Novelas
Publicadas
Archivo de la etiqueta: Policíaca
El asesino vive en el 21, de S. A. Steeman
Un terrible asesino en serie, que firma sus crímenes como Mr. Smith, se vale de la espesa niebla nocturna de Londres para matar y robar a las víctimas más dispares. Debido a la rapidez con la que actúa y a la escasa visibilidad del puré de guisantes, Scotland Yard anda despistadísimo; hasta que una noche, un estafador de poca monta confiesa a la policía que ha seguido a Mr. Smith después de su último asesinato y que está seguro de que entró con su propia llave en el 21 de Russel Square. El superintendente Strickland, encargado del caso, estaría mucho más entusiasmado con la información si no fuese porque el 21 es una casa de huéspedes habitada por una pandilla de excéntricos, todos ellos sin excepción de conducta errática y sospechosa.
«Ciertos espíritus positivos intentaron demostrar, en el transcurso de acaloradas discusiones, que era muy improbable que el apellido Smith del que se valía el asesino fuese realmente el suyo. Les respondieron de muy mala manera y fueron considerados sospechosos.
Londres, que conocía el miedo, no escuchaba la voz de la razón. Quería responsables.«

Stanislas-André Steeman (Lieja, 1908-1970) fue un periodista y escritor belga, autor de novelas policíacas, muchas de las cuales han sido llevadas al cine. Comenta Siruela que en la actualidad ha sido reconocido, junto con Jean Ray y Georges Simenon, como el máximo exponente del género en Bélgica; aunque es cierto que fuera de su país sus obras no han tenido tanta repercusión internacional como el inspector Maigret de Simenon. El asesino vive en el 21 es la primera novela que leo de Steeman así que no puedo asegurar que siempre se gaste este fabuloso sentido del humor, pero si todas son así de estupendas y divertidas que se aparte el triste de Simenon.
El asesino vive en el 21 es una novela clásica policíaca muy original para pasarlo en grande. El autor no solo invita explícitamente al lector a seguir las pistas y dar con el asesino sino que además construye el caso de una manera tan distinta y atrevida que te hace desear que la historia tenga el doble de páginas. Me ha encantado el sentido del humor de Steeman y todo el elenco de personajes, sospechosos y detectives, que pueblan esta novela, así como lo bien que encajan los diálogos del asesino. Los huéspedes de la señora Hobson, tan peculiares, protagonizan escenas geniales cuando se encuentran todos juntos a la hora de las comidas, por no hablar de la panda de Scotland Yard o de los periodistas. La intriga criminal, sin trampas, y el suspense se mantienen perfectamente hasta los capítulos finales, pero el lector se lo está pasando tan bien con el desconcierto de los inspectores, las rarezas de los sospechosos y la sangre fría del asesino que la resolución del misterio se convierte en un aliciente más.
Como guinda del pastel, me ha encantado que el misterio se desarrolle en el Londres de los años treinta del siglo pasado y que la ciudad sea mucho más que simple decorado. Atención a los movimientos de los sospechosos por sus calles y parques, y la vecindad del 21 con el British Museum. El homenaje de Steeman a la novela de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del doctor Jeckyl y Mr. Hyde, no solo está presente en uno de sus personajes sino también en la espesa niebla —llamada «puré de guisantes» por los londinenses— que también adquiere un protagonismo especial en El asesino vive en el 21.
Lector, una de las novelas de misterio más divertidas y originales que he leído hasta la fecha.
También te gustará: Aquí hay veneno; Un hombre muerto; Veneno mortal; Crimen en la posada Arca de Noé; El hombre que sabía demasiado
Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
El asesino vive en el 21 (para Kindle)
El asesino vive en el 21 (en papel)
Los misterios de Charlotte Holmes, de Brittany Cavallaro
James Watson añora terriblemente Londres. Tras el divorcio de sus padres, su madre ha decidido enviarlo a Sherringford, un college norteamericano, con una beca de rugby. A James ni siquiera se le da bien el rugby, aunque al menos espera conocer a Charlotte Holmes y hacer honor a la amistad que una vez unió a los antepasados de ambos. El problema es que Charlotte no es, precisamente, una persona sociable y no se parece tanto a su tatarabuelo como para querer a un Watson a su lado…. hasta que uno de los estudiantes de Sherringford aparece asesinado en su habitación y todas las evidencias apuntan a Charlotte y a James como principales sospechosos.
