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Dónde estás Bernadette, de Maria Semple

Bernadette Fox es una brillante y genial arquitecta, ganadora de una beca MacArthur por su espíritu de innovación y de reutilización de recursos en la construcción de viviendas sostenibles. Está casada con Elgin, un prestigioso desarrollador de Microsoft, y tiene una hija adolescente, Bee, que va a un cole un poco hippie y acaba de ser admitida en el prestigioso internado de Choate. Bernadette y Elgin se mudaron a Seattle antes del nacimiento de Bee y compraron una casa en lo alto de una colina, un antiguo orfanato católico para niñas que se está desmoronando lentamente con ellos dentro. Se suponía que Bernadette la restauraría a su estilo, pero los años pasan y la arquitecta no solo es incapaz de acostumbrarse a vivir en Seatle, una ciudad que cada vez odia con más inquina, sino que además está desarrollando una intensa fobia social a fuerza de esquivar a las mezquinas madres del colegio de Bee (las moscardonas). Cuando una serie de catastróficas desdichas se ciernen sobre ella y se acerca la fecha de viajar a la Antártida, Bernadette desaparece presionada por los acontecimientos y la traición de su marido. Solo Bee mantendrá la fe intacta en su fabulosa madre, la persona que más feliz la hace en el mundo, y se lanzará a buscarla pese a que ni siquiera su padre la cree.

«Podría señalar aquel como el único momento de felicidad plena en mi vida, porque me di cuenta entonces de que mamá siempre me tendría a su lado, y eso hizo que me sintiera gigante. Me lancé por la rampa de hormigón, más rápido que nunca, tanto que tenía todos los números para caer, pero no fue así, porque mamá estaba en el mundo.«

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Antes de ser novelista, Maria Semple trabajó como guionista para la Twentieth Century Fox, en series como Sensación de vivir, Ellen, Loco por ti o Arrested Development, entre otras. De pequeña viajó por toda Europa con su padre, guionista de Batman, estudió en el internado de Choate (como su protagonista), se licenció en Barnard y, tras ser madre, escribió su primera novela. Dónde estás Bernadette es la segunda y me ha enamorado.

No hagas caso de la portada ni de la sinopsis, Dónde estás Bernadette no es una novela chick-lit, ni romántica, ni comedia romántica, ni feelgood. Es una sátira inteligente y punzante sobre la sobreprotección de los hijos, las comunidades claustrofóbicas y excluyentes, y cómo incluso las personas más inteligentes se desmoronan cuando les falla el equilibrio emocional (Bernadette es el ejemplo de que, a menudo, a los grandes cerebros les falta inteligencia emocional). La novela se sustenta en sus tres magníficos protagonistas (Bernadette, Elgin y Bee), pero sin duda es Bernadette quien lleva el peso tragicómico de la trama. Ingeniosa, inteligente, divertida, aún se ríe de sí misma y se da cuenta de su desajuste, pero no sabe cómo salir de la telaraña gris y opresiva en la que se ha convertido su vida. Seatle es metáfora del aburrimiento de su cárcel y las moscardonas son sus carceleras. Sin darse cuenta ha caído en la trampa de una comunidad mediocre y gris, ignorante y paleta, que la detesta y la acosa porque es diferente, es la otra, la que no se integra, la que se teme porque es distinta e incomprensible.

Uno de los temas más importantes de la novela es la sobreprotección de los hijos y el flaco favor que se les hace negando sus errores, justificándolos siempre, evitando que aprendan a levantarse cada vez que se caen porque ni siquiera se les reconoce que se han caído. Este aspecto está muy bien sustentado en una de las grandes secundarias de esta novela, Audrey Griffin, archienemiga de Bernadette. Audrey tiene un hijo drogadicto y narcotraficante, pero cuando la dirección del colegio la llama para advertirle por tercera vez sobre las actividades delictivas de su retoño ella no solo niega cualquier acusación sino que además amenaza con denunciar al centro por acoso. En el extremo opuesto, Maria Semple muestra la relación de Bee con Elgin, un padre que no cree a su hija, que no la escucha, que no le ofrece la mínima credibilidad cuando ella le explica qué está pasando con su madre porque es testigo en primera fila.

