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Reencuentro, de Margaret Deland
Han pasado casi cincuenta años desde que Letitia y Alfred intentaran fugarse presos de un amor prohibido. Ahora se reencuentran en su pueblo de infancia, Old Chester, una pequeña comunidad del oeste de Pensylvania que no se corta un pelo en especular sobre el retorno de Letitia. La estupidez de una mujer casada, la sincera estupidez de una mujer soltera, la indecisión de un mediocre y el estupor de un anciano con su perro dotan de un humor chispeante con sus cotilleos y elucubraciones esta encantadora comedia de 1907.
«-Ella es tan sensible -trató de disculparla Cyrus-. No puede imaginarse lo sensible y asustadiza que es. No conozco a nadie tan temeroso. ¿Se imagina que me hace mirar debajo de la cama todas las noches por miedo a que haya alguien allí?
-Bueno, la próxima vez dígale que hay dos hombres y un perro. Eso le quitará a su padre de la cabeza.«

dÉpoca Editorial
Colección: Nouvelles dÉpoca vintage
ISBN: 978-84-943634-4-3
125 páginas
Traducción: Rosa Sahuquillo
Fecha de publicación: noviembre 2015
Reencuentro, de Margaret Deland, es una nouvelle (se llama así a la novela corta de entre 20.000 y 40.000 palabras) que la autora publicó por primera vez en 1907 y que dÉpoca Editorial nos trae con la exquisitez que acostumbra en sus ediciones y con la estupenda introducción de Laura López García, de obligadísima lectura para acercarnos a la figura de Margaret Deland. Precisamente, uno de los detalles que más me ha gustado conocer de esta novela corta ha sido que su autora la escribió durante un período de crisis creativa en el que su marido no dejaba de alentar proponiéndole proyectos. ¡Pues vaya crisis! Reencuentro es ingeniosa, divertida, chispeante, inteligente y no desprovista de ternura. Me ha parecido feelgood, aunque en versión americana, y me ha dejado con ganas de saber más de Old Chester y todos sus habitantes.
No os voy a contar más de la novela porque, debido a su extensión, cualquier detalle que añada a la sinopsis que os he hecho al principio sería ya contar demasiado. Solo advertiros de que es una comedia inteligente y genial, que no hagáis mucho caso de la portada (no os vayáis a pensar que es una cursilada o una mojigatería del siglo pasado) y que la edición de dÉpoca es una verdadera maravilla. Solo al leer el primer párrafo ya he sabido que esta era de las mías. Mirad:
«Según los habitantes de Old Chester, ser romántico era tan solo un poco menos reprobable que darse aires de grandeza.«
Lector, pequeña gran maravilla de Margaret Deland.
También te gustará: Cortejo en la catedral; Patricia Brent, solterona; Valancy Stirling o el Castillo Azul; Miss Pettigrew lives for a day
Las siete muertes de Evelyn Hardcastle, de Stuart Turton
La poderosa familia Hardcastle ha organizado un fin de semana en su enorme y siniestra propiedad de Blackheath. Diecinueve años atrás, la finca fue testigo de un horrible asesinato y ahora parece que va a volverse a derramar sangre en Blackheath. Sebastian Bell, uno de los invitados, despierta en medio del bosque, desorientado y con una sola palabra en sus labios, Anna. Cuando consigue volver a la mansión y recuperarse de sus heridas y de la conmoción, un misterioso personaje disfrazado con una máscara de médico de la peste le informa de que está condenado a vivir el mismo día, en el cuerpo de un invitado distinto cada vez, hasta que consiga averiguar quién asesina a Evelyn Hardcastle, la hija de los anfitriones, durante el baile de disfraces.