«—¡Dios sabe lo que tuvo que soportar tu trastatarabuelo de ese hombre! —dijo con los ojos en blanco.
—¿De Sherlock? —pregunté.
—Siempre pensé que debía de estar aburrido. Los caballeros victorianos, ya sabes… No les ocurrían muchas cosas. Pero nunca me pareció que su amistad fuera recíproca. Esos Holmes son unos chalados. Aún instruyen a sus hijos en las artes deductivas desde que nacen (…). Ni me imagino cómo tuvo que ser para el bueno del doctor Watson. Lo último que necesitas es juntarte con alguien como ella.
—Tampoco es que vaya a casarme con ella (…). Solo siento interés por conocerla, eso es todo.«

Brittany Cavallaro es una autora norteamericana doctorada en literatura inglesa y fascinada desde muy pequeña por las historias del célebre detective de Arthur Conan Doyle. En Los misterios de Charlotte Holmes, Cavallaro parte de la premisa de que Sherlock Holmes y John Watson fueron personas de carne y hueso, tan reales como las narraciones que dejó para la posteridad el doctor Watson. Charlotte y James son los descendientes más jóvenes de ambas familias y, aunque algunos de sus miembros han tenido contacto entre ellos a lo largo de los años, es la primera vez que un Holmes y un Watson vuelven a colaborar en la resolución de un asesinato.
Los misterios de Charlotte Holmes se ha catalogado como una novela juvenil porque sus dos protagonistas son adolescentes de dieciséis años, pero creedme si os cuento que es un libro que funciona perfectamente para lectores adultos y, sí, también para lectores adultos enamorados de los libros de Arthur Conan Doyle y de Sherlock. Cavallaro es respetuosa con la memoria y la autenticidad de los míticos personajes y sabe adaptarlos muy bien al siglo XXI, con una naturalidad casi pasmosa. El juego de espejos está muy logrado, sobre todo en el caso de los Holmes, y aunque James Watson comparte con su antecesor literario el carácter romántico, la autora a veces carga las tintas en ese sentido. Sin embargo, la novela funciona muy bien y el carisma de los personajes, el enigma de resolver el misterio y la carga emocional la convierten en entretenida, original y muy recomendable.
La autora apuesta fuerte por un primer caso en el que los dos protagonistas no solo deben conocerse y encajar hasta convertirse en un equipo imbatible sino que además la premisa del este primer asesinato parte con ellos dos de sospechosos y con un cerco policial que se cierne amenazadoramente sobre los dos. Así tenemos una historia de detectives de planteamiento clásico, pero con la tensión añadida de un thriller que tiene mucho de psicológico. Una novela estupenda para desconectar y pasar un buen rato, pero también un genial homenaje, muy logrado y original, a los Holmes y Watson de Conan Doyle.
También te gustará: La aventura del abrigo amarillo; Flavia de los extraños talentos; El gran retorno; Un problema de tres pipas; Elemental, querido Chaplin; La liga de los pelirrojos; A scandal in Bohemia
Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Los misterios de Charlotte Holmes (en papel)
Los misterios de Charlotte Holmes (para Kindle)
Un cadáver en la mansión Sainsbury, de A. Fielding
Cuando los Layng vuelven a la mansión Sainsbury tras su luna de miel se encuentran el cadáver de una mujer bajo el suelo entarimado de la cocina. La casa había sido alquilada por los Markham, los padres de Carin Layng, como sorpresa para el joven matrimonio mientras terminaban las obras de su nueva residencia. Cuando el inspector jefe Pointer, de Scotland Yard, inicia las primeras averiguaciones, Carin y su madre aseguran que la mujer asesinada es Ann Gissburn, una amiga de la familia que había estado prometida a Douglas Layng, el joven esposo. La anciana propietaria de la mansión ha delegado la gestión de la propiedad a su abogado, cuyas declaraciones le parecen del todo honestas al inspector, pero su detestable sobrino, Arthur Sainsbury, que también había estado enamorado de Ann Gissburn, aparece en la casa para acusar a Douglas del crimen.
«¡Sus preguntas resultan absolutamente impertinentes, inspector jefe! -gritó la señora Markham encolerizada-. ¡Yo no maté a la pobre chica! Ni la coloqué bajo el entarimado de la cocina para que la encontrara esta misma tarde el esposo de mi querida hija ¡al regresar de su luna de miel!»

