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Archivo del Autor: Monica
Ellos y yo, de Jerome K. Jerome
Un escritor londinense, cansado de la vida en la gran ciudad, decide mudarse a la idílica campiña inglesa con su familia. Pero con dos hijos mayores —Dick, un estudiante de Cambridge algo zángano, y Robina, una filósofa que se pregunta por el amor— y un pequeño demonio de once años llamado Verónica, nada puede resultar fácil. La casa necesita reformas, el arquitecto londinense parece demasiado joven para no acabar rendido a los encantos de Robina, es más sencillo caerse por las escaleras que encontrar un amanecer decente, los vecinos son más excéntricos que el escritor y no tienen acento de Berkshire, una obstinada vaca no lo deja dormir, el horno ha estallado misteriosamente (no le preguntéis a Verónica, ha sido cosa del destino) y un terco burro, que se alimenta de té y pan con mantequilla, acaba de integrarse a la familia. Quizás, la vida en la campiña no sea tan idílica después de todo.
«La vaca se había convertido en algo absurdo: debería haber sido una garrafa de leche. El bosque me pareció descuidado: debería haber carteles de «No pisar el césped» y «Queda terminantemente prohibido fumar«. No había un solo banco a la vista. La casa seguramente había sido construida allí por accidente: ¿dónde estaba la calle? Las aves estaban fuera de las jaulas. Todo estaba al revés.«
;Que a estas alturas os confiese que me gusta muchísimo el humor de Jerome K. Jerome no creo que sorprenda a nadie; junto a Arnold Bennett, Stella Gibbons, D.E. Stevenson y Wodehouse, es uno de mis escritores de comedia británica favoritos. Sin embargo, de Jerome solo había leído Tres hombres en una barca y algunos relatos en antologías junto a otros autores, así que cuando me encontré en la biblioteca con Ellos y yo supe que era justo lo que necesitaba para las vacaciones de Navidad. Estaba agobiada, estresada, tenía la sensación de que trabajaba muchas horas para avanzar muy poco y que apenas me quedaba tiempo para leer; así que me propuse relajarme y, simplemente, leer. Jerome K. Jerome fue la primera de las magníficas lecturas de las que disfruté durante las vacaciones.
Ellos y yo es una novela de humor, con un atribulado padre escritor de protagonista que descubre que la vida en el campo no es tan idílica como se deja entrever en la literatura. Jerome aprovecha la coyuntura familiar para reflexionar, siempre desde su ingenioso y divertidísimo punto de vista, sobre el amor y el matrimonio, las relaciones entre padres e hijos, la educación de los menores y sobre el oficio de escribir y la incomprensión del lector común (divertidísima y entrañable). Me lo he pasado en grande con el pobre protagonista en medio de una casa a medio construir, con escaleras inesperadas, una vaca insoportable a la que nadie sabe cómo ordeñar, un burro inmovilista, unos hijos de marcada personalidad y unos habitantes de Berkshire que no hablan ni actúan como las novelas nos cuentan. Solo me ha sobrado el último capítulo, donde el autor se pierde en una larga reflexión sobre el amor de pareja que no me parecía que viniese demasiado a cuento en la historia y que se me antojó un añadido posterior de los editores ingleses de Jerome, como si hubiesen incluido una de sus columnas al final.
Lector, humor británico del maestro Jerome.
También te gustará: Humor fantasmal; Enterrado en vida; Luna de verano; La hija de Robert Poste
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Ellos y yo
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Etiquetado Clásico, feelgood, humor literario, Libros excéntricos, Literatura británica, Novelas adorables
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El invierno más oscuro, de Alice Lovelace
Como descubrió esta semana la inigualable Mientrasleo en las redes, Alice Lovelace es el seudónimo que he utilizado para publicar El invierno más oscuro, una novela romántica de corte sobrenatural.
En el mes de diciembre, Mientrasleo me ayudó a organizar un concurso, ¿Quién es Alice Lovelace?, que desafiaba a los lectores a descubrir qué autora se escondía detrás de este seudónimo. Lo cierto es que tres concursantes, que habían leído otro de mis títulos con anterioridad, fueron capaces de adivinarlo a la primera (lo que me hace sentir muy orgullosa de tener un estilo propio). Gracias por vuestra paciencia y vuestro cariño.