Me ha encantado la vívida reflexión alrededor del personaje de Bernadette, una mujer inteligente y creativa que se hunde lentamente en la desesperación cuando se va a vivir entre madres locas y familias esnobs. No ha tenido demasiada suerte en la vida, pero en lugar de sobreponerse y volver a trabajar en lo que le apasiona, decide esconderse del mundo hasta desaparecer. Eso es lo que les ocurre a las grandes mentes cuando se sienten rodeadas y acosadas por mediocres y tontos a diario: se deprimen, se obsesionan en bucle, se atoran, se ven atrapados, les falla la autoestima. No siempre un cerebro privilegiado supone inteligencia emocional, equilibrio emocional, y a menudo naufragan en medio de la mediocridad. Las mentes creadoras necesitan crear para mantenerse cuerdas y con buena salud, una correcta autoestima. Y eso es lo que le pasa a Bernadette, que vive por debajo de sus posibilidades y a fuerza de estar rodeada por moscardonas ha perdido toda la confianza en sí misma. Ha perdido de vista que ser distinta no es ser peor, y que no encajar en la comunidad que te rodea no se debe a un fallo propio sino a la incapacidad de aceptar esa diferencia, reconciliarse con ella y seguir adelante.

«-Paul Jellinek tenía razón -dijo papá-. Es un gran hombre, un verdadero amigo. Me gustaría que fuéramos un día a visitarlo a Los Ángeles. Era quien mejor conocía a Bernadette. Veía que ella necesitaba crear.
-O se convertiría en una amenaza para la sociedad -dije.
-Ahí es donde fallé realmente a tu madre -confesó papá-. Era una artista que había dejado de crear. Yo debería haber hecho todo lo posible para que volviera a crear.
-¿Y por qué no lo hiciste?
-No sabía cómo hacerlo. Intentar ayudar a un artista a que cree… es una empresa titánica. Yo me dedico a escribir código. No lo entendía. Y sigo sin entenderlo.«

Me ha encantado Donde estás Bernadette por su frescura, su sentido del humor y la originalidad de la narración: el hilo conductor es la voz de Bee, pero utiliza correos electrónicos, cartas e informes de todos los personajes para dar una visión de conjunto sobre Bernadette y sus circunstancias. Maria Semple me ha parecido una autora inteligente e ingeniosa, que a través de una tragicomedia de ficción ha sabido conectar con el lector y conseguir que se cuestione sobre algunos comportamientos psicológicamente insanos de nuestra sociedad. La novela hace reír, llorar, intrigarse y reflexionar en las relaciones familiares y de comunidad. Pero sobre todo me ha parecido una acertadísima observación sobre la fragilidad de las mentes más brillantes.

Lector, ¿baja autoestima? ¿miedo a salir de casa y tener que relacionarte con los demás? ¿años corriendo a por tus hijos porque te pone enferma/o hablar con las madres/padres motivaditos del cole? Este es tu libro.

También te gustará: Cómo comportarse en la multitud; Eleanor Oliphant está perfectamenteEl devorador de libros; El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo; Las mil y una historias de A.J. Fikry

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Ellos y yo, de Jerome K. Jerome

Un escritor londinense, cansado de la vida en la gran ciudad, decide mudarse a la idílica campiña inglesa con su familia. Pero con dos hijos mayores —Dick, un estudiante de Cambridge algo zángano, y Robina, una filósofa que se pregunta por el amor— y un pequeño demonio de once años llamado Verónica, nada puede resultar fácil. La casa necesita reformas, el arquitecto londinense parece demasiado joven para no acabar rendido a los encantos de Robina, es más sencillo caerse por las escaleras que encontrar un amanecer decente, los vecinos son más excéntricos que el escritor y no tienen acento de Berkshire, una obstinada vaca no lo deja dormir, el horno ha estallado misteriosamente (no le preguntéis a Verónica, ha sido cosa del destino) y un terco burro, que se alimenta de té y pan con mantequilla, acaba de integrarse a la familia. Quizás, la vida en la campiña no sea tan idílica después de todo.

