay (1894 – 1979) fue una escritora inglesa que, además de publicar ensayos especializados sobre la industria y la artesanía rurales, cuestiones en las que llegó a ser una gran experta, publicó con éxito, en la década de los años treinta del siglo pasado, tres novelas de misterio clásico pertenecientes a la llamada Golden Age. Sus novelas han sido recuperadas por la British Library y reeditadas en su colección de Crime Classics. Es la primera vez que leo a Mavis Doriel Hay y avanzo que El asesinato de Santa Claus me ha gustado muchísimo. Allá voy, empezando el nuevo año bloguero por todo lo alto con Mrs. Hay.
El asesinato de Santa Claus es un misterio clásico ambientado en Navidades, en una casa familiar en la campiña inglesa, con un planteamiento estupendo de whodunit y un montón de protagonistas femeninas de lo más interesante. La autora saca buen partido a las rencillas familiares, a la cuestión del testamento del cabeza de familia y al entorno de los sirvientes, empleados y vecinos, y utiliza el punto de vista de distintos narradores para ir exponiendo las circunstancias del crimen. El narrador principal es el investigador, el coronel Halstock, amable, inteligente y directo, que no hace trampas al lector. El estilo de Mavis Doriel Hay es elegante y conciso, pero cálido, con diálogos tan precisos como el resto de la narración, muy agradable de leer y con un don especial para acercar el caso al lector. Me ha parecido un ejemplo extraordinario de algo que suelo reivindicar a menudo: si resulta fácil y sencillo de leer es porque detrás hay un trabajo impecable de estilo. A sus pies, señora Hay.
Lectora, para estrenarse por todo lo alto con la colección de misterio de la British Library.
También te gustará: El misterio de la Casa Roja; Asesinato en la posada Arca de Noé; Un hombre muerto; Asesinato en Charlton Crescent; Asesinato en la mansión Darwin