La portada es de mi diseñador preferido, Javier Morán Pérez. Los cuervos del diseño (el otro solo se ve en la edición en papel porque aparece en la contracubierta) son los cuervos de Odín, Hugin y Munin, pensamiento y memoria.
¿Por qué el seudónimo? Pues porque quiero diferenciar sin lugar a dudas mi línea editorial feelgood de esta otra novela, que es fantasía urbana. Pensé que quizás a los lectores que disfrutaban de mis historias feelgood no les apeteciese descubrir qué demonios hace una conservadora del British Museum tomando el té con un vikingo del siglo XI (como historiadora a mí eso de los vampiros siempre me ha parecido una maravilla nivel wikipedia ¿os imagináis la de preguntas que podría hacerle a un tipo que vivió en la época de Ramsés II, o de Alejandro Magno, o de Napoleón, o…).
¿He perdido el poco sentido común me quedaba? Seguramente sí, pero el año pasado me vi con un bloqueo importante delante de la pantalla del ordenador y pensé que escribir algo distinto me ayudaría a salir del bache. No sé si lo he conseguido, pero al menos he vuelto a divertirme escribiendo y he aprendido un par de cosas como que no soy capaz de escribir un thriller sangriento y que lo mío es más estilo «vampiros en Pemberley».
¿Qué vas a encontrar en El invierno más oscuro? Pues una historia de amor, Advertencia sobre el fin de los tiempos de Elionor Fine, algún guiño simpático, fricadas habituales de la autora, mucho humor, escenas de lucha con espadas, mansiones victorianas, los despachos del British Museum, algo de historia vikinga y las entradas de un diario personal que, ahora que nadie me lee, han acabado por robarme el corazón (con todos mis respetos, señora Elionor Fine).
Solo espero que, si os animáis a leerla, aunque solo sea por curiosidad, os lo paséis tan bien como yo me lo pasé escribiéndola.
Este sábado, en la newsletter, te cuento alguna anécdota más sobre el proceso de escritura de esta novela.
Muchas gracias por acompañarme siempre, queridos lectores.
Si te apetece leerla, la tienes en papel y en digital aquí:
El invierno más oscuro (en papel)
El invierno más oscuro (para Kindle)
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Lady Almina y la verdadera Downton Abbey. El legado perdido de Highclere Castle, de la Condesa de Carnarvon
En junio de 1895, miss Almina Wombwell, hija ilegítima de Alfred de Rothschild, se casó con George Edward Stanhope Molyneux Herbert, quinto conde de Carnarvon, en Westminster. Almina se convirtió en condesa de Carnarvon y aportó a las cuentas de la familia la fabulosa dote que solo una Rothschild de finales del siglo XIX podía aportar. Al instante quedó prendada de su nuevo hogar, Highclere Castle, una hermosa construcción victoriana perfectamente integrada en el paisaje de la campiña inglesa a medio camino de Winchester y Oxford. El impresionante castillo, comandado por el mayordomo Streatfield, resultó todo un desafío de intendencia para la jovencísima Almina, que supo tomar las riendas de tan extraordinario patrimonio y organizar fiestas de 500 invitados o fines de semana de cacería y festines con el príncipe de Gales. Lord Carnarvon, viajero incansable, conductor temerario (¡iba a 40 km/h!), coleccionista de antigüedades egipcias y filántropo, financió más de doce años de excavaciones en Egipto junto a su amigo, el arqueólogo Howard Carter, con el broche de oro del descubrimiento de la tumba de Tutankamon. Su esposa Almina, inquieta, emprendedora, referente en la vida cultural y social de la época, transformó temporalmente Highclere Castle en un hospital militar para atender a los heridos de la Gran Guerra; sus aportaciones como enfermera y gerente de hospitales fueron pioneras a principios del siglo XX.
«Highclere era una nave sólida capitaneada por Streatfield, el mayordomo. La realidad, como todo el mundo sabía, era que las condesas iban y venían. No es que Almina careciese de influencia o importancia, pero enseguida tuvo que asumir que solo era una pieza de un engranaje que perduraría para la posteridad. Una de las primeras tareas de su llegada fue entender la historia y la comunidad de la que formaría parte.«
Llegué a este libro gracias a la siempre genial Miss Hurst de Las Inquilinas de Netherfield, que me dijo «Es casi una compilación histórica, con muchos datos de gastos de la mansión, de comidas, de vestidos de la época, de cotilleos de sociedad a principios del siglo XX, de la Gran Guerra,…» Y me enamoró. Me encanta el ensayo histórico tanto como aborrezco la mayoría de novelas históricas, supongo que por deformación profesional, qué le vamos a hacer. Pero, claro, un libro en el que aparecía el quinto conde de Carnarvon («¡El de Howard Carter!» le dije entusiasmada a Miss Hurst) por fuerza tenía que caer en mis manos. Solo lamento que a día de hoy, esta edición de Suma de Letras esté agotada y solo se pueda conseguir de segunda mano o en edición digital. Ojalá fuese posible una reedición (ahí lo dejo, encantadores editores de Suma).