«Nubes negras se amontonan unas encima de las otras, preñadas de una tormenta que ya he visto azotar a Blackheath media docena de veces. Los cazadores se amontonan formando una manada, agarrándose las gorras y las chaquetas cuando el viento tira de ellas con mil manos ladronas. Solo los perros parecen impacientes y tiran de las correas y ladran a la oscuridad. Va a ser una tarde miserable, y saber que me voy a encaminar a ella solo empeora las cosas.«

Las siete muertes de Evelyn Hardcastle es la primera novela del escritor y periodista Stuart Turton, un whodunit con tintes de ciencia ficción. Turton no solo hace un despliegue impresionante de osadía e inteligencia en esta primera obra, sino que además resuelve sin que le tiemble el pulso y con total brillantez una trama complicada, con saltos en el tiempo y enigmas de solución ingeniosa. Cuadrar tan milimétricamente todos esos cambios de cuerpos y de tiempos en un día que se repite exacto y a la vez distinto, mientras que la trama avanza y la intriga policíaca alcanza su clímax son malabares al alcance de muy pocos escritores. No me hubiese gustado estar en la piel del editor del señor Turton, por mucho que esta novela haya sido la sensación de la Feria de Londres del año pasado.
Avisa la editorial Ático de los libros que Las siete muertes de Evelyn Hardcastle es una mezcla de Atrapado en el tiempo, Agatha Christie, Downton Abbey y Black Mirror. Y en un artículo que leí no sé dónde se apuntaba que era como si Agatha Christie hubiese visto muchísimo Doctor Who. Quizás sí que todas estas menciones culturales pueden darle una idea al lector de por dónde van los tiros (nunca mejor dicho), pero pienso que Stuart Turton han escrito un thriller negro muy original y con tintes de ciencia ficción. No esperéis encontraros comedia y humor como en Atrapado en el tiempo, encanto british y tazas de té como los de la señora Christie o criados y señores como en Downton Abbey. Blackheath, la mansión protagonista de toda esta historia, es un lugar enorme, siniestro y decadente, lleno de rincones tenebrosos en donde psicópatas asesinos vestidos de lacayo o de médico de la peste esperan su oportunidad para destriparte despacito.
Una novela difícil de reseñar por la complejidad laberíntica de los hilos narrativos y por el amplio abanico de sofisticados personajes. Pero es precisamente ese fascinante rompecabezas temporal de un día que no hace más que ir hacia delante y hacia atrás, que cambia pero no cambia (a medida que el protagonista acumula información y descubre secretos es imposible que sus patrones de comportamiento sean exactos), y el gran trabajo psicológico de Turton con sus caracteres de ficción lo que convierte a esta novela en un ejercicio literario tan notable. También me ha gustado la prosa del autor, sobria y elegante, sus nítidas descripciones para crear una atmósfera tan siniestra y asfixiante, y sus diálogos precisos, libres de estúpidas muletillas. Blackheath, con sus bosques, sus pasillos, sus salas y sus estanques, constituye un protagonista formidable que da sentido a la novela y la caracteriza con precisión.
Lector, un whodunit muy friki e inteligente para lectores inconformistas.
Este libro llegó a mí por una recomendación de mi amiga Miss Hurst, de Las Inquilinas de Netherfield, que incluso sin haberlo leído tuvo la intuición de que sería una de esas excentricidades de las que solemos disfrutar tanto las dos. (Gracias, darling, qué buen ojo tienes).
También te gustará: La Torre; Ríos de Londres; Carter & Lovecraft; El relojero de Filigree Street; La mujer del viajero en el tiempo; El viajero;
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Las siete muertes de Evelyn Hardcastle
Crimen en la posada Arca de Noé, de Molly Thynne
Apenas faltan unos días para Navidad y Angus Stuart se dirige hacia Redsands para pasar las vacaciones cuando una intensa nevada le complica el trayecto. En una carretera impracticable por el mal tiempo, se topa con las señoritas Adderley, dos ancianas cuyo coche acaba de estamparse colina abajo. Juntos encuentran acomodo en la posada Arca de Noé donde se les van uniendo más viajeros atrapados por la aciaga climatología: Lord Romsey y sus encantadores hijos, el doctor Constantine, un comercial llamado Soames, la vulgar señora van Dolen con sus esmeraldas y su agradable secretaria, un pusilánime bailarín, un oficinista y el mayor Carew, un alcohólico que se dedica a importunar a las damas. Resignado a aburrirse mortalmente en su forzoso cautiverio, Stuart se propone aprovechar el tiempo y corregir los borradores de su nueva novela, hasta que, una noche, un doble crimen perturba la ya escasa paz de la posada. El doctor Constantine, Soames y Stuart formarán equipo para descubrir a los culpables mientras siguen incomunicados en la posada.