«La vaca se había convertido en algo absurdo: debería haber sido una garrafa de leche. El bosque me pareció descuidado: debería haber carteles de «No pisar el césped» y «Queda terminantemente prohibido fumar«. No había un solo banco a la vista. La casa seguramente había sido construida allí por accidente: ¿dónde estaba la calle? Las aves estaban fuera de las jaulas. Todo estaba al revés.«

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Que a estas alturas os confiese que me gusta muchísimo el humor de Jerome K. Jerome no creo que sorprenda a nadie; junto a Arnold Bennett, Stella Gibbons, D.E. Stevenson y Wodehouse, es uno de mis escritores de comedia británica favoritos. Sin embargo, de Jerome solo había leído Tres hombres en una barca y algunos relatos en antologías junto a otros autores, así que cuando me encontré en la biblioteca con Ellos y yo supe que era justo lo que necesitaba para las vacaciones de Navidad. Estaba agobiada, estresada, tenía la sensación de que trabajaba muchas horas para avanzar muy poco y que apenas me quedaba tiempo para leer; así que me propuse relajarme y, simplemente, leer. Jerome K. Jerome fue la primera de las magníficas lecturas de las que disfruté durante las vacaciones.

Ellos y yo es una novela de humor, con un atribulado padre escritor de protagonista que descubre que la vida en el campo no es tan idílica como se deja entrever en la literatura. Jerome aprovecha la coyuntura familiar para reflexionar, siempre desde su ingenioso y divertidísimo punto de vista, sobre el amor y el matrimonio, las relaciones entre padres e hijos, la educación de los menores y sobre el oficio de escribir y la incomprensión del lector común (divertidísima y entrañable). Me lo he pasado en grande con el pobre protagonista en medio de una casa a medio construir, con escaleras inesperadas, una vaca insoportable a la que nadie sabe cómo ordeñar, un burro inmovilista, unos hijos de marcada personalidad y unos habitantes de Berkshire que no hablan ni actúan como las novelas nos cuentan. Solo me ha sobrado el último capítulo, donde el autor se pierde en una larga reflexión sobre el amor de pareja que no me parecía que viniese demasiado a cuento en la historia y que se me antojó un añadido posterior de los editores ingleses de Jerome, como si hubiesen incluido una de sus columnas al final.

Lector, humor británico del maestro Jerome.

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Ellos y yo

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Las siete muertes de Evelyn Hardcastle, de Stuart Turton

La poderosa familia Hardcastle ha organizado un fin de semana en su enorme y siniestra propiedad de Blackheath. Diecinueve años atrás, la finca fue testigo de un horrible asesinato y ahora parece que va a volverse a derramar sangre en Blackheath. Sebastian Bell, uno de los invitados, despierta en medio del bosque, desorientado y con una sola palabra en sus labios, Anna. Cuando consigue volver a la mansión y recuperarse de sus heridas y de la conmoción, un misterioso personaje disfrazado con una máscara de médico de la peste le informa de que está condenado a vivir el mismo día, en el cuerpo de un invitado distinto cada vez, hasta que consiga averiguar quién asesina a Evelyn Hardcastle, la hija de los anfitriones, durante el baile de disfraces.