La historia de los condes de Carnarvon y de Highclere es la historia de la Gran Bretaña de principios de siglo, el fin de la era victoriana, el breve paréntesis eduardiano, los hermosos vestidos de gala de apretado corpiño y hombros al descubierto, los castillos habitados, los sombreros de Ascot, el horror de la Gran Guerra, Lloyd George, Churchill, las últimas expediciones por tierra ignota, la electricidad y los coches, el descubrimiento de la tumba de Tutankhamón, la inyección (matrimonial) de liquidez de las grandes fortunas occidentales en las más antiguas familias aristocráticas inglesas. Pero es también el canto del cisne de las grandes mansiones donde generaciones de propietarios y sirvientes perpetuaban un estilo de vida y tradiciones a punto de desaparecer.
He disfrutado especialmente de las bodas, fiestas, vestidos y parentescos, así como de seguirle la pista a los Rothschild y a los Primer Ministros británicos (atención al ajustado retrato de la política de esas tres décadas y de cómo afectó el impuesto sobre sucesiones a los grandes patrimonios británicos a partir de los decretos de Lloyd George). Los capítulos dedicados a la Gran Guerra y sus devastadoras consecuencias son extraordinarios por su brillante exposición y su extraordinario análisis social, político y económico. Y las últimas páginas, dedicadas al descubrimiento de la tumba de Tutankhamón, aunque saben a poco, son emocionantes y nostálgicas. Además la edición incluye un buen número de reproducciones de fotografías y documentos originales, procedentes del archivo de Highclere Castle, que aportan un valioso testimonio gráfico de la época y de sus protagonistas; me han resultado de tanto interés como el texto.
Lady Fiona Carnarvon, la autora de este magnífico ensayo, se casó en 1999 con el actual conde de Carnarvon y desde entonces viven en Highclere. Aunque apenas hace referencia al rodaje de la serie televisiva Downton Abbey ambientada en Highclere (ni falta que hace), esta lectura proporciona un contexto histórico minucioso y espléndido para entender la sociedad y la política de la época. Con un estilo impecable y un tono ameno, claro, didáctico, la actual Lady Carnarvon se sirve de los valiosos archivos documentales de Highclere para ofrecer al lector una aproximación vívida y única a los quintos condes de Carnarvon y a su familia. En mi opinión, supera con creces cualquier intento de novelización histórica de esa época.
Lector, tesoro histórico.
También te gustará: La tumba de Tutankhamón
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Lady Almina y la verdadera Downton Abbey: El legado perdido de Highclere Castle
Reto Serendipia Recomienda 2019
¿Te apetece recomendar a otros lectores las mejores lecturas que has tenido el placer de disfrutar? Pues este es tu reto, bienvenido a la sexta edición de Serendipia Recomienda.
Os recuerdo un poquito las bases:
Para participar
Publicad en vuestros blogs una entrada diciendo que participáis en el Reto Serendipia Recomienda 2019.
En la entrada debéis recomendar tres libros que os hayan gustado mucho (ver «Primera fase»).
En esa entrada, además de poner vuestras tres recomendaciones, deberéis enlazar las reseñas que hagáis en el futuro de vuestros libros elegidos (esto es importante porque después me vuelvo loca buscando reseñas, por favor).
Si os podéis llevar el banner a vuestros blogs os lo agradezco.
Dejadme un comentario en esta entrada diciendo que participáis y que incluya el enlace a vuestra entrada.
Primera Fase: Recomienda tres libros
Sobre los tres libros que vayas a recomendar solo pongo una condición:
Que sean títulos poco conocidos. Se trata de descubrir pequeñas joyas a los demás lectores.