«—Esa bestia repugnante trató de entrar en la habitación de la señora Orkney Cloude —dijo brevemente, y se alejó por el pasillo.
Soames observó su retirada.
—Entre estas inclemencias del tiempo y Carew —comentó con sapiencia—, ¡antes de Navidad nos las veremos con un terrorífico asesinato!«

dÉpoca Editorial
Colección: dÉpoca noir
ISBN: 978-84-946875-4-9
304 páginas
Traducción: Rosa Sahuquillo y Susanna González
Fecha de publicación: marzo 2018
Crimen en la posada Arca de Noé, es una novela de misterio de la Golden Age escrita por Molly Thynne (1881-1950), una autora inglesa que con el tiempo también quedó a la sombra de Agatha Christie, sobre todo para los lectores castellanoparlantes pues casi toda su obra sigue inédita en nuestro idioma. Thynne escribió varias novelas de misterio con su propio detective, el doctor Constantine, un personaje genuino que nada tenía que envidiar al Poirot de Christie, al Wimsey de Sayers o al Lugg de Allingham. Como expone Juan Mari Barasorda en el prólogo sobre la autora de esta edición de dÉpoca Editorial, «(Constantine) no era un pastiche ni una mala copia de los personajes diseñados por las tres reinas del crimen citadas«. Crimen en la posada Arca de Noé es la primera novela en la que aparece el doctor Constantine y su carisma es indiscutible.
Me lo he pasado en grande con esta novela y no solo por su corte clásico de la Golden Age y por la sugerente premisa de un grupo atrapado por una tormenta de nieve, en una posada en medio de la campiña inglesa, en vísperas de Navidad. Crimen en la posada Arca de Noé es un whodunit divertido y con mucha chispa, sobre todo por sus personajes y por el planteamiento de algunas situaciones que me resultaron especialmente cómicas, como el juego de puertas y el corre corre que te pillo por los pasillos del establecimiento, las circunstancias del simpatiquísimo Stuart y sus compinches de investigación, la estupidez de Lord Romsey en el granero con los coches, etc. El toque de humor de Thynne arroja luz y carácter a un planteamiento policíaco clásico que mantiene al lector pendiente hasta su resolución.
Thynne plantea el misterio con cierta sofisticación y transparencia, pero la solución del robo y del asesinato no es, en ningún caso, predecible y sí se ajusta a la serie de pistas que la autora va dejando caer, como miguitas de pan, para sus lectores. La galería de personajes es heterogénea y divertida, todos dan pie a sospecha pero también a crear situaciones de enredo al interactuar de manera tan inesperada porque, probablemente, sus vidas no se hubiesen cruzado si no fuese por las condiciones climatológicas que los han reunido a todos bajo el mismo techo. He agradecido especialmente, además del sentido del humor, las pequeñas subtramas de romance y de intriga que arropan tan bien al misterio principal de la novela.
Lector, acertadísimo rescate de dÉpoca Editorial de Molly Thynne. Desde ahora, de mis autoras preferidas de la Golden Age junto a Agatha Christie, Dorothy L. Sayers, Ngaio Marsh y Annie Haynes.
Por cierto, la edición de dÉpoca Editorial incluye las ilustraciones originales de Clarence F. Underwood y aportan un aire Golden Age y una elegancia que emboban.
