Durante un enfrentamiento naval de las guerras napoleónicas, el capitán británico William Laurence consigue apresar una fragata francesa que transporta un extraño tesoro: el huevo de un dragón de raza desconocida. Antes de que el joven capitán consiga llegar a puerto seguro, el huevo eclosiona y la cria de dragón se vincula inmediatamente a Laurence, que le da el nombre de Temerario. Las normas dictan que el capitán debe dejar la Armada e incorporarse a las filas de Aviación para cuidar y tripular a su dragón, pero lo que empieza siendo un gravoso cumplimiento de su deber para con Inglaterra acaba por convertirse en la amistad más extraordinaria. Laurence y Temerario aprenderán juntos sobre el combate, sobre estrategia militar y sobre la misteriosa raza del dragón, aunque sobre todo aprenderán que aquello que los une de por vida es más poderoso que cualquier guerra.
«—Permitiré que alguien me monte si deseas volver a tu barco —aseguró Temerario—, pero a él no, por haberme mentido. No te obligaré a quedarte.
Laurence se quedó petrificado durante unos instantes con las manos aún en la cabeza de Temerario y el cálido aliento del dragón envolviéndole.
—No, compañero —repuso al fin en voz baja, consciente de que no decía más que la verdad—. Te prefiero a ti antes que a cualquier nave de la Armada.«

Descubrí a Naomi Novik con Un cuento oscuro y me enamoró con su prosa, esa vuelta de tuerca del significado del bosque en los cuentos tradicionales y su elegante estilo. Después leí las dos primeras entregas de La escolomancia y me parecieron trepidantes y divertidísimas, con un registro distinto al de su novela anterior. Por eso, en cuanto supe que Umbriel recuperaba los primeros títulos de la autora, allá que me lancé en picado cual dragón en vuelo a por El dragón de su majestad y El trono de jade, que abren la saga Temerario. Es impresionante que El dragón de su majestad sea la primera novela que publicó Naomi Novik pues, aunque su estilo todavía anda un poco vacilante, nos ofrece una historia y unos personajes extraordinarios, originales y emocionantes.
El dragón de su majestad es una ucronía que nos muestra un principio del siglo XIX europeo algo distinto: Francia y Gran Bretaña siguen enconados en las guerras napoleónicas, pero en lugar de mantener esa especie de desencuentro histórico (Francia tenía el mejor ejército de tierra y Gran Bretaña la mejor Armada del mundo) los dragones de ambas potencias les conceden el cielo como un lugar más equitativo en el que enfrentarse. La ambientación histórica es estupenda, los personajes carismáticos y todo lo que concierne a los dragones y a sus capitanes está tan bien pensado que podría tratarse de una leyenda de tiempos pasados. La imaginación de Naomi Novik, su facilidad de pluma y ese don de emocionar al lector con tanta sutilidad, la convierten en mi autora contemporánea preferida de literatura fantástica. Deseando seguir con la saga Temerario.
Lector, sentirás que vuelas a lomos de Temerario.
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