Los libros que recomiendes pueden ser novela, biografía, sagas, manuales de montaje de muebles de Ikea, ficción, no ficción, ensayo, teatro, recetarios, grimorios… Lo que quieras, con tal de que te haya gustado mucho y sea original.
Junto al título y al autor del libro, indica, por favor, género, una breve frase diciendo por qué lo recomiendas y, si lo tienes, el enlace de la reseña que le dedicaste en su día.
Tenéis hasta el 20 de enero para publicar esta entrada con las recomendaciones.
Segunda Fase: elige tres lecturas de las recomendadas y haz reseña
Antes de que termine enero publicaré una entrada en donde se incluyan las recomendaciones de todos los participantes. De esas listas deberéis elegir tres libros que os hagan tilín. Leedlos durante el año y hacedles reseña.
Acordaos por favor de enlazar las reseñas en la entrada original de vuestros blogs.
Espero que este año también os animéis a participar y a compartir. No importa si lo conseguimos o no, creo que lo divertido es recomendar a los demás los libros que más hemos disfrutado.
P.D.: A principios de enero publicaré una entrada con los participantes y ganadores del Reto Serendipia Recomienda 2018.
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Muerte en los Hamptons, de Ana Bolox
Anne Starling está enfadada con su marido porque en lugar de pasar las Navidades en Inglaterra, con sus padres, se ve atrapada en una mansión en los Hamptons, en uno de los compromisos ineludibles y misteriosos de James. Un disgusto que pasa a segundo plano cuando uno de los invitados de los Carnegie es asesinado y Anne se pone manos a la obra para descubrir al culpable. Curiosa y resuelta, la señora Starling está dispuesta a aclarar el misterio, aunque la policía de los Hamptons la tache de entrometida y la inspectora al cargo llegue acompañada por Arthur Crawford.
«Por un instante imaginó la escena final de una de las novelas policíacas de Agatha Christie, con Poirot de pie, sonriendo con picardía a cada uno de los sospechosos por debajo de su bigotito ridículo y exponiendo la solución al caso, solo que Nicole no era el detective belga, no estaba sonriendo y, afortunadamente, no tenía bigote.«
;Segunda entrega de Las cosas y casos de la señora Starling de Ana Bolox y, hasta la fecha, mi novela preferida de la saga. Es que ya sabéis que soy rendida fan de Carter & West, así que tengo que hacerme la dura y disimular aunque Anne y Crawford se alojen en una mansión en los Hamptons, en plenas Navidades, con tormenta de nieve, asesinato de un malo malísimo, un montón de invitados con pintas de ser culpables todos ellos y una resolución detectivesca a lo Agatha Christie que enamora. Qué difícil me lo pone Bolox.
Muerte en los Hamptons es una lectura estupenda para Navidad, no solo porque al lector le entren ganas de envenenar a algún cuñado con tanta reunión familiar, sino porque la ambientación de finales de diciembre en la mansión Carnegie, con mantita, té y tormenta de nieve, es tan encantadora como la nostalgia que nos despierta la autora con este whodunit clásico. Ana Bolox se maneja con soltura en los espacios cerrados, con todos sus personajes compartiendo alojamiento y unas conversaciones bien medidas para dosificar la información sin hacerle trampas al lector. La investigación avanza a buen ritmo y las escenas entre Anne y el inspector Crawford siguen teniendo la chispa de la primera entrega de la serie.
Y si en la saga de Carter & West no me canso de destacar el charming tan british de la autora, en la de la señora Starling no puedo dejar de mencionar la buena labor de documentación para dotar a cada uno de los títulos de un contexto histórico creíble y sólido. En Muerte en los Hamptons, las referencias a la Guerra de Vietnam, la visibilidad de la drogadicción en la sociedad norteamericana, el poder de los trust económicos y su relación con la prensa, así como la trama diplomática y de espionaje, sitúan y contextualizan magníficamente a los protagonistas norteamericanos y europeos a finales de la década de los años setenta del siglo pasado.
He tenido la suerte de compartir esta lectura con Miss Hurst, de Las Inquilinas de Netherfield, y aunque no hemos estado nada perspicaces a la hora de adivinar quién era el asesino, nos lo hemos pasado en grande discutiendo teorías conspiratorias y fantaseando sobre Ralph y Peter.
Lector, un misterio cozy con un estilazo de autora de la Golden Age que te encantará.
También te gustará: Un cadáver muy frío; Aracne y La muerte viene a cenar; Quadrivium
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