También te gustará: Un hombre muerto; Asesinato en Charlton Crescent; Veneno mortal
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Crimen en la posada Arca de Noé
Lejos del mundanal ruido, de Thomas Hardy
La primera vez que Gabriel Oak y Bathsheba Everdene se encuentran, él es un pequeño hacendado y ella no tiene absolutamente nada, excepto deseos de libertad e independencia. Tiempo después, cuando sus caminos vuelven a cruzarse, Gabriel no es más que un pastor sin trabajo y ella ha heredado las propiedades de su tío y las administra por sí misma. Bathsheba no quiere casarse, no desea que un marido coarte su libertad o enjuicie sus pasos. Parece feliz supervisando la siega, organizando las labores de la granja, cabalgando por sus tierras, dando órdenes a Gabriel y paseando por la lonja de Weatherbury como una reina; desafiante a las convenciones de su época, en cuanto a las mujeres jóvenes solteras se refiere, hasta que las presiones de sus pretendientes empiezan a hacer tambalear sus defensas y amenazan con destruir todo lo que Bathsheba es.
«—Deja de pensar en ella, Gabriel. ¿Qué más te da de quién se enamore, si sabes que no puede ser tuya?
—Eso es precisamente lo que me digo —respondió Gabriel.«

Thomas Hardy (1840-1928), poeta y novelista inglés que se encuadra en el naturalismo y materialismo literario, publicó Lejos del mundanal ruido en 1874. La novela, que había aparecido en un periódico como folletín por entregas, tuvo un importante éxito en su época y reafirmó a Hardy como novelista. Aunque es una historia en la que el autor a menudo ironiza sobre la autenticidad del amor todavía queda lejos del profundo pesimismo que caracterizó sus obras posteriores y ofrece un retrato detallado y colorista del Wessex rural (aunque utiliza una toponimia inventada).
Son precisamente esas descripciones de la campiña y del paisaje en general una de las cosas que más me ha enamorado de esta novela. Las descripciones de Hardy son concisas, breves (apenas un párrafo, dos párrafos, tres líneas), brillantes y bellísimas. Envuelven al lector con su luminosidad arrebatadora y le ahorran el esfuerzo de imaginar la escena porque lo trasladan directamente allí, lejos del mundanal ruido.
«(…) trabajaban en los campos bajo el monocromático cielo de agosto, entre el aire tembloroso y las breves sombras del mediodía. En el interior de la casa solo se oía el zumbido de las moscardas; fuera, el silbido de las guadañas y el rumor de la avena trenzada como una cabellera al rozarse unas plantas con otras cuando sus tallos altos, del color del ámbar, caían con fuerza al ser segados. Cada gota de humedad que no procedía de las botellas y las frascas de sidra correspondía a la lluvia de sudor que caía de las frentes y las mejillas. Todo lo demás estaba seco.«
Además de la maravillosa prosa de Thomas Hardy he disfrutado especialmente de la fuerza de sus personajes protagonistas. Bathsheba, Gabriel, Troy y Boldwood se caracterizan por el trabajo literario y psicológico magistral de su autor pero también por la directriz de sus acciones y sus palabras. La tensión constante entre Gabriel y Bathsheba, que forjará su profunda amistad, es una metáfora espléndida sobre la veleidad del amor pasional en contraposición al verdadero cariño y respeto.
«Cabría observar que no hay un camino habitual para salir del amor, tal como sí lo hay para entrar en él.«
«Los más insólitos ofrecimientos del amor más puro son enteramente egoístas, y no hay en ellos generosidad alguna.«
Los personajes secundarios también son estupendos y protagonizan más de una escena cómica que hará sonreír al lector (atención a la reunión de los parroquianos en la destilería de Warren porque no tiene desperdicio, o a la frecuente enfermedad de Joseph Coggan de «ver doble» y no poder conducir). En conjunto, constituyen un retrato social y económico, preciso y preciosista, del Wessex rural del siglo XIX (un espléndido universo en miniatura), donde la fortuna o la desgracia de una persona incidía en su instantánea movilidad social sin grandes aspavientos ni prejuicios del establishment. Pero también de la naturaleza de Bathsheba, una mujer inusual en la época, convertida por méritos propios en una próspera terrateniente y, sin embargo, vulnerable a las presiones de los hombres; una mujer fuerte con estúpidas debilidades, eso sí, aunque Hardy (gracias, señor Hardy, por no parecerse en nada a su contemporáneo Henry James) nos ahorra los discursos morales, las maledicencias y los puritanismos de su tiempo.