Colección: dÉpoca noir
Traducción: Rosa Sahuquillo y Susana González
ISBN: 978-84-121291-0-6
264 páginas
Fecha de publicación: noviembre 2019
A. Fielding es el seudónimo de un escritor o escritora de la Golden Age del que seguimos sin conocer su identidad real. Publicó más de una veintena de novelas de misterio entre los años 20 y 40 del siglo pasado y es la primera vez que dÉpoca Editorial la trae a su catálogo con este estupendo título. Investigando por Internet, he encontrado que sus editores norteamericanos de la época, H. C. Kinsey Co., aseguraron que A. Fielding era una señora londinense de mediana edad que vivía en Kensington y le encantaba la jardinería. Investigaciones contemporáneas a la autora y posteriores, lanzaron diversas hipótesis, pero lo cierto es que los archivos editoriales londinense que podrían haber arrojado alguna luz sobre el asunto se quemaron durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
Sea quien sea Mrs. Fielding, los aficionados a las novelas clásicas de misterio de la Golden Age le damos sinceramente las gracias por Un cadáver en la mansión Sainsbury. Este caso del inspector jefe Pointer gira en torno a Anne Gissburn, una mujer extraña con tendencia a despertar la antipatía del lector, que es la pieza clave del misterio. Me ha gustado el caracter pausado y flemático del inspector, pero sobre todo me parecen muy entretenidos y originales los giros que va tomando la investigación a medida que Pointer va tirando del hilo. Que yo no sea capaz de adivinar quién es el asesino o asesinos, o el móvil del crimen, no es ninguna novedad, pero esta vez me ha sorprendido la fluidez de la historia y como va cambiando el rumbo de crimen y sus motivos a medida de que el inspector averigua más sobre Anne Gissburn.
Prosa ágil, diálogos bien medidos que hacen avanzar el caso sin repetirse, personajes que tienen algo que ocultar y el firme pulso de Scotland Yard, hacen de esta novela un misterio muy agradable y entretenido que aunque juega bien con los tópicos del género aporta originalidad en su resolución y en su magnífico final. Si os fijáis en la cita que he escogido es justo el primer párrafo de inicio de la novela, donde se nos hace un excelente puesta en escena, directa y esclarecedora: el asesinato ya ha sido cometido y el cadáver hallado, todo empieza en manos del inspector Pointer. Desde este principio sin molestos circunloquios hasta el final, el lector no se aburre pues Fielding sabe muy bien como convertirlo en acompañante de Pointer para que cada capítulo le aporte una pieza más del rompecabezas. Dice dÉpoca Editorial que este título solo es comparable a los mejores trabajos de Agatha Christie, así que ya os hacéis una idea.
Lector, perfecta para las noches de invierno.
También te gustará: Asesinato en la mansión Darwin; Crimen en la posada Arca de Noé; Asesinato en Charlton Crescent; Un hombre muerto
En la sangre, de Laura Gomara
Seis semanas antes de Navidad, Eva Valverde recibe malas noticias de su médico. Eva es carterista, aunque de vez en cuando también desvalija pisos turísticos, y tiene un negocio online de venta de moda de alta costura. Vive sola en el piso que heredó de su abuela y, aunque hace unos meses que rompió con Oleg, ambos parecen incapaces de alejarse el uno del otro. Quizás porque comete un desliz, quizás porque solo era cuestión de tiempo o de desesperación, un chantaje de poca monta la obliga a robar por encargo unas misteriosas joyas. Desarraigada y sin sus perspectivas de negocio, no le queda otra que aceptar el encargo con la esperanza de terminar rápido y volver a la vida que tan cuidadosamente se ha construido… si es que todavía le queda tiempo.