«Nubes negras se amontonan unas encima de las otras, preñadas de una tormenta que ya he visto azotar a Blackheath media docena de veces. Los cazadores se amontonan formando una manada, agarrándose las gorras y las chaquetas cuando el viento tira de ellas con mil manos ladronas. Solo los perros parecen impacientes y tiran de las correas y ladran a la oscuridad. Va a ser una tarde miserable, y saber que me voy a encaminar a ella solo empeora las cosas.«

Las siete muertes de Evelyn Hardcastle es la primera novela del escritor y periodista Stuart Turton, un whodunit con tintes de ciencia ficción. Turton no solo hace un despliegue impresionante de osadía e inteligencia en esta primera obra, sino que además resuelve sin que le tiemble el pulso y con total brillantez una trama complicada, con saltos en el tiempo y enigmas de solución ingeniosa. Cuadrar tan milimétricamente todos esos cambios de cuerpos y de tiempos en un día que se repite exacto y a la vez distinto, mientras que la trama avanza y la intriga policíaca alcanza su clímax son malabares al alcance de muy pocos escritores. No me hubiese gustado estar en la piel del editor del señor Turton, por mucho que esta novela haya sido la sensación de la Feria de Londres del año pasado.

Avisa la editorial Ático de los libros que Las siete muertes de Evelyn Hardcastle es una mezcla de Atrapado en el tiempo, Agatha Christie, Downton Abbey y Black Mirror. Y en un artículo que leí no sé dónde se apuntaba que era como si Agatha Christie hubiese visto muchísimo Doctor Who. Quizás sí que todas estas menciones culturales pueden darle una idea al lector de por dónde van los tiros (nunca mejor dicho), pero pienso que Stuart Turton han escrito un thriller negro muy original y con tintes de ciencia ficción. No esperéis encontraros comedia y humor como en Atrapado en el tiempo, encanto british y tazas de té como los de la señora Christie o criados y señores como en Downton Abbey. Blackheath, la mansión protagonista de toda esta historia, es un lugar enorme, siniestro y decadente, lleno de rincones tenebrosos en donde psicópatas asesinos vestidos de lacayo o de médico de la peste esperan su oportunidad para destriparte despacito.

Una novela difícil de reseñar por la complejidad laberíntica de los hilos narrativos y por el amplio abanico de sofisticados personajes. Pero es precisamente ese fascinante rompecabezas temporal de un día que no hace más que ir hacia delante y hacia atrás, que cambia pero no cambia (a medida que el protagonista acumula información y descubre secretos es imposible que sus patrones de comportamiento sean exactos), y el gran trabajo psicológico de Turton con sus caracteres de ficción lo que convierte a esta novela en un ejercicio literario tan notable. También me ha gustado la prosa del autor, sobria y elegante, sus nítidas descripciones para crear una atmósfera tan siniestra y asfixiante, y sus diálogos precisos, libres de estúpidas muletillas. Blackheath, con sus bosques, sus pasillos, sus salas y sus estanques, constituye un protagonista formidable que da sentido a la novela y la caracteriza con precisión.

Lector, un whodunit muy friki e inteligente para lectores inconformistas.

Este libro llegó a mí por una recomendación de mi amiga Miss Hurst, de Las Inquilinas de Netherfield, que incluso sin haberlo leído tuvo la intuición de que sería una de esas excentricidades de las que solemos disfrutar tanto las dos. (Gracias, darling, qué buen ojo tienes).

También te gustará: La TorreRíos de Londres; Carter & Lovecraft; El relojero de Filigree StreetLa mujer del viajero en el tiempo; El viajero;

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Cómo comportarse en la multitud, de Camille Bordas

Isidore Mazal tiene tres hermanas y dos hermanos mayores, todos superdotados como sus padres. Es un adolescente sosegado y sensible, observador, el único de su familia capaz de comunicarse con amigos y vecinos con cierta normalidad. Rodeado de cerebrines sin inteligencia emocional, Isidore comprende que sus hermanos cursan una tesis detrás de otra para no tener que incorporarse al mundo laboral porque son incapaces de formar parte integrante de una sociedad que no comprenden. Antes de ser adulto, Izzy quiere escaparse de casa y vivir aventuras, enamorarse y aprender alemán. Lo que no sospecha es que además de todo eso, experimentará la pérdida, la tristeza, la ternura y la certeza de saberse el centro emocional de toda su familia.