Atención lectores al capítulo XXXVII, La tormenta, una de las escenas de amor más bellas de la literatura.
Lector, un clásico espléndido que te transportará justo como promete su acertadísimo título.
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Muerte entre las estrellas, de Laura Balagué Gea
La oficial de la Ertzaintza Carmen Arregui, se ha tomado una semana de vacaciones para disfrutar del Festival de Cine de San Sebastián. Ha seleccionado con su amiga Miren las películas que les apetece ver, tienen las entradas, un cuaderno para ir apuntando argumentos y puntuaciones, y muchas ganas de ver a las estrellas del festival. Pero cuando una actriz invitada al evento aparece muerta en su habitación del hotel María Cristina, todos los planes de Carmen se van al traste: la chica ha sido asesinada y el comisario Landa la ha puesto al mando de la investigación. A la cabeza de su equipo habitual —Lorena, Iñaki y el patán de Fuentes— la oficial deberá descubrir al culpable antes de la clausura del Festival y con la diplomacia necesaria para no empañar la imagen de glamur que rodea a actores y cineastas.
«—Si dejamos la turca, podemos ir a ver la iraní a las nueve, y a las doce la de Meryl Streep en el K2 —dijo Miren con expresión concentrada.
—¡Pero es que yo quiero ver la turca! Y es el último pase. La anterior película de esta mujer era preciosa, ¿no te acuerdas? Y la iraní será de mucho llorar…
—Bueno, de llorar hay que ver por lo menos una al día; si no, no es nuestro festival.«

Autora: Laura Balagué Gea
Editorial Milenio
ISBN: 978-84-9743-825-4
216 páginas
Colección: Marrajo
Fecha de publicación: Agosto 2018
Muerte entre las estrellas es la segunda novela de Laura Balagué protagonizada por la oficial Carmen Arregui, a quien conocimos en Las pequeñas mentiras, Premio La Trama de novela negra. Al igual que su antecesora, se trata de una novela policíaca con un toque distinto muy agradable: su protagonista. Y es que la gracia de las aventuras detectivescas de Carmen Arregui es Carmen Arregui, una policía alejada del tópico negro de investigadores atormentados, autodestructivos y turbulentos. La protagonista de Laura Balagué es una mujer honesta, madre de dos hijos adolescentes, esposa de un profesor cocinillas, hija de una señora de carácter, hermana, amiga, jefa, etc. Es decir, una persona con la que resulta muy sencillo congeniar porque tiene una vida muy parecida a la nuestra y porque cae estupendamente por su sensibilidad, su humanidad y su empatía. En resumen, que Carmen Arregui es de esos personajes tan de carne y hueso que saltan del papel, y además es un amor (yo me la imagino como su autora).
Me gusta mucho cómo explica sus historias de ficción policíaca Laura Balagué Gea. No solo porque su protagonista me encanta, sino porque, pese a la oscuridad del asesinato, tienen un toque de esperanza y buen rollo (los paseos por la playa, esa lluvia de principios de otoño, la fuerza de los personajes secundarios, los pequeños placeres, los pintxos en buena compañía, las notas de humor…) que le dan mucha frescura y ese punto de originalidad que tanto aprecio en la lectura. Además, la prosa de Laura es de las que marcan la diferencia, por su plasticidad y su expresión precisa y brillante, y sus diálogos tienen soltura, naturalidad y chispa. Que una narración parezca sencilla no es nada sencillo (perdón por la redundancia).
No os cuento más de la trama ni de los personajes porque es mejor que leáis Muerte entre las estrellas y saquéis vuestras propias conclusiones. Solo os digo que he disfrutado mucho de este nuevo caso de la oficial Arregui y que estuviese ambientado en el Festival de Cine de San Sebastián contribuye a darle encanto y atmósfera (además es que me imaginaba a Laura en su salsa pues sé, por Niu de Mones, que ella es muy fan del Festival).
Lector, una novela policíaca con ese puntito cozy que tanto nos gusta.
También te gustará: Las pequeñas mentiras; Vestidos de novia
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