«Coloco mi bolso como pantalla y deslizo los dedos en el bolsillo del abrigo beis que la mujer lleva colgado del brazo. Palpo el móvil que la he visto guardar hace un momento, y lo sujeto entre el índice y el corazón. Remolco el aparato con suavidad y, una vez fuera, lo deslizo en mi bolsillo. Cuatro segundos de trabajo. El vagón está frenando y finalmente se detiene. Me abro paso entre la gente y salgo al andén. La mujer se queda dentro, todavía sonriendo con la mirada fija en su Kindle.«

Fecha de publicación: 3 de octubre de 2019
ISBN: 9788417771171
Páginas: 336
En la sangre es la segunda novela que Laura Gomara publica con Roca Editorial y me ha gustado incluso más que Vienen mal dadas. Esta vez, se trata de un noir en toda regla con una femme fatale de protagonista, una Eva Valverde que se construye una imagen segura e impecable con dinero robado para disimular su quebradiza fragilidad; y es que aunque se camine sobre unos Ferragamo, es muy difícil mantener el equilibrio cuando se está huyendo de las convenciones sociales y de unas relaciones materno-filiales opresivas.
Eva sabe qué no quiere ser, pero no tiene ni idea de cómo sentirse a gusto en su piel. Esa es la esencia del personaje carismático e intenso que protagoniza En la sangre y que constituye la clave de una novela que conjuga muy bien el suspense, la psicología de los personajes, sus relaciones, y la crítica social. Me encanta una escena del capítulo cuatro, al inicio de la novela, cuando Eva vuelve de madrugada de una cena, ataviada con elegancia, y se mira en un escaparate; no es Passeig de Gràcia sino el Gótico, pero me recuerda a Audrey Hepbrun en Breakfast at Tiffany’s; quizás porque Eva Valverde y Holly Golightly (la de Capote, no la versión de Hollywood) comparten esa fragilidad, ese vivir una mentira, ese saberse usurpadoras de un lugar social al que no corresponden. Aunque Eva es mucho más oscura e implacable —quizás porque además de tránsfuga es una superviviente—, y está dispuesta a seguir robando como un derecho, una necesidad, un negocio tan poco convencional como ella.
El otro punto sobre el que se equilibra la trama es Oleg, el novio de ascendencia rusa de Eva. No voy a contar casi nada del personaje y sus circunstancias porque la gracia está en que el lector descubra por sí mismo qué ocurre con Oleg, quién es y cómo Eva sella su destino. La tensión amorosa —y destructiva— entre ambos forma parte de la oscuridad de esta novela y a menudo dicta los giros de los personajes porque, con luz o sin ella, el amor hace girar el mundo, cualquier mundo, incluso el de la Barcelona más negra.
Laura Gomara, que sabe sacarle partido a la narración en presente para dotarla de cierta cadencia poética y emocional —una cadencia que a veces roza la más bella tristeza—, tiene talento para trasmitir ambientes muy característicos y retratar estratos sociales y grupos apenas con un par de frases o un diálogo. Especialmente claustrofóbico me ha resultado el grupo de amigas ricas de Eva (con sus estúpidos cotilleos y romances, su postureo y su código vacuo), la casa de Montsiol donde todo queda retenido a merced del monstruo (el perro, Cristina), la familia de Oleg, o la necesidad de escapar de la propia Eva (de su madre, de la mediocridad a través del lujo, de sí misma). Y Barcelona. Barcelona vuelve a ser escenario de una novela negra, pero esta vez con una reflexión que llama poderosamente la atención del lector: no importa en qué barrio te encuentres, si rico, pobre o miserable, la basura sigue siendo la misma en todos ellos solo que mejor o peor iluminada y ventilada.
En la sangre os va a gustar por su protagonista, por la tensión de sus robos y su modo de vida, por lo bien hilada que está la trama y lo estupendamente que van encajando cada una de las piezas del rompecabezas. Aunque también se disfruta por su agilidad, por los personajes, por sus reflexiones sociales, por su inteligente mirada sobre las relaciones materno-filiales, la enfermedad, la muerte, y… por sus taxistas.
Lector, te va a dejar boquiabierta esta femme fatale, advertido quedas.
También te gustará: Vienen mal dadas; Reikiavik; La detective miope
Si quieres hacerte con ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
En la sangre (en papel)
En la sangre (para kindle)
Un misterio en París, de Gaston Leroux
El periodista y famoso investigador Joseph Rouletabille le pide a su buen amigo Sainclair que acepte la invitación del matrimonio Boulenger para pasar unos días de vacaciones en la costa. Rouletabille tiene dudas sobre el papel que su esposa Ivana se ha empeñado en representar para salvar a Roland Boulenger, un carismático y controvertido científico, de las garras de su destructiva amante, y por eso solicita la ayuda de su amigo. Cuando Sainclair llega a Deauville comprueba con horror y pena la peligrosa farsa de los Boulenger, aunque nada le hace presagiar el espantoso crimen que abrirá las puertas del infierno para el atribulado Rouletabille. Esta vez, la famosa capacidad de raciocinio y la recta senda de la verdad del periodista se pondrán en entredicho debido a la profunda implicación emocional en la naturaleza de los asesinatos.