«—A veces tengo la sensación de que he criado una camada de misántropos —dijo—. Sois todos unos intolerantes que solo levantan la cabeza del libro para criticar al resto del mundo (…). Menos mal que tú no eres así, Dory, cariño.
A Simone no le gustaba que la acusaran de intolerante, ese era su punto débil (…).
—¿Y qué quieres que yo le haga, mamá? Está claro que los hombres nacen libres y con igualdad de derechos, pero, si luego van y no abren un libro en su vida, ¿dónde pone que tenga yo que darles conversación?«

Era la primera vez que leía a Camille Bordas, una autora francesa educada entre París y México, que en la actualidad vive en Chicago. Quizás porque Cómo comportarse en la multitud es su primera novela escrita en inglés, o quizás porque su protagonista tiene la mirada limpia de un adolescente encantador, me ha parecido una historia fresca, divertida y totalmente original, como si la autora se estrenase y todo fuese nuevo, sobre todo su mirada sobre la familia, la sociedad y el mundo. Es una novela de descubrimiento y clarividencia porque a menudo los que comprenden mejor el mundo son aquellos que todavía están libres de prejuicios.

El encanto de esta novela reside en la voz narradora, la visión de su familia y del mundo del protagonista, un adolescente inteligente, cándido, divertidísimo. Es esta perspectiva, la de Isidore, la que enamora al lector desde los primeros capítulos, tendiéndole la mano para acompañarlo a casa de los Mazal y mostrarle con delicadeza y simpatía la naturaleza de cada uno de los miembros de tan peculiar familia. A través de los ojos del hermano más pequeño conoceremos a Simone, Aurore, Berenice, Jeremie y Leonard, a madre y a padre, personajes que reflexionan en voz alta sobre la melancolía, la frustración y la constante confusión de saberse distintos al resto de las personas de su entorno y a la vez incapaces de adaptarse a esa circunstancia.

Dice Camille Bordas que los adolescentes a menudo ven el mundo con mayor claridad que los adultos, y leyendo Cómo comportarse en la multitud al lector no le cabe duda de que así sucede en el caso de Isidore. Camille, también hija menor de familia numerosa, reconoce que hay mucho de ella en esta novela, en el personaje de Denise (la mejor amiga de Isidore, una niña enternecedoramente existencialista y trágica) y en el sentimiento de sentirse más torpe que sus hermanos mayores. Tal vez sea la experiencia vital de la autora la que dota a esta magnífica novela de un halo original y único, con personajes totalmente alejados de clichés o caricaturas que reflexionan —a menudo a través de unos diálogos y situaciones cargados de humor negro— sobre todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la senectud de la mujer más anciana del mundo.

Cómo comportarse en la multitud es una novela para subrayar frases, para reflexionar sobre párrafos enteros que parece que nos hablan directamente. Yo me he anotado un montón de ideas que alguna vez me han preocupado y frases con  las que me identifico muchísimo. Os dejo una muestra de algunas que me han gustado especialmente aunque os animo a que leáis esta magnífica novela y me expliquéis las vuestras:

«(…) también para la vida en general, si había que elegir siempre entre pensar las cosas demasiado o vivirlas en plenitud.«

«Los buenos lo que quieren es que los dejen en paz, para así poder dedicarse a los suyos. Ahí está el problema, que los buenos no tienen ambición.«

«Hay personas para las que el tiempo presente es tan mediocre que ansían una vida de retiro que solo existe en su imaginación, como hacen los melancólicos. Lo que pasa es que, por lo general, el resto de la gente cree que eso es triste. Como tú, ahora, que has equiparado melancolía con tristeza. Pero se equivocan, porque practicar con la melancolía y estar triste son cosas muy diferentes.«

Lector, dice Camille Bordas que contra la mediocridad de la vida, hay que leer mucho.

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Cada corazón, un umbral, de Seanan Mcguire

Eleanor West regenta un internado donde acoge a todos aquellos niños que una vez encontraron su verdadero hogar —en las sombras, en el arco iris, en el sinsentido, en un mercado Goblin— y ahora se hallan perdidos. Sus alumnos atravesaron una puerta mágica, pero fueron expulsados, devueltos a esta realidad. Son niños marcados, inadaptados, considerados raros o locos, perdidos para sus padres y para esta vida. Todos desean volver a sus respectivos mundos, regresar a sus hogares verdaderos, pero es tan difícil encontrar la puerta que una vez los dejó cruzar el umbral… Nancy, regresada del mundo de los muertos, ingresa en el internado sin ninguna esperanza, sorprendida de no ser la única exiliada, la única niña perdida, inadaptada, que no encaja de ninguna de las maneras.

«Ella era una historia, no un epílogo. Y si mientras bajaba las escaleras para recibir a su alumna recién llegada eligió ir narrando su propia vida por entregas de una palabra, con ello no iba a perjudicar a nadie. Al fin y al cabo, el hábito de narrar no es algo con lo que resulte sencillo romper.
A veces, era lo único que te quedaba.«

Seanan McGuire es una escritora estadounidense de novelas y relatos de fantasía urbana y ficción oscura. Cada corazón, un umbral ha obtenido los Premios Hugo, Locus y Nébula en 2017 y es la primera entrega de la trilogía Wayward Children, aunque puede leerse de manera independiente y con final cerrado. Me lo llevé a casa por el precioso título, su singular sinopsis editorial (ver en Runas) y la recomendación en Twitter de lectores afines. Me he encontrado con una novela singular, bellamente oscura y trágica. Una hermosa oda, siniestra y melancólica, a todos aquellos niños que nunca encajamos bien en ningún sitio.

No voy a desvelar mucho más de lo que ya he contado sobre el argumento excepto que me ha resultado extramente familiar a la par que original el sistema de mundos fantásticos tras las puertas: Sinsetido, Lógico, Malvado, Inocente (como los cuatro puntos cardinales principales). Seanan McGuire refleja con precisión y sin dramatismos la enorme tristeza de los niños perdidos, el anhelo incesante de volver a sus mundos; y construye personajes complejos, terriblemente humanos, alejados de cualquier cliché de la literatura juvenil, que son a la vez protagonistas y piezas de la narración. No podría destacar a ningún personaje por encima de otro porque todos son extraordinarios, aunque sospecho que a la mayoría de los lectores les enamorará Sumi, esa chica que habla como el Gato de Cheshire, como el Sombrerero Loco, como la Liebre de Marzo, porque toda ella es un homenaje fantástico y genial del mundo al otro lado del espejo de Alicia.

No me atrevo a recomendar esta novela a todos los lectores que a menudo pasáis por Serendipia, ni siquiera a aquellos que os gusta el género fantástico, pues se trata de una novela oscura, teñida por una tristeza omnipresente y un anhelo doloroso. A mí me ha parecido hermosa como la esperanza que describe su autora: «La esperanza es un cuchillo que puede atravesar los cimientos del mundo (…). La esperanza es muy dolorosa. Eso es lo que tienes que aprender, y pronto, si no quieres que se te clave en las entrañas y te abra en canal. La esperanza es mala. Cuando tienes esperanza continúas aferrándote a cosas que ya nunca van a volver a ser así, de modo que te vas apagando muy poco a poco hasta extinguirte.» Y me ha encantado su final.

Lector, oscura y bella como una noche de invierno.

También te gustará: Jonathan Strange y el señor Norrell; El circo de la noche; El hogar de miss Peregrine para niños peculiares; A través del espejo y lo que Alicia encontró allí

Nota: Runas ya ha publicado en castellano la segunda entrega de la saga, Ahí abajo, entre raíces y huesos, protagonizada por las gemelas Jill y Jack.

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