«¡No soy de esas personas que se arrogan el derecho de matar a una mujer porque sonríe a otro! Señor, semejante salvajismo no entra en mi cabeza, y no sabe cuánto lamento que siga persistiendo en una época que pretende ser civilizada. Vine para constatar una horrible mentira, ¡pero no se mata a una mujer porque mienta! Si quebranta sus votos, si rompe sus sagradas promesas… ¡aléjese de ella! No se convierta en su verdugo. Domine el instinto de propiedad de la carne, que no es más que el corolario de la antigua esclavitud, o acate las leyes justas.«

Colección: dÉpoca noir
ISBN: 978-84-946875-9-4
218 páginas
Fecha de publicación: mayo 2019
Para mí, Gaston Leroux (1868-1927) es el autor de El fantasma de la ópera y de El misterio del cuarto amarillo, dos clásicos de la literatura francesa que todos hemos leído o visto adaptados en la gran pantalla e incluso en los teatros. Lo que no sabía es que Leroux, periodista y escritor de novela policíaca, inició con El misterio del cuatro amarillo la saga de su detective Rouletabille, que protagonizó media docena de historias, incluida Un misterio en París. Cuenta dÉpoca editorial en la introducción que con estos casos policiales el autor quería superar a los detectives de Arthur Conan Doyle y Edgar Allan Poe. Ahí es nada.
Un misterio en París, o El crimen de Rouletabille, está narrado en primera persona por Sainclair, el Watson particular del protagonista. Al igual que Leroux, Rouletabille es periodista y, desde el caso de El cuarto amarillo, su popularidad se ha acrecentado no solo entre las filas de policías franceses sino también entre las de sus ciudadanos. Sainclair, su mejor amigo, es abogado, un personaje muy marcado por un traumático divorcio: su joven y adorable mujer le fue infiel y esa traición lo transformó por completo y para siempre en un ser desconfiado y misógino. ¿Por qué os aviso sobre este personaje? Porque es el narrador, es su punto de vista el que llega al lector, así que antes de indignarnos con este clásico no solo debemos comprender el marco histórico y socio-cultural en el que fue escrito sino también, y sobre todo, entender de qué pie cojea Sainclair. Este señor critica los escotes de las damas, supone que no entienden las conferencias científicas y hasta ve con normalidad que un esposo asesine a su mujer y sea absuelto si la encuentra en brazos de otro.
Sainclair es un pobre hombre, sí, pero Leroux narra desde su perspectiva porque necesita un personaje en igualdad de condiciones con el lector por lo que refiere a los crímenes y a la investigación; y se encarga de ponerle el contrapunto de serenidad en Rouletrabille. Así, tenemos una novela de misterio totalmente honesta, sin giros tramposos ni casualidades extremas, sino un caso de tensión psicológica y emocional, de rompecabezas bien tramado. Aunque mientras la leía, no dejaba de recordar aquello que decía George Sand sobre el exceso sentimental de los franceses y cómo se reflejaba en sus clásicos literarios porque, acostumbrada a los clásicos británicos, las reacciones emocionales de los personajes de Un misterio en París me parecían rayanas en el histerismo (sin duda, no solo es otra cultura, también era otro tiempo, 1921, concretamente).
La edición en castellano de Un misterio en París, una de las últimas novelas que escribió Gaston Leroux y la penúltima de la saga de Rouletabille, es un bonito homenaje de dÉpoca Editorial a un autor que ha quedado un poco borroso entre los clásicos pese a la notabilidad de sus obras. No solo es una entretenida e intensa historia de misterio clásico sino que además tiene detalles muy ingeniosos —como la escena del tren o el caso del barbero— y un estupendo enfoque psicológico de sus personajes.
También te gustará: Asesinato en la mansión Darwin; Asesinato en Charlton Crescent; Crimen en la posada Arca de Noé
Si quieres hacerte con un ejemplar, haz clic en el siguiente enlace:
Un